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Fuente de la Plaza

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Hasta 1934, y desde la Edad Media, Villanueva se abastecía directamente por la acequia de Candevanía, es decir el domingo los habitantes del pueblo recogían el agua que podían y la almacenaban para el resto de la semana en aljibes o depósitos caseros. El 29 de enero de ese año todo este viejo sistema cambió y fue sustituido por una extensa red de fuentes colocadas en lugares estratégicos y accesibles para los vecinos. Manantiales que eran suministrados gracias a un depósito capaz de recoger y elevar a un distribuidor, el líquido necesario. Otro de los logros sociales del momento fue la construcción de un lavadero municipal que evitara a las mujeres fregar en la acequia o bien en el rio Gállego, las obras se llevaron a cabo en el tiempo record de un año. 

Según recoge la prensa de la época gracias al empeño del entonces diputado Basilio Paraíso (hijo del histórico político aragonés regeneracionista) en ese día se inauguraron los depósitos municipales y la fuente de la plaza, en la que se descubrió una placa conmemorativa del acto y a cuyo honor se dedicó “A don Basilio Paraíso Labad, Villanueva de Gállego agradecida, dedica las obras de estos depósitos y fuentes”. 

Paraíso estuvo representado por su secretario particular, Santiago Archanco, quien fue recibido por el Alcalde villanovense León Guillén. En primer lugar se dirigieron a los depósitos «al lado derecho de la carretera y en una pequeña edificación, están instalados el motor y la maquinaria para la elevación del agua; al lado está el embalse de reserva, de cabida 1.500 metros cúbicos y a corta distancia, en una pequeña loma, un depósito regulador de 360.000» (el Tinajón). Prosigue el cronista diciendo; «El alcalde, el señor Archanco, el secretario del Ayuntamiento y algunas otras personas entraron en edificación a los acordes del himno de la República, interpretado por la banda de música. Se puso en marcha el motor y la maquinaria hidráulica cumplió desde aquel momento su cometido». Acto seguido la comitiva se dirigió de nuevo a la entonces “Plaza de la República” (hoy Plaza de España) donde fue descubierta la fuente y la placa, tras el discurso del Alcalde se sirvió un «lunch» en el Ayuntamiento donde «después de descorcharse el champan, el maestro nacional don Francisco Arilla López dirigió unas palabras» quien destacó las mejoras estéticas e higiénicas que han llevado por los sucesivos ayuntamientos en los últimos años, terminando el acto el señor Archanco. El secretario municipal, don Andrés García, destacó que el Ayuntamiento había cerrado el ejercicio anterior con un superávit de 54.000 ptas. que pensaban invertir en la construcción de aceras, también existía el proyecto de «reivindicación de fincas abandonadas». 

Mi abuelo, que fue concejal durante la República, me contaba que viajaron a Madrid una comisión para reunirse con el entonces ministro de Fomento, Álvaro de Albornoz, que les acompañó el dirigente Radical-Socialista Marcelino Domingo para hacer gestiones con el fin de realizar estas obras hidráulicas y que Paraíso les invitó a comer.

Todavía quedan en pié los viejos depósitos. A duras penas, y gracias a su fuerte muro de cemento, el Tinajón ha sido reconvertido en un proyecto de emisora local de radio, así como algunas fuentes públicas fácilmente reconocibles por ser de hierro forjado y poseer cierto color verdoso, en el frontal de la misma contienen un grabado que representan unos juncos, también se puede leer que están hechas en “Fundiciones Averly de Zaragoza”. Pero el símbolo de todas estas obras era la “Fuente de la Plaza” rara es la familia villanovense que no tenga una fotografía en este lugar y en las más diversas ocasiones, cuando dejó de cumplir su función primordial se convirtió en burladero para las vaquillas y en los años setenta del siglo XX, con la excusa del asfaltado de las calles y bajo el pretexto de que tenía numerosas filtraciones, la vieja fuente republicana fue derruida y es que hay cosas que no se perdonan.

* Fotografía de la inauguración de la fuente villanovense aparecida en el periódico “La Voz de Aragón” el 30 de enero de 1934 (pág.9)

Carlos Urzainqui Biel 19 de marzo de 2012 (Bicentenario de “La Pepa”)

Historia del Dance

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Los dances, representaciones de moros y cristianos o del mal contra el bien, tienen sus antecedentes en las mudanzas de la Edad media y en los autos sacramentales del Barroco. Es precisamente en este último período cuando adquieren muchas características que han poseído hasta hace unos años y que los hacen actuales. El Dance y más concretamente el rito que rodea a esta representación, no es sino una forma de control social, desde el poder que representaba la Iglesia, así como adoctrinamiento moral. No obstante estas manifestaciones tradicionales se representaban ante el Santo patrón o en las Fiestas mayores de la localidad es decir, cuando mayor era la afluencia de fieles a los actos religiosos y populares. Todavía se recuerdan en Villanueva los llamados “dichos” del Dance, estribillos dirigidos generalmente a hombres y en los que se ponía en evidencia su forma de ser, comportarse o simplemente sus defectos o virtudes:

“Fuiste a festejar,

y te dieron tal calabazón,

que bajaste pol Puente ancho,

Cantando el Kirieleison”

Parece ser que estos versos iban dirigidos en especial a personas jóvenes o a los “quintos” que ese año marchaban al servicio militar, quisiera añadir que se trata de pequeñas piezas literarias que reflejan además el pueblo, las costumbres y la sociedad de su época. En el programa de fiestas en honor a las Santas Reliquias correspondiente al año 1872 se cita la “Llega” y “los danzantes”. Más detallado es el correspondiente a 1908 donde se habla de ellos en al menos dos ocasiones:

1º Día: Función religiosa, dance y baile, mañana y tarde

2º Día: Dance y baile en la plaza, mañana y tarde.

3º Día: Vaquillas, mañana y tarde. Bailes por la noche.

4º Día: Corrida de pollos y baile por la tarde y noche.

Se acuerda también comprar ocho roscones para los que lleven las peanas y subvencionar a los músicos con la cantidad de ciento sesenta pesetas, los cuales vienen obligándose a tocar desde la víspera hasta el cuarto día por la tarde, asistiendo a la misa, procesión y rosario para dar mayor realce a los actos. Estableciendo lo que se ha de dar a los corredores como viene sucediendo de costumbre inveterada; al ganador 7 ptas. con 50 cts., al segundo 5 ptas. y al tercero 2 ptas. con 50 cts. «Haciéndose a continuación otra corrida de pequeños dando al primero tres pesetas, al segundo dos y al tercero una» (éstas carreras solían ser de entalegados). «Así mismo se acordó que se avise a vecinal para retirar las piedras del camino del Prado y que se cite a los casados para que el viernes próximo limpien las calles de la población como costumbre de siempre».

No se sabe a ciencia cierta qué año fue el último en que se representó, aunque parece ser que fue hacia los años veinte del siglo pasado. Si se conoce que había un mayoral, un rabadán, un demonio, un ángel, un capitán moro y otro cristiano, así como ocho ejecutantes. Poco más queda de aquel tradicional "paloteao" que los célebres dichos que se recitaban el último día de las Fiestas y que eran esperados por toda la población. También se conservan algunas partituras pero parece que éstas son de los años cincuenta.

La fotografía que me ha cedido Eva Gaspar Esteban corresponde a los quintos de 1930, en ella aparecen algunos integrantes de la comparsa con la cara pintada, a modo de "mascaruta", es posible que sea una reminiscencia del Dance y que en esta representación algunos de sus integrantes aparecieran de esta manera representando el bien o el mal.

Carlos Urzainqui Biel 29 de febrero de 2012.

Nacimiento artístico de Miguel Fleta

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El ser humano no elige donde nace, sino donde muere, digo esto porque no soy muy amigo de grandes reivindicaciones sobre natalicios, ni tampoco de los lugares en los que nos sorprende el ultimo día, sin embargo quisiera reconocer que Miguel Fleta nació artísticamente en Villanueva de Gállego un día a finales de septiembre de 1917. Como todo el mundo sabe, Miguel Burro Fleta vino al mundo veinte años antes en la localidad oscense de Albalate de Cinca, provincia de Huesca, más exactamente el 1 de diciembre de 1897, Hijo de Vicente y María y era el pequeño de una familia compuesta por catorce hijos. Las necesidades de supervivencia hicieron que el joven Miguel comenzara a buscar trabajo fuera de su hogar desde joven y esta circunstancia le llevó hasta la huerta de Zaragoza, donde ejercía como jornalero en las numerosas torres que se encontraban en los términos de Cogullada, Cascajo y San Juan de Mozarrifar.

