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Campo del pino

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Se encontraba ubicado junto al Gállego, entre el río y la torre de Guallart, muy cerca del paseo de los plátanos. Se llamaba así por que en este campo existía un pino de grandes dimensiones. Era un árbol muy querido para los villanovenses por su singularidad y cargada de simbolismo, pues era uno de los lugares preferidos por los vecinos para celebrar el “Cinco de marzo”. Hasta este lugar acudían en romería y bajo su tronco se colocaban los músicos para alegrar y amenizar la velada. Era tan grande su copa, que ésta daba sombra a toda la orquesta compuesta por unos quince ejecutantes. No se sabe bien su antigüedad pero en un plano militar, fechado hacia 1883, aparece mencionado el llamado “árbol de la libertad” en un lugar muy próximo (esta tradición de árboles de la libertad estuvo muy difundida en el siglo XIX, era habitual, que a su alrededor, se celebraran fiestas generalmente de carácter político).

El recuerdo de la escaramuza carlista protagonizada por Cabañero y repelida por los zaragozanos en 1838 también era celebrado en Villanueva de Gállego. Ese día las cuadrillas volvían a salir al campo con sus meriendas, hasta que la contienda civil de 1936 y la posterior Dictadura franquista cortó esta celebración de manera oficial, aunque no oficiosa. En muchas casas ese día se seguía haciendo rancho y durante muchos años algunas parejas de amigos “bajaban a Zaragoza” bajo la excusa de reuniones sociales.

Mis abuelos, que procedían del bando republicano, fueron obligados a “servir la comida” a las fuerzas vivas de la localidad. Un día durante la posguerra, alguno de los comensales le preguntó a mi abuela ¿Qué les haría de comer al día siguiente? esa fecha coincidía con el cinco de marzo. Ella le contestó que le hacía ilusión hacerles rancho con arroz, creo que hasta la Guardia civil intervino para que eso sucediera (no hay que olvidar que eran los tiempos del racionamiento y el straperlo) al día siguiente los elementos más representativos del Régimen en la localidad, celebraron con mis abuelos un día tan señalado como prohibido.

En los años cincuenta se creó una cofradía bajo la advocación de San José, formada por los jóvenes de Villanueva se encargaba de organizar todo tipo de actos como excursiones, juegos, teatro, etc. Entre las muchas actividades caló enseguida celebrar el día de su Patrón haciendo una romería campestre, al igual que la de Santa Águeda pero en esta ocasión invitában “éllos”. En realidad se trataba de solapar la Cincomarzada, tal es así que durante la Transición esta festividad de San José desapareció y por tanto las excursiones campestres también. Pero el recuerdo de aquel acontecimiento que sobresaltó a Zaragoza en plena Guerra Carlista no se recuperó, al menos de manera aparente.

En cuanto al pino centenario, me dijeron los que habían sido sus dueños, que un rayo afecto a su estructura y que al final tuvieron que arrancarlo por que se encontraba en mal estado. De este árbol centenario tan solo queda su recuerdo y el nombre de la finca. Es una pena porque en un pequeño espacio de terreno convivían una serie de árboles singulares de los que quedan, a duras penas, algún platanero disperso y los pinos de la torre de Guallart.

Fotografía: Pinos en la torre de Guallart

Carlos Urzainqui Biel, 4 de marzo de 2001 (entrega 33)



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