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Las vaquillas

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Las vaquillas son el acto no religioso más importante de las Fiestas en Villanueva de Gállego, en ellas no solo se demuestran habilidades frente al animal, sino también se producen encuentros, reencuentros y conocimientos. Antiguamente los mozos del pueblo iban a esperarlas a “las Heras” más concretamente al “pozo del Buro” situado a la entrada de la actual calle Zaragoza y a la altura del Polígono industrial San Isidro, desde allí las trasladaban a la plaza, ¡como en Sanfermines!, donde eran encerradas en algún tiempo en la “media naranja” que es la zona que hoy ocupa el Altar Mayor y crucero de la Iglesia parroquial, (la imagen que acompaña esta entrada está captada en ese lugar), en el huerto del cura o en los patios de las Escuelas. Otra cuestión es el origen del encierro o, como se decía en los programas de Fiestas durante el Franquismo “Desencajonamiento de reses bravas que se lidiarán por la tarde” (como siempre me recuerda mi amigo Jesús). Se cuenta que en Ejea de los Caballeros durante la ocupación francesa, llegó a la localidad un destacamento napoleónico en busca de abastecimiento, los ejeanos se escondieron y dejaron entrar a los gendarmes por las calles del pueblo. Una vez dentro los invasores, los del lugar cerraron las puertas de la Villa y soltaron los toros que estaban encerrados en los corrales del Ayuntamiento, causando entre los franceses primero sorpresa y después pánico al no poder escapar y ser corneados por los animales, se dice por tanto que la costumbre de soltar las vaquillas por las calles, que previamente se han cerrado, tiene su origen en esta singular batalla.

El centro de atracción del espectáculo era, hasta hace unos años, la plaza mayor, en este lugar se efectuaban las faenas y demostraciones de los aficionados que iban desde matar un novillo a las típicas suertes de “recorte”. Antiguamente se utilizaban como burladero “los carros”, esta costumbre perduró hasta hace unos años, los puestos en la plaza se adjudicaban por sorteo y tradicionalmente se colocaban el Domingo de las Fiestas por la tarde, tras el Rosario. En cada remolque se colocaba la familia propietaria del mismo, sus invitados y público en general.

Pero las “vacas”, antiguamente, no solo tenían una trascendencia social, sino también económica e incluso política. Si el año había sido malo, en esas Fiestas no se celebraban este tipo de espectáculos, si había sido regular un día y si había sido bueno, entonces se tiraba el pueblo por la ventana. En 1908 por ejemplo tan solo hubo un día de vaquillas «gratificar a la comisión de vaquillas por la lidia de un toro». En 1925, el lunes de las Fiestas se corrieron «dos vaquillas como prueba para los afanados diestros que han firmado sus compromisos bajo la dirección del valiente novillero, hijo de este pueblo, Saulo Ballesteros (Herrerín). A las tres de la tarde primera corrida de vaquillas de la acreditada ganadería de Vizarra». Sesión que se repetiría el martes siguiente.

El Casino Republicano, con motivo de las Fiestas patronales de 1905, aportó 10 ptas. para «ayuda de las vaquillas que los mozos de esta localidad se proponen traer para el segundo día de las fiestas». En el Acta correspondiente al Pleno del Consistorio donde se aprobaron las fiestas de ese año, no existe mención de vaquillas lo que hace suponer que este festejo en ese año no se celebraba por iniciativa municipal. Durante la Guerra Civil, el llamado “Casino de arriba” organizó para los soldados algún espectáculo de vaquillas en la plaza y, una vez concluida la contienda los jóvenes villanovenses que habían vuelto de la guerra, lo celebraron en las Fiestas de ese año matando un novillo en la plaza, según me contó en su día José Salafranca Sarto.

* Fotografía: por generosidad de Victorio Vicente y Angelina Gaspar

Carlos Urzainqui Biel, 8 de diciembre de 2011



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