Cuentan los más viejos de la zona que destacaba entre todos por su voz y se dice que durante las faenas agrícolas le solían dar “una perra gorda” por canción para que les animara. Llegó a oídos de “Miguelón” que el Ayuntamiento de vecino pueblo de Villanueva de Gállego organizaba un «Concurso de bailadores y cantadores de Jota» durante las Fiestas de las Santa Reliquias que se celebraban el último domingo de septiembre, la idea de participar y de actuar ante el entonces popular jotero Romualdo Arana le estimularía para acudir a este pueblo, además de poder demostrar sus habilidades. En Villanueva tenía amigos y con ellos pasó las fiestas cantando en las “peñas” (que ya las había entonces) y bodegas de la localidad, hasta que llegó la hora del concurso. La leyenda dice que lo hizo afónico, que Sansón se enfadó porque no le dieron el primer premio y también lo contrario, es decir, que le querían dar el primer premio al de Zuera y este reconoció que Fleta lo había hecho mejor y que Miguel Asso, que formaba parte del jurado, se ofreció a enseñarle los misterios de la jota, todo esto no hace sino mostrar lo impactante que fue para los villanovenses su presencia en el pueblo.

Me dice Ernestina Galindo, nieta de Romualdo Arana, que antes de iniciar su actuación, el joven Fleta se dirigió al ya maestro jotero para solicitarle trabajo a cambio de que le enseñara a cantar, Arana le contestó que primero actuara y luego “ya veríamos”. Miguel cantó en la entonces Plaza de la Constitución (hoy España) y dejó a todos sobrecogidos con su voz, una vez concluida su intervención se dirigió a Romualdo y este le dijo “llegarás donde yo no he podido y si te dedicaras a la jota te echarías a perder”, en ese momento comenzó la vida artística de Miguel Fleta. Cuenta Fernando Solsona que se encontraba presente Miguel Asso, quien le anima a presentarse al certamen del Pilar. En noviembre se trasladará a Barcelona donde conocerá a Luisa Pierrick, quien sería la mujer de su vida tanto artística, profesional y sentimentalmente. Lo demás forma parte del mito y la historia de este tenor aragonés que me atrevería a decir, se anticipó a los actuales divos que “hacen a todo” pues Fleta, como los tres tenores, lo cantó todo. 

Para terminar quisiera completar lo que fue el programa de Fiestas de las Santas Reliquias de ese año 1917: «Reparto de bonos de una pesetas a los pobres de la localidad, adquirir seis cabezudos nuevos, funciones religiosas como de costumbre, corridas de pollos, fuegos artificiales» y el consabido concurso de jota en el que no se establecen premios.

* Fotografía (por cortesía de Francisco Royo Morte): Grupo de Villanovenses hacia 1927: en la parte superior de la fotografía y de izda. a dcha. (1) Ricardo Morte, (3) Mariano Miraverte. Inferior: Enrique Morte y con la guitarra el veterinario Bernardo Aguilar.

Carlos Urzainqui Biel, 14 de febrero de 2012

Bienvenido Mister Franco

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Recojo esta noticia publicada en el diario del Movimiento, Amanecer correspondiente al día 23 de junio de 1953, A las «diez y cuarto de la mañana, aproximadamente» inició Francisco Franco su visita a los pueblos nuevos de Ontinar y El Temple. Al paso de la comitiva por Villanueva de Gállego fue recibido por toda la población y autoridades que se hallaban en la carretera que atraviesa la localidad. Los balcones y fachadas lucían banderas y colgaduras mientras que a la entrada del pueblo se alzaba un arco confeccionado con ramajes y adornado por los alumnos de las Escuelas, con la siguiente inscripción: «Villanueva de Gállego saluda a su ilustre Caudillo». Algo similar se produjo al paso de la comitiva por Zuera, también profusamente engalanada a todo lo largo de la carretera, donde se apostaron dos filas de gente de todas las edades «deseosas de poder contemplar el paso del Generalísimo y demostrarle su adhesión y afecto». Cuentan las malas lenguas que el coche del Dictador, a su paso por Villanueva, sufrió un pequeño accidente; “una de las ruedas del vehículo oficial o bien pinchó o bien se salió de la llanta” no es segura esta afirmación y tampoco sé si este dicho es muy común a otros lugares de España, pero en Villanueva ha calado el suceso como histórico y se afirma con carácter vehemente. Otras versiones dicen que alguien, movido por su afán franquista, se abalanzó sobre el automóvil del Jefe del Estado, lo que casi le produce un susto no a Franco, sino a quien arriesgó su vida por saludarle.

La noticia se hace eco de la inauguración de los llamados “pueblos nuevos” de la Violada, gracias a los regadíos de Bardenas. El acontecimiento fue resaltado por el Régimen como un acto de consolidación del mismo y de su Generalísimo, así como un ejemplo del modelo de sociedad que propugnaba el Franquismo. A Ontinar del Salz también asistió una delegación villanovense con una pancarta que rezaba: «La Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos y el pueblo de Villanueva de Gállego saluda a su Caudillo».

Otra anécdota que se cuenta dice que el día anterior al paso de Franco por el pueblo se celebró en Villanueva la “Fiesta del pedal”, que venía a ser un encuentro de ciclistas que recorrían los alrededores de Zaragoza (más o menos como ahora). Para aprovechar la circunstancia el arco, que se levantó para saludar al Caudillo, se puso un rótulo en esta ocasión para saludar a los ciclistas que pasaron «una jornada inolvidable» tal como recoge el mismo periódico Amanecer en la fecha que la noticia anterior. 

La fotografía del mencionado arco fue publicada en el libro Un lugar en la huerta, así que en esta entrada incluiré otra no menos interesante. Se trata de una cuadrilla de jóvenes villanovenes, con las mulillas en la plaza del pueblo durante las Fiestas, sobre las caballerías se aprecia la bandera española con el lema; “Una Patria, un Estado, un Caudillo” traducción de la consigna nazi “Ein Volk, ein Reich, ein Führer” (Fotografía: gentileza de Pedro Orobia Sarto).

Carlos Urzainqui Biel, 4 de febrero de 2012

Royo del Rabal

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Pedro Nadal y Auré (el Royo del Rabal) había nacido en el zaragozano barrio del Rabal el 23 de octubre de 1844. Protegido por don Jorge Jordana Mompeón entro a trabajar en el Sindicato de Riegos de la acequia del Rabal, llegando a ser azutero o guarda del Azud junto al rio Gállego y por tanto muy vinculado con Villanueva de Gállego, pues estaría sin duda en contacto directo con la población por razones laborales. Es fácil suponer que durante las épocas de limpieza de las acequias, el Royo cantara alguna de sus tonadillas para animar a los trabajadores.

No se conservan grabaciones de su voz pero quienes le conocieron dicen que sus facultades eran excepcionales. Se cuenta que en 1883 cantó en Zaragoza Julián Gayarre a quien ofreció una serenata el Royo, llegando en su realización a alcanzar un «re» sobreagudo; nota dificilísima de obtener por un tenor. Pedro se convirtió en imprescindible en cualquier fiesta o celebración donde interpretaba sus fieras, rondaderas, femateras y rabaleras. Con tal asiduidad abandonaba su puesto de azutero que en cierta ocasión, estando cantando en algún pueblo de los alrededores, alguien denunció ante el Sindicato que el azud estaba abandonado y personándose los guardas en la torre multaron al Royo con cinco duros de plata, seguramente este es el origen de la copla que dice:

Ya llevan prisión

al Royo del Rabal

no lo llevan por ladrón

que lo llevan por tronera

 Aunque se dice que fue acusado falsamente de un crimen producido cerca del Azud y otros que fue perseguido por sus ideas republicanas, lo que no fue óbice para disfrutar del favor de Alfonso XII a quien cantó, junto con su “Rondalla de Zaragoza” el día de su boda con la reina Mercedes, una copla que le oí recitar muchas veces a mi abuela:

Quieren hoy con más delirio

A su Rey los españoles,

Pues por amor se ha casado

Como se casan los pobres”

Pedro fue un hombre muy popular y querido, sobre todo tras la epidemia de cólera de 1885 cuando animaba a los afectados con sus jotas, pero quizás desengañado o tocado por los sucesos que marcaron su vida, se retiró en 1895 para morir en la parroquia de San Felipe de Zaragoza en 1904 a los 59 años de edad. El Royo del Rabal, con su estilo particular, exasperó a los puristas del momento pero, en opinión de los expertos era único. Actuó ante grandes personajes españoles como los mencionados Alfonso XII, que en cierta ocasión lo invitó al Palacio Real, el general Primo de Rivera o los ministros González Bravo y marqués de Orovio y llevó la jota por muchas ciudades españolas (hay que señalar que en esta época no existían los certámenes, que comenzaron en 1892 y que la reputación de un jotero se medía por este tipo de actuaciones). Dejando entre los aragoneses una legendaria leyenda y estilo en el canto regional que nadie ha igualado. Quizás entre las dificultades que tuvo en su vida se encontraran las frecuentes rivalidades de los artistas del momento, muestra gráfica de ello es sin duda esta copla:

Cantaba en el Puente de Piedra

El Royo del Rabal

Y el tuerto de las Tenerías

Se le quería apoderar

Villanueva fue sin duda escenario de muchas rondas de este inolvidable intérprete de nuestro canto regional ya que, entre el vecindario todavía se recuerdan algunas de sus coplas que hoy se recogen en esta entrada.

* Fotografía: Torre del Azud donde vivió Pedro Nadal Auré, “el Royo del Rabal”

 Carlos Urzainqui Biel 22 de enero de 2012

Casino de arriba

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Si la Unión Villanovense era el “Casino de abajo”, el casino “La Unión” era a su vez el Casino de arriba o “el de la carretera”. El centro de sociabilidad de “las derechas” lo era de influencia social-cristiana, no obstante su nombre se completaba con el de “Divino Salvador” y socio preeminente del mismo era el mismísimo curra párroco, quien aprovechaba las visitas a Zaragoza para realizar todo tipo de portes con destino a la entidad. En una nota publicada en Heraldo de Aragón el 8 de enero de 1907, dentro del apartado “La Región”, de dice: «En la tarde de ayer, para cumplir con lo que el reglamento del Casino ordena, tuvo lugar la Junta General ordinaria para la aprobación de las cuentas generales de la Sociedad. Dando Lectura de una preciosa Memoria, leída por el dignísimo presidente de la entidad D. Tomás Alvira y acto continuo se procedió a la elección de la nueva junta para el presente año, la que quedó constituida de la siguiente manera; Presidente, D. Mariano Morte. Vicepresidente, Florencio Laboreo. Tesorero, Narciso Vera. Secretario, D. Casimiro Querol y vocales: Mariano Artal, Domingo Sabaté y Pascual Monzón». Firma la nota el médico de la localidad Julián Vililla.

 

Según me contó un antiguo socio del Centro, generalmente la junta saliente proponía a los socios los miembros que cubrirían las vacantes y lo normal era que los concurrentes a la asamblea asintieran su conformidad, sin votación alguna. Tras la reunión de la General (que coincidía siempre con el día de año nuevo) los asistentes a la misma eran invitados a tomar una consumición “gratis”, siempre que fuera similar a la que tomaban habitualmente acompañados por la banda de música local que amenizaba el vermut. La Unión pertenecía al Sindicato Agrícola Divino Salvador, durante la II República pasó a llamarse “Sindicato Agrícola Republicano” aunque no perdió su influencia católica y en 1944 se refundó bajo el nombre de Cooperativa Agrícola Divino Salvador, que todavía perdura aunque los salones del Casino cerraron hace años.

 

En el registro de Gastos Generales y Sueldos del la Sociedad aparecen anotados los pagos mensuales efectuados por la celebración de sesiones de baile, que eran organizados por una junta creada al efecto. Había conciertos todos los meses del año, celebrándose preferentemente en domingo y se organizaban veladas extraordinarias en Carnaval y Fiestas de las Santas Reliquias. Durante éstas, el Centro contrataba una orquesta procedente de Zaragoza. En el salón no había ningún tipo de calefacción. Era grande con un escenario debajo de la terraza del Casino, que era donde tocaban los músicos, alrededor estaban situados bancos corridos, que era donde se sentaban los padres a controlar. En cierta ocasión, durante la República, los músicos de Zaragoza hicieron huelga y debieron recurrir a un ejecutante de Peñaflor, pero el Gállego bajaba crecido y no pudo atravesar el Pontón, con lo cual no pudieron hacer baile con la consiguiente burla de los del “Casino de abajo”: Ya en la Guerra Civil se organizó algún baile para los jefes y oficiales que estaban destacados en Villanueva, especialmente italianos y  ni que decir tiene La Unión se convirtió en estafeta de todo lo que ocurría en el frente.

Durante la posguerra los salones de este centro sirvieron también como vestuario del equipo de futbol local, también fue escenario de las recepciones que llevaba a cabo el régimen franquista y lugar de reunión de la sociedad villanovense (aunque algunos viejos republicanos se negaron a ir a este lugar). Los salones del Casino permanecen hoy día cerrados y seguramente vacíos, al igual que la vivienda del conserje, tan solo se utiliza el viejo salón de baile como lugar de ensayos para la banda, el mismo sitio en el que durante los años setenta del siglo XX estuvo ubicado el Club Juvenil San José.

 

* Fotografía: Edificio del Casino de la Unión.

Carlos Urzainqui Biel, 6 de enero de 2012

Joaquín Costa y la Unión Villanovense

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Hace unas entradas hablé sobre Domingo Buisán Pérez, quien durante sus estudios en Madrid coincidió con Joaquín Costa. Hacia 1880 Costa está en Madrid para dar clases en la cátedra de Historia de España y Derecho Administrativo que le había sido arrebatada cinco años antes. Durante esa época dirigirá el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, tendrá un trato directo con sus alumnos asistiendo con ellos a museos, fábricas e instituciones públicas etc., a la vez que abrió despacho de abogado ejerciendo como tal hasta 1888, pasando esta época de su vida por ser una de las más activas de su existencia.

Bien en la Institución Libre de Enseñanza, bien en la Universidad Central, de confirmarse el encuentro entre el ya consolidado por entonces pensador aragonés y el joven estudiante de Derecho villanovense, estaríamos ante una relación profesor-alumno o mejor dicho maestro-discípulo. De llevarse a cabo esta coincidencia, la Unión Villanovense no sería un elemento más del engranaje regeneracionista de la época, sino la obra de un discípulo de Costa o trasmitida por un discípulo del propio Costa. Un “sembrador de ideas” tal como titula su artículo Cristóbal Gómez Benito en el Catálogo de la Exposición Joaquín Costa: Fabricante de ideas, que se mostró en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza entre marzo y junio de 2011. Ideas que son recogidas por sus alumnos y que éstos las transmiten en su entorno más inmediato.

Ese Costa pensador y reformador social que evoluciona desde la filosofía del derecho a la sociología, con una preocupación por la políticas concretas, lo que le valió en muchas ocasiones el injusto calificativo de populista o arribista. Sin embargo, pretende ser conciliador entre la tradición y la modernidad, entre el conocimiento científico, los adelantos técnicos y la sabiduría popular. Una lectura del testamento de los Hermanos Buisán refleja a la perfección todo este pensamiento costista; donan sus bienes a una sociedad laica, republicana en al que existen miembros tanto anarquistas y socialistas, como radical-socialistas, pero dejan encargadas misas en su memoria. Facilitan el acceso a la sanidad y premian la educación como méritos para el futuro, pero recurren para subvencionar los recursos económicos necesarios para llevar a cabo los fines de su fundación al tradicional sistema del arrendamiento. La propia Unión Villanovense huye de las tensiones políticas en que vive la República, sobre todo a raíz de los acontecimientos de octubre de 1934 cuando fue clausurada por primera vez la Junta Directiva decide «tomar medidas eficaces pues el Casino "Unión Villanovense" estará expuesto a que lo cierren definitivamente» por todo lo cual «se ven obligados» a dar de baja a cinco socios y, acto seguido exponen «Queda terminantemente prohibido, el hablar de política, hacer apología de la violencia en cualquiera de sus formas, repartir periódicos, revistas etc. salvo los que tenga la Sociedad y el quebrantar esta disposición llevará consigo la expulsión de la Sociedad». El Sindicato por tanto huye de todo aquello que signifique revolución. Este punto es importante porque en el año 36 sus miembros fueron acusados de marxistas y clausurados sus locales, todavía la gente mayor defiende que esto no era cierto, quizás sabían lo que no eran pero desconocían de donde venían.

 No cabe duda que el ideario costista fue calando profundamente en la sociedad rural aragonesa hasta hacerlo inherente a sus aspiraciones colectivas, quizás por eso queda diluido en el tiempo y en muchos lugares esta “siembra de ideas” que fue fructificando de manera aislada e inconexa, pero en el caso que nos ocupa se puede decir que existe una relación, más o menos directa entre la utopía costista y la realidad de un sueño que fue la Unión Villanovense.

Carlos Urzainqui Biel, 26 de diciembre de 2011: Extracto de la comunicación presentada el 12 de diciembre de 2011 en el Congreso El renacimiento ideal: La pedagogía en acción de Joaquín Costa.

* Fotografía: Solar de la Unión Villanovense, antes de su restauración.

Las vaquillas

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Las vaquillas son el acto no religioso más importante de las Fiestas en Villanueva de Gállego, en ellas no solo se demuestran habilidades frente al animal, sino también se producen encuentros, reencuentros y conocimientos. Antiguamente los mozos del pueblo iban a esperarlas a “las Heras” más concretamente al “pozo del Buro” situado a la entrada de la actual calle Zaragoza y a la altura del Polígono industrial San Isidro, desde allí las trasladaban a la plaza, ¡como en Sanfermines!, donde eran encerradas en algún tiempo en la “media naranja” que es la zona que hoy ocupa el Altar Mayor y crucero de la Iglesia parroquial, (la imagen que acompaña esta entrada está captada en ese lugar), en el huerto del cura o en los patios de las Escuelas. Otra cuestión es el origen del encierro o, como se decía en los programas de Fiestas durante el Franquismo “Desencajonamiento de reses bravas que se lidiarán por la tarde” (como siempre me recuerda mi amigo Jesús). Se cuenta que en Ejea de los Caballeros durante la ocupación francesa, llegó a la localidad un destacamento napoleónico en busca de abastecimiento, los ejeanos se escondieron y dejaron entrar a los gendarmes por las calles del pueblo. Una vez dentro los invasores, los del lugar cerraron las puertas de la Villa y soltaron los toros que estaban encerrados en los corrales del Ayuntamiento, causando entre los franceses primero sorpresa y después pánico al no poder escapar y ser corneados por los animales, se dice por tanto que la costumbre de soltar las vaquillas por las calles, que previamente se han cerrado, tiene su origen en esta singular batalla.

El centro de atracción del espectáculo era, hasta hace unos años, la plaza mayor, en este lugar se efectuaban las faenas y demostraciones de los aficionados que iban desde matar un novillo a las típicas suertes de “recorte”. Antiguamente se utilizaban como burladero “los carros”, esta costumbre perduró hasta hace unos años, los puestos en la plaza se adjudicaban por sorteo y tradicionalmente se colocaban el Domingo de las Fiestas por la tarde, tras el Rosario. En cada remolque se colocaba la familia propietaria del mismo, sus invitados y público en general.

Pero las “vacas”, antiguamente, no solo tenían una trascendencia social, sino también económica e incluso política. Si el año había sido malo, en esas Fiestas no se celebraban este tipo de espectáculos, si había sido regular un día y si había sido bueno, entonces se tiraba el pueblo por la ventana. En 1908 por ejemplo tan solo hubo un día de vaquillas «gratificar a la comisión de vaquillas por la lidia de un toro». En 1925, el lunes de las Fiestas se corrieron «dos vaquillas como prueba para los afanados diestros que han firmado sus compromisos bajo la dirección del valiente novillero, hijo de este pueblo, Saulo Ballesteros (Herrerín). A las tres de la tarde primera corrida de vaquillas de la acreditada ganadería de Vizarra». Sesión que se repetiría el martes siguiente.

El Casino Republicano, con motivo de las Fiestas patronales de 1905, aportó 10 ptas. para «ayuda de las vaquillas que los mozos de esta localidad se proponen traer para el segundo día de las fiestas». En el Acta correspondiente al Pleno del Consistorio donde se aprobaron las fiestas de ese año, no existe mención de vaquillas lo que hace suponer que este festejo en ese año no se celebraba por iniciativa municipal. Durante la Guerra Civil, el llamado “Casino de arriba” organizó para los soldados algún espectáculo de vaquillas en la plaza y, una vez concluida la contienda los jóvenes villanovenses que habían vuelto de la guerra, lo celebraron en las Fiestas de ese año matando un novillo en la plaza, según me contó en su día José Salafranca Sarto.

* Fotografía: por generosidad de Victorio Vicente y Angelina Gaspar

Carlos Urzainqui Biel, 8 de diciembre de 2011

La torre vieja

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De todas las entradas que llevamos publicadas todavía no hemos hablado de la popularmente llamada “torre vieja” o como dicen algunos “torre mudéjar”.

La vieja torre parroquial de la iglesia del Salvador se levanta en el centro de la plaza de España de Villanueva de Gállego, rodeada por el moderno templo religioso y el Ayuntamiento. El edificio estaba ubicado en el atrio de lo que fue la antigua iglesia y por él se accedía al coro y a la sacristía, aunque la mayoría de los villanovenses han conocido en su lugar una casa donde estuvo muchos años ubicado el bar “España”.

La parroquia se comenzó a construir en el siglo XIII, pero no fue hasta finales del XVI cuando se levantó la torre, al menos así se cita en los libros parroquiales cuando indican que en 1600 poseía tres campanas, una de las cuales era firme.

A mediados del siglo XX, Francisco Abad Ríos realizó un catálogo a modo de inventario, de los restos religiosos que existían en Aragón. Incluyendo por supuesto esta construcción a la que describe como un edifico de planta cuadrada, con tres cuerpos y de estilo mudéjar gracias a su decoración formada por rombos de ladrillo resaltado. La última restauración le arrebató el viejo reloj y el tejado a doble vertiente fue sustituido por otro piramidal, rematado por la bola del mundo y sobre ésta una cruz. 

Las cuatro caras que componen su estructura se conservan en buen estado, a pesar de que en la base existen problemas de humedad. Los lados norte y oeste han sido restaurados en los últimos años, mientras que el resto del edificio está a la espera de completar el proceso. La torre es toda ella de ladrillo y en su primer tramo, que ocupa casi la mitad de la estructura, es completamente liso a excepción de un pequeño remate final compuesto por una pequeña estructura ajedrezada, que rompe la monotonía del paño y sirve de transición a la parte superior. Un dintel separa este primer tramo del segundo, subdividido a su vez en dos partes. El plano inferior se compone de un lienzo cuadrangular dividido por figuras romboidales, cuadrado que aparece en tres de las cuatro caras, la occidental es completamente lisa y daba a la iglesia. En esta vertiente se puede apreciar un gran arco de medio punto que rodea la entrada al Coro, así como restos de lienzo del antiguo templo religioso. El tramo superior está compuesto por dos arcos de medio punto por lado de torre, sumando en total ocho oquedades. Esta segunda parte también está rematada por una estructura adintelada, de mayor tamaño que la inferior, en forma de dosel y compuesta por pequeños pináculos triangulares invertidos, al igual que la anterior. El tramo final está compuesto por ocho grandes arcos de medio punto, dos por lado, y está rematado por un alero de ladrillo con dentículos que soportan la techumbre. 

En conjunto se trata de una construcción sencilla pero peculiar, ya que su diseño no corresponde al modelo «alminar» prototipo mayoritario en construcciones de este estilo, sino a otras similares como la de Poleñino. Por otro lado su fábrica es proporcionada, equilibrada y sin recargamiento decorativo.

Como toda construcción abandonada tuvo sus misterios. Una leyenda decía que en su interior habitaba una lechuza que cuando ululaba por las oquedades de las campanas, presagiaba un fallecimiento próximo. Un hermano de mi abuelo me contó en cierta ocasión de hubo un sacristán que se dedicaba a asustar a los transeúntes nocturnos desde la torre.

* Fotografía: Torre vieja de Villanueva de Gállego (Gerardo Sancho Ramo) 

Carlos Urzainqui Biel 14 de noviembre de 2011

Recordando la Venta de Coscón

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La conocida por Venta del Coscón se situaba hasta hace unos años, a la altura del kilómetro 10 de la Carretera que une Villanueva de Gállego con Castejón de Valdejasa. Ubicada en el fondo de “la val”, se trataba de un viejo caserón que había sido propiedad de Leonor Salas Ruiz (benefactora de las torres del Pilar que dan al Ebro). Consistía el conjunto constructivo un cuadrado de tres alturas, rodeado por corralizas que daban a un patio abierto, en el que se encontraba un pozo. En la planta baja del edificio principal había graneros, cocinas y almacenes, en el intermedio una amplia vivienda y en el superior habitaciones. En su parte posterior todavía se conserva una gran balsa que recoge las aguas procedentes del Castellar, las Fajas y Vallones. En cierta ocasión leí que en este edificio se inspiró Cervantes para un episodio del Quijote, “aquél en el que el Hidalgo y su escudero, tras salir de las tierras del Duque y ser arrollados por una manada de toros, encuentran refugio en una venta donde tienen conocimiento de la versión de Avellaneda, tras lo cual deciden no entrar en Zaragoza. La casona fue expropiada por el Estado en 1973 para incluirla dentro del campo de maniobras de San Gregorio, en cuya entrada noreste se encuentra, siendo arrasada posteriormente. Parece ser que por los asaltos indiscriminados que sufría continuamente.

 

En un lugar próximo, protegido por las lomas del Vedao, se encuentran las ruinas conocidas por El Santuario. Los restos de esta edificación que permanecen en pie son tan solo dos paredes. No debió ser de gran tamaño por las características del terreno (se encuentra en una ladera). Hoy solo se puede apreciar el arranque de dos arcos de medio punto adosados a la pared de piedra y adobe. Hace unos días Ricardo Cecilio Villar, que nació en la Venta, me preguntó por la antigüedad de la misma. Pues bien es casi seguro que la Venta de Coscón se levantara sobre una statione o una mutatione romana. Es característico de estas construcciones los tres elementos descritos (venta, santuario y balsa), además se encuentra en la vieja calzada de las Cinco Villas y aproximadamente a media jornada de Zaragoza. Respecto de los primeros datos escritos de los que se tiene noticia de esta construcción, hay que remontarse al siglo XVI.

Los romanos tenían un detallado reglamento sobre las infraestructuras públicas con un sistema de postas y correos con relevos permanentes. Había mansiones (habilitadas para el hospedaje de una noche), mutatione (lugares de relevo de correo o monturas) y statione (destacamentos de vigilancia). Existían también disposiciones limitadoras sobre el peso de los carros y enlaces semafóricos mediante señales ópticas. Las distancias promedio solían ser entre 10 y 20 Km.

 

* Fotografía: Día de fiesta en la Venta Coscón, gentileza de Araceli Sanagustín Cecilio.

Carlos Urzainqui Biel, 5 de noviembre de 2011

Banda del Tío Evaristo

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El sábado 19 de octubre de 1912 se celebró en el teatro Pignatelli de Zaragoza el Certamen oficial de Bandas “Fiestas del Pilar” apadrinado por el industrial chocolatero zaragozano Joaquín Orús. La prensa destacó el completo éxito del mismo, así como la completísima preparación de las bandas participantes, según dicen las crónicas:

«El éxito es mayor porque en el desarrollo de la fiesta tomaron únicamente parte las rondallas y bandas regionales, éstas agrupaciones simpáticas, estudiosas, compuestas de hombres del campo en su mayor parte, los cuales dedican al estudio de la música los ratos que les queda libre por la noche después de doce o catorce horas de rudo trabajar en las faenas agrícolas»

El certamen estaba dividido en dos partes. La primera consistía en la interpretación de una partitura obligatoria, compuesta por Francisco Agüeras y, titulada “Concurso Orús” (en honor al mecenas). La segunda era la ejecución de una obra de libre elección. A partir de las tres de la tarde inició el certamen de bandas. Además de la banda de Villanueva, en su categoría participaron las de Encinacorba, Pedrola, Calatayud y Borja.

Encinacorba: integrada por veinticuatro músicos y dirigida por Luis Pérez del Corral, interpretó como libre elección Caballería rusticana, Preludio y siciliana, de Mascagni, siendo despedidos con un fuerte aplauso. Pedrola: integrada por diecinueve músicos y dirigida por Saturnino Sancho, interpretó La Africana de Meyerbeer. Calatayud: integrada por veintiséis músicos y dirigida por Tomás Castejón, ejecutó admirablemente Molinos de Viento, fantasía de Pedro Luna. Borja: integrada por dieciséis músicos y dirigida por Valero Lajusticia, ejecutó la Obertura Cómica de Vela.

Villanueva de Gállego: integrada por diecinueve músicos y dirigida por Evaristo Bernal interpretó de libre elección, Recuerdos de Archena “capricho”, de Marín «que los de Villanueva bordaron primorosamente entre clamorosas ovaciones del auditorio». Cuenta la leyenda que en un momento de la interpretación, estaba tan acalorado el director que se le fue la batuta y dio a parar contra una bombilla del atril, que se fundió.

Muy claro lo tuvo el Jurado, pues a los cinco minutos de concluido el Certamen emitió su fallo:

-  Primer premio, 500 ptas. en metálico, medalla de oro y diploma para la Banda de Villanueva de Gállego. Concedido por unanimidad, su triunfo fue indiscutible.

-  Segundo premio, 300 ptas. en metálico, medalla de oro y diploma para la Banda de Encinacorba.

-  Tercer premio, 200 ptas. en metálico, medalla de oro y diploma para la Banda de Calatayud.

Así mismo el Jurado creó dos accésits de 100 ptas. cada uno para las bandas de Pedrola y Borja. Como recuerdo, a cada director le fue entregado un objeto de arte.

* Fotografía: Banda del Tío Evaristo hacia 1912, cesión hecha por Isabel Irache Miravete, nieta de uno de los integrantes de la misma.

 Carlos Urzainqui Biel, 28 de octubre de 2011

Visita del Arzobispo Soldevila a Villanueva

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Hubo un tiempo en que la visita de un obispo a una localidad era todo un acontecimiento; se engalanaban las fachadas, las autoridades en pleno salían a recibirlo a la entrada del pueblo y la banda de música lo acompaña hasta la iglesia parroquial. El Heraldo de Aragón en su edición del 10 de diciembre de 1905 recoge la Visita pastoral a Villanueva de Gállego del entonces Arzobispo de Zaragoza, Cardenal Juan Soldevila, quien llegó muy madrugador, a las nueve de la mañana, procedente de la vecina Zuera, como dice la crónica, “con la debida antelación salieron a recibirle el cura párroco acompañado de todas las autoridades locales, comisiones pertenecientes a todos los gremios, los niños de ambas escuelas con sus correspondientes estandartes y custodiados por sus celosísimos maestros; Don Tomás Alvira (Belzunce) y Doña Dolores Peguero”, así como todo el vecindario en masa y que se hallaba congregado, aguardando la llegada de tan ilustre viajero. 

“Una vez divisado por la multitud el coche que le conducía y hecha la señal convenida, echáronse las campanas al vuelo”. La banda de música, que se hallaba entre la concurrencia, entonó la marcha real y entre los estruendosos ¡vivas! de los vecinos, descendió el purpurado de su carruaje, «saludando con gran alegría y contento a todos los que de manera tan satisfactoria le estaban esperando».

Uno de los niños de las escuelas, llamado Julián Vililla, que más tarde también sería párroco de Villanueva, “ante la presencia del ilustre prelado, pronunció un bonitísimo y sentido discurso de bienvenida” (la noticia la firma su padre, que era el médico del pueblo) y acto seguido se puso en marcha toda la comitiva en dirección al templo parroquial, “donde había de celebrarse el grandioso acto del Sacramento de la Confirmación”. Escribe el corresponsal que la iglesia era incapaz para contener la muchedumbre que allí, habíase congregado para la ocasión (precisamente el entonces cura de la localidad se había quejado unos años antes de la poca devoción existente en Villanueva).

De nuevo sonó la Marcha Real a cuyos acordes hizo su entrada el obispo, bajo palio, en la iglesia y, una vez celebradas las ceremonias procedentes, Don Juan dirigió una hermosa plática, «digna tan solo de los labios que la pronunciaban» a la numerosa concurrencia y «en la que no cabía que apreciase mejor si la sabia doctrina de la misma nos dictaba o la sencillez y ejemplos prácticos con que la exponía y que hicieron al terminar, que la muchedumbre de los fieles prorrumpieran en estruendosos vivas al prelado».

Acto seguido se procedió a administrar el Sacramento de la Confirmación aproximadamente «a 500 individuos de ambos sexos» ceremonia que se llevó a cabo «con el mayor orden», siendo apadrinados en este acto por el acaudalado propietario Don Sebastián Pérez Lafuente y la bondadosa madre del farmacéutico Doña Josefa Carratalá. Continúa el cronista relatando la jornada diciendo que el celosísimo cura párroco, Don Manuel Ropiñan «con la generosidad que le es peculiar», invitó a su mesa a la autoridades y algunos particulares, donde se sirvió una espléndida comida durante la cual «la nunca bien ponderada banda de música de este pueblo, dirigida por Don Evaristo Bernal, nos dejó oír muchas y buenas composiciones como el preludio del Anillo de Hierro y la Retreta Austriaca que con justicia fueron muy aplaudidos por la concurrencia y por el Arzobispo».

A las dos de la tarde la comitiva arzobispal se puso en marcha acompañada “por todo el pueblo” que hizo «grandes demostraciones de cariño en pago de las gratas impresiones que se llevaba, fundadas en la sensatez y cordura de los vecinos de este pueblo que tanta grata estancia le había proporcionado». Hace un par de años estuvo otro Arzobispo en Villanueva y, ni de lejos, obtuvo tal recibimiento, los tiempos cambian.

Fotografía: el Arzobispo Don Casimiro Morcillo en Villanueva de Gállego el 17 de septiembre de 1962 con ocasión de la inauguración de la torre nueva. (Gerardo Sancho Ramo).

Carlos Urzainqui Biel, 16 de octubre de 2011

Domingo Buisán Pérez

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Según su expediente académico, Domingo Buisán Pérez era natural de Zuera, pero sus padres; Domingo y Teresa, oriundos del pueblecito de Linás de Broto (Huesca), regentaban la posada ubicada junto al camino Real en Villanueva de Gállego. Su padre debía ser hombre de ideas liberales y abiertas pues forma parte de los consistorios villanovenses durante el Sexenio, a la vez que poseedor de importantes recursos económicos que le permiten enviar a su hijo a estudiar en Madrid. 

Según su Certificación académica personal expedida por la Universidad de Zaragoza, correspondiente al curso de Bachillerato 1879-80, superó las asignaturas  de Literatura General y Española (Bien). Historia Universal (Notable). Geografía Histórica (Sobresaliente) y Derecho Romano, Político y Administrativo (Aprobado). El Curso 1881-82 ya realizará estudios universitarios en Madrid, más concretamente en la Universidad Central. Según su expediente académico, que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, estuvo matriculado en Metafísica, Lengua Griega y latina. Derecho civil, Español, Político y Administrativo; obteniendo en todas ellas buenas calificaciones. 

En su curriculum queda reflejado un escrito firmado el 26 de marzo de 1884, por el que solicita la conmutación de una asignatura por la de Literatura latina. Sus mejores notas las obtuvo en Metafísica con sobresaliente los años 1882-83 y 83-84. Obtuvo el grado de Licenciado en Derecho el 26 de junio de 1885. 

El futuro sonreía al joven Domíngo, pues había encontrado “colocación” en Madrid, recién acabada la carrera, pero tuvo que volver a Villanueva ante el anuncio de que su padre agonizaba a consecuencia de la gran epidemia de cólera que asolaba el país en ese verano. Su padre sobrevivió pero él murió a los 26 años el 31 de julio de 1885. Odón de Buen en sus Memorias lo recuerda con afecto diciendo de él, que fue «una gran esperanza segada en flor» con el cual se inició en política. Seguramente asistiendo a las clases de Castelar, Salmerón, Moret y Francisco Giner de los Ríos en los primeros tiempos de la Institución Libre de Enseñanza. Pero quien seguramente influyó el ideario del jóven Buisán, fue Joaquín Costa, quien por esas mismas fechas ejerce como profesor y director del Boletín de la Institución. Y es que algo del regeneracionismo costista hay en la Sociedad de socorros mutuos Unión Villanovense, a la que su padre, Domingo, contribuyó a fundar hacia 1911, siendo sus hermanos Antonio y Manuela principales benefactores: primero entregando el inmenso solar en el que se levantó el casino de abajo y más tarde declarando heredera a esta Sociedad con la fundación del Patronato Teresa, que debía regir los arriendos de las tierras de “los Buisanes”. 

*Fotografía: Panteón de la familia Buisán en el cementerio de Villanueva de Gállego

Carlos Urzainqui Biel 7 de octubre de 2011

Fiesta del Árbol en Villanueva hacia 1916

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El origen de la llamada Fiesta del Árbol no deja de ser controvertido, mientras para algunos proviene del ceremonial republicano practicado durante la Revolución Francesa, para otros no deja de ser un día de concienciación cívica por la naturaleza, o al menos así se establece en un Real decreto publicado en 1904 por el que se institucionaliza esta fecha y que no ha sido derogado desde entonces, aunque sí ha sufrido diferentes modificaciones, por lo general el día del árbol coincide siempre con finales de invierno y consiste en la plantación que realizan generalmente los escolares, de tallos. En la tarde del 19 de marzo de 1916 tuvo lugar en Villanueva una de estas fiestas del árbol, tal y como recogió la prensa de la época, noticia de la que extraigo los siguientes párrafos:

"A las tres de la tarde, hora en que cesó la lluvia, nos anunciaron las campanas el principio de la fiesta, congregándose inmediatamente en la plaza los alumnos de las escuelas, acompañados de sus celosos profesores don José Olivan y doña Pilar Monzón, las autoridades, la brillante banda de música que tan acertadamente dirige don Evaristo Bernal, gran número de distinguidas personalidades que fueron invitadas y el vecindario en masa. Formóse la comitiva yendo los colegiales en dos filas, llevando el niño Manuel Gracia la bandera de su escuela mientras las niñas Teresa Querol y Teresa Morte, la bandera nacional; las demás alumnas iban provistas de caprichosos botijos y regaderas, cantando un precioso himno a la fiesta, acompañados de la música y luciendo su bonita voz infantil Magdalena Aranda".

Seguían el cortejo las autoridades locales encabezadas por su alcalde, don Mariano Morte, así como el resto de concejales y el secretario don José Martín. Acompañaban los miembros de la Junta de Primera Enseñanza; don Pascual Asso, cura ecónomo don Julián Vililla, médico titular don Álvaro Fraile y resto de autoridades así como público asistente.

LLegados al lugar de la reforestación el señor cura bendijo los arbustos, que habían de colocarse en los agujeros dispuestos al efecto y a continuación pronunció un bonito discurso en el que explicó a los más pequeños el objeto "seguramente religioso" de aquella celebración, así como el beneficio que prestan al hombre la vegetación en sus diferentes aplicaciones. El niño Antonio Morte pronunció un bonito discurso en prosa y la niña Dolores Gálvez recitó una preciosa poesía, procediéndose inmediatamente después al acto principal del evento, la plantación propiamente dicha, con cierta prisa pues existía el riesgo de que volviese la lluvia en cualquier momento y "se aguase la faena". Concluyó la ceremonia con la recitación de versos a cargo de algunos pequeños como: Daniel y Venancio Morte, Pedro Génova, Modesto París, Juan Arenas, Mariano Sarto, Luis Serrano, Mariano Gracia, Victorio Ortiz, Francisco Domenech, así como las jovencitas María Insa, Teresa Morte, Pilar París, Teresa Querol, Concepción Obedé y Teresa Pradilla, siendo tosas las poesías alusivas al día y recitadas "con muchísimo gusto", destaca el corresponsal las de Pilar París, Teresa Morte y Teresa Querol, procediendo seguidamente los escolares a regar los árboles que se les había asignado como madrinas, terminado lo cual y acompañados de la música se trasladaron a la plaza de la Constitución (actual de España) en donde se distribuyeron a los colegiales abundantes pastas y naranjas, mientras a los invitados se les obsequió en la Casa Consistorial con un refresco y al vecindario en general con un bailes popular en la plaza.

*Fotografía: alumnas de las escuelas de Villanueva de Gállego, la maestra que aparece en el centro es Pilar Monzón Barberán.

Carlos Urzainqui Biel, 25 de septiembre de 2011

Una historia de la banda

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El día seis de junio de 1915 durante una reunión ordinaria, el Pleno del Ayuntamiento de Villanueva de Gállego aprobó hacer municipal la Banda de música por cuatro votos a favor (monárquicos) y uno en contra (republicano), como justo premio «por haber llegado a ser una de las mejores en su clase» y bajo una serie de condiciones entre las que destacan las siguientes: «La banda queda obligada a asistir y tocar en misa, procesiones y a dar baile público por la tarde en las festividades siguientes; Año nuevo, Candelera, Pascua de Resurrección, Ascensión del Señor, Corpus Christi, Fiesta de las Santas Reliquias (víspera y dos días) Purísima y Pascua de Navidad». A cambio se le abonarán «cuatrocientas pesetas anuales».

Pero son tiempos convulsos; en Europa soplan vientos de guerra y en España cada día se teme más una revolución, a lo que se une un creciente anticlericalismo muy vinculado con la oposición republicana y radical. No es un mal momento para el país pero se tiene la sensación de que la riqueza no está bien repartida y mucho menos las alegrías. Dos años después de este acuerdo Evaristo Bernal, director de la banda, presenta su dimisión «por causas de salud» solicitud que le será denegada por el alcalde, al igual que el director también se darán de baja algunos músicos más aduciendo también los mismos motivos, lo que hace pensar a la Corporación en que tras esta epidemia hay algo más. En enero de 1918 la Banda y el Ayuntamiento llegan a un acuerdo por el que se modifica una condición dentro de lo establecido para su municipalización, suprimiendo la asistencia a cuatro festividades religiosas a saber; Pascua de Resurrección, Ascensión del Señor, Purísima y Pascua de Natividad. 

A propuesta de un concejal se acuerda que, con motivo de la “Fiesta del Árbol” la Banda asista al acto y «dé baile gratuitamente». Entonces se produce una curiosa reacción, los niños que han de celebrar ese año la Primera Comunión envían una “solicitud” al Ayuntamiento, por medio de sus padres claro está, para que «vaya la música el día de Pascua por cuenta del Ayuntamiento» o de lo contrario lo niños no acudirán a plantar árboles. Se acuerda dejar sobre la mesa el tema, estudiar la mencionada solicitud y aplazar la festividad del árbol. En sesión plenaria de 1 de marzo de 1918, el Ayuntamiento acuerda por unanimidad trasladar el día del árbol al 25 de ese mes y obsequiar con ese motivo «a los niños de ambas escuelas con merienda de panecillo, salchichón y naranjas».

Unos días más tarde, el 11 de abril, el Pleno municipal acuerda encargar a tres miembros de la banda, que a su vez son concejales, un reglamento interventor que rija la agrupación. Mientras tanto Evaristo Bernal, que continua al frente de la sociedad musical, decide entregar la medalla que habían obtenido en el Certamen de 1912 al Ayuntamiento. Este hecho suscita una reacción fulminante de los miembros de la música quienes, mediante un representante, reclaman que dicha medalla sea de nuevo reintegrada a la Banda. Ante este nuevo conflicto, la Corporación municipal acuerda devolver a Evaristo Bernal la mencionada condecoración y que los integrantes de la música «si se creen en algún derecho» le reclamen la medalla a su director. En definitiva “malos tiempos para la lírica” víctima seguramente, una vez más, de los intereses políticos y corporativos. 

Carlos Urzainqui Biel, 18 de septiembre de 2011

* Fotografía: Banda del Tio Evaristo hacia 1930, gentileza de Jesús Sabaté Serrano

Los hermanos Oñate

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Para el devenir histórico de Villanueva, tanto los Sitios de Zaragoza como la posterior ocupación francesa y resistencia tuvo una importancia trascendental. El pueblo está lleno de recuerdos, historias y leyendas muchas de ellas olvidadas, alguna de ellas como la vida de los hermanos Oñate Espinosa.

Manuel y Juan José eran hijos de Manuel Oñate Valdovinos, quien poseía el molino harinero del pueblo, y de Francisca Espinosa (natural de Ojos negros en Teruel). El mayor, Manuel, había nacido el 10 de abril de 1786 en Villanueva, ingresó en la milicia en 1806 dentro del Primer Batallón de Infantería Ligera de Aragón, ascendiendo al grado de sargento el 25 de junio de 1808, en noviembre de ese mismo año pertenecía a la tropa de los Voluntarios de Aragón.

En su hoja de servicios se dice que era hombre de valor conocido, aplicación escasa y buena conducta. Que intervino en ambos Sitios destacando en las acciones dadas en el convento de San José el 31 de diciembre de 1808, condecorándosele con una cinta encarnada al pecho, y en la acción de Campo Real el 29 de enero de 1809, defensa por la que se le confirió un escudo de honor. Al final de los Sitios fue hecho prisionero y una vez concluida la contienda fue ascendido a Teniente de Granaderos. En enero de 1819 contrae matrimonio con Manuela Gil, en la basílica del Pilar de Zaragoza.

El convento de San José se encontraba frente a iglesia de San Miguel, pero al otro lado del Huerva, defendiendo el puente del que partía el camino hacia el bajo Aragón. Belmás hace mención al combate de San José diciendo que mientras los de Napoleón realizaban trabajos de zapa, fueron descubiertos por los defensores del convento; abriéndose un fuego «bastante vivo» donde los franceses tuvieron tres bajas y cuatro heridos. Ese mismo día unos mil doscientos aragoneses salieron en avanzadilla para reconocer el terreno en lo que Belmás llama “paralela de San José” enfrentándose cuerpo a cuerpo con los invasores sin perder un palmo de terreno. Al frente de este reducto se encontraba Mariano Renovales y según Alcayde su defensa fue tan heroica como casi numantina. Por lo que respecta al huerto de Camporeal, este se encontraba en la actual plaza de los Sitios, pero de esa acción no se tienen noticias.

Un año menor que el anterior era Juan José, de él se sabe que participó en el primer Sitio y que fue licenciado el 25 de agosto de 1808. Por su preparación, era maestro arquitecto, la Junta Superior de Aragón en la resistencia le nombró comandante de una partida de guerrilleros, pero no se conocen acciones suyas. En el Archivo de Palafox se conserva un documento por el cual se manda localizar a «don Juan Josef Oñate, que siendo necesario oficiarle para asuntos concernientes del servicio, a la menor demora se lo mande al parage donde se encuentre. Zaragoza 19 de abril de 1815». El asunto en cuestión era escoltar a los franceses dispersos por el territorio, que habían huido de Francia tras el regreso de Napoleón (durante el Imperio de los cien días), y concentrarlos en la ciudad de Alcañiz.

* Fotografía: Casa del Barrio Bajo que todavía se conserva desde la época de los Sitios.

Carlos Urzainqui Biel, 8 de septiembre de 2011, día de la Virgen de Burjazud

Que viene el Negus

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Este era uno de los nombres por los que fue conocido Haile Selassie, el último emperador de Etiopía o Abisinia. Cuando su reino fue invadido por tropas italianas hacia 1935 este descendiente de Salomón y la reina de Saba comenzó a ser conocido por todo el mundo, sobre todo tras su intervención en la Sociedad de Naciones pidiendo ayuda. La crisis de Etiopía coincidió en el tiempo con nuestra Guerra Civil. En paralelo el sobrenombre de su rey “Negus” comenzó a ser temido entre el bando nacional. 

En Villanueva y por extensión en todo el bajo Gállego comenzó a llamarse de esta manera a un avión que provenía de las filas republicanas y que, de vez en cuando, bombardeaba las líneas enemigas. El ensordecedor ruido de sus motores ponía en alerta a la población civil, que huía por encontrar un refugio seguro ¡Que viene el Negus! decían. Según la historia oral villanovense se trataba de un bombardero, pero para la prensa de la época la cosa no estaba tan clara.

Según la leyenda podría tratarse de un Fokker 7, de un Dragón Rapide o simplemente de cualquier aparato que destacara en oscuro sobre el cielo, se comentaba que había pertenecido al emperador Haile Selassie y que por eso iba pintado de negro, otras fuentes indican que había sido adquirido por el Negus, pero que nunca llegó a su destino. Lo cierto es que las noticias sobre este mito de la Guerra Civil son bastante confusas. El diario ABC en su edición del domingo 18 de agosto de 1936 informa que «en el frente aragonés existe un grupo de milicianos que actúa a las órdenes de un ex legionario apodado el Negus». Tres días más tarde el mismo periódico dice lo siguiente: «esta tarde una avanzadilla de la columna de “el Negus” en servicio de observación, ha llegado hasta Zuera». El 20 de agosto la información se amplía bajo el título “Las heroicas hazañas del Negus”: «en nuestra marcha hacia Chiprana encontramos la columna de milicianos que manda un individuo apodado El Negus, este es un hombre relativamente joven, que ha pasado varios años en el Tercio extranjero y está prestando ahora importantes servicios en las avanzadas, especialmente durante la noche. En poco tiempo ha logrado recuperar de una  montaña en poder de los facciosos, más de 8.000 corderos que los fascistas intentaban llevarse a Huesca y Zaragoza. El Negus ha llevado a cabo también importantes detenciones como la de un canónigo y un fraile, cerca de Jaca». 

La Vanguardia en su edición del 28 de agosto de 1936 realiza un extenso reportaje, con fotografía incluida de “Juan Fernandez, el Negus de Tardienta” un maestro de Barcelona, enjuto, muy moreno, con barba y pelo rizado (muy similar a las fotografías de Haile Selassie en esos días). La misma rotativa informa el 23 de septiembre de 1936 que: «al capitán Rexach se le llama en Segovia el Negus» y que durante el entierro de un teniente fascista, en el que se hizo alarde de fuerzas a las afueras de la ciudad, «apareció el Negus, bajo hasta unos cincuenta metros, observó el carácter militar del desfile y entonces disparó las ametralladoras sembrando la muerte y el pánico entre los manifestantes». Este mismo diario, el 6 de octubre de 1936, recogía la muerte en combate de Manuel Alonso Sastre «alférez del Batallón de Hierro, pertenecía al arte de imprimir y al partido Comunista, se le conocía por El Negus». 

Retomando el ABC, éste periódico cita el 18 de octubre del mismo año a las llamadas escuadrillas de las Alas Rojas «en armoniosa formación que preside un avión negro, el famoso “Negus del Aire”» que marchan hacia la sierra de Alcubierre «para arrojar sobre los enemigos toneladas de pólvora» y una vez concluida la guerra, el 16 de abril de 1939, ABC vuelve a informar que «Ventura Rodríguez Anarte, comunista, capitán rojo» era en realidad el Negus, además de ayudante del Campesino. 

Como se puede apreciar la ubicuidad del Negus es total y nadie se pone de acuerdo en cuanto a la identidad del personaje. En mi opinión “el Negus” fue un mito creado por el bando republicano para simbolizar la resistencia contra el avance fascista, de la misma manera que Haile Selassie combatía contra los italianos y de paso era una forma de “premiar” el arrojo de los milicianos republicanos frente al avance rebelde. Por cierto la palabra Negus significa Regente en idioma etíope. 

* Fotografía: El Negus en acción a la altura de Perdiguera, por amabilidad de Carmen Cativiela Redondo.

Carlos Urzainqui Biel 30 de agosto de 2011

El día que los villanovenses defendieron la Cartuja de los franceses

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Por casualidad pero no exenta de constancia, como ocurre en la mayoría de las ocasiones, encontré un escrito en el Archivo Diocesano de Zaragoza, donde se hace referencia a un encontronazo ocurrido en la entonces llamada Cartuja Alta o de Aula Dei, entre vecinos de Villanueva de Gállego y tropas de Napoleón durante el primer Sitio de Zaragoza y más concretamente el 18 de julio de 1808.

Los monjes, ante los acontecimientos, habían abandonado apresuradamente el monasterio situado a orillas del rio Gállego, dejando entre sus muros todo tipo de víveres, animales, enseres y mobiliario tanto sagrado como ornamental. Enterado de esto el general Palafox, encargó a un vecino del Arrabal llamado Pedro Jaime, que reclutara una serie de personas que fueran capaces de recuperar lo que había en la Cartuja y ponerlo a salvo. Pedro ayudaba a su hermano en el oficio de tintorero y solía frecuentar Villanueva, además conocía a varios de sus vecinos por motivos laborales, pues con ellos «iba de palero cuando desbrozaba la acequia de Rabal». Por tanto no le debió resultar muy difícil reclutar unos cincuenta villanovenes dispuestos a recuperar las pertenencias que había abandonado los cartujos, antes de que cayeran en manos enemigas. Entre los vecinos de Villanueva que participaron en la expedición se encontraban entre otros el zapatero del pueblo, de nombre Joaquín Ferrer, de 37 años. El sastre, llamado Sixto Lisón, de 35 años y un vecino del pueblo que había sido fusilero y que respondía por Benito Casaus. Acompañados por ocho carros se acercaron a la Cartuja, atravesando seguramente el azud de Urdan, para recoger todo lo que habían desamparado las habitantes de la cartuja. 

Estaban en esta operación cuando apareció por el lugar una compañía compuesta por unos 150 franceses que les sorprendieron, ante tal tesitura los de Villanueva optaron por defenderse y se estableció un tiroteo entre ambas fuerzas que duró un par de horas aproximadamente, tras lo cual los invasores optaron por retirarse del sitio lo que indica que los españoles supieron defender sus pertenencias. A resultas del combate quedaron muertos en la portería del cenobio; Pedro Jaime y Benito Casaus, siendo enterrados en un rincón cercano al lugar de su fallecimiento, “debajo de una reja de la hospedería”. Mientras tanto los de Villanueva que habían sobrevivido al embate, lograban salir con los carros llenos de víveres hacia Zaragoza, donde lograron entrar con la consiguiente alegría general.

En el registro de defunciones que se conserva en la parroquia de Villanueva de Gállego aparecen enterrados el día 18 de julio de ese año: Claudio Mesa, de cuarenta y dos años, casado con Juana Lostao y padre de dos hijos. El cura escribe que «no recibió ningún sacramento porque no dio lugar a ello su imprevisto accidente» al igual que el fallecido ese mismo día en la Torre del Conde de Faura (Lindar) muy próxima a la Cartuja, el vecino de Zaragoza Juan Pérez, de 56 años. Muertos seguramente a consecuencia del combate con los franceses.

Carlos Urzainqui Biel 22 de agosto de 2011

Italianos en Villanueva

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Me he reencontrado una vez más con Dimas Vaquero Peláez, en esta ocasión con motivo de la salida de su último libro sobre Italianos en nuestra Guerra Civil que se titula Aragón con camisa negra y en el que escribe sobre los soldados enviados por Mussolini, un apartado de la obra está dedicado al acuartelamiento de Villanueva de Gállego. Quisiera agradecer que cite una historia que le conté en su día y que me trasmitieron mis abuelos. Ellos, como muchas otras familias villanovenses, fueron obligados a recoger en sus casas a tropas italianas. En la suya se encontraba la estafeta de correos y oficina de transmisiones. Mi abuelo siempre contaba esta circunstancia divertido, debido a la contrariedad que suponía el guardar el secreto de las comunicaciones con el bando nacional, en casa de un republicano. Mi abuela contaba como pusieron a su disposición una máquina de hacer espaguetis y fideos, algo poco usual entonces en España. En cierta ocasión apareció un oficial de alto rango llamado Eugenio Pacelli, ese día agasajaron al militar con honores casi de general y con una espléndida comida, librando a mi abuela del trabajo de prepararla. (Pacelli resultó ser sobrino del entonces Secretario de Estado del Vaticano y luego Pontífice bajo el nombre de Pío XII). Alguien advirtió a uno de los militares alojados en casa, que mis abuelos eran “rojos” a lo que éste le respondió ¡deme muchos rojos así y no azules como usted!

Carmen Casalé me contaba que algunos llevaban una cruz a la espalda, símbolo de que eran castigados. Según Dimas esta característica le parece un poco rara, pues fueron muchos los que vinieron sacados de los penales para aliviar la alta densidad de encarcelados que había en Italia. Para él, este era el distintivo de los Dragones de la muerte de Palma de Mallorca. Carmen tiene un buen recuerdo de ellos «se portaron muy bien, yo era pequeñica y siempre jugaban conmigo, me llamaban Carmencita, en cuanto tenían galletas las primeras eran para mí y también me daban arroz con leche». Recuerda que se llamaba Pedro y años después volvió a verles, pero estaban en Francia exiliados. Un tío mío que se llama Enrique Lisón Sacacia me contaba cómo, de chaval, compartían desayuno los chicos del pueblo con la tropa.

En el llamado “Almacén de Barluenga” que se encuentra frente a la iglesia parroquial, todavía se conservan pintadas alusivas a esta presencia militar italiana en el pueblo. Entre las inscripciones se encuentran consignas como la famosa “Credere, obedecere, cambatere” o “Chi si ferma e perduto” que se puede traducir como “El que se para pierde” pero de la que los villanoveses han realizado interpretaciones más chuscas como “si enfermas estás perdido” en alusión al hospital que había en el pueblo, pero no en esa nave sino en el antiguo casino Republicano y en cuyos jardines hubo un cementerio provisional. Otra interpretación muy popular era “Si frenas estás perdido” un recuerdo socarrón a la batalla de Guadalajara. También existe un grafiti muy curioso con la firma de Mussolini y se conservan dos interesantes escudos. El uno alusivo a la Casa de Saboya en el que puede leerse “Salute al Re” y el otro con un águila en el centro a cuyo alrededor puede leerse “División XXIII de marzo”. Había alguna más evocadora a la Alemania nazi pero parece ser fueron borradas en su momento. También existían abundantes inscripciones en una caseta que albergaba una tajadera junto a la torre de Guallart pero esas también han desaparecido.

La presencia italiana fue importante y un ejemplo de ello es la multitud de tropa acantonada en las torres como Guallart, Comercio, Bayle, etc., había villanovenses que se dedicaban a recorrer estas casas de campo vendiendo productos de la huerta o vino a los soldados. En líneas generales el recuerdo de los italianos es positivo sobre todo entre los que eran niños durante la Guerra, muchas familias siguieron manteniendo contacto durante años con los militares que habían estado en sus casas. Sobre todo Matilde Morte que fue madrina de guerra de Virginio Fornasari y por quien intercedió estando prisionero nada menos que en la India, tras la II Guerra mundial. Hace unos años a una señora ya mayor le oí pronunciar algunas palabras en italiano, le pregunté ¿porqué las sabía? y ella me contestó enigmáticamente y no exenta de picardía.

No obstante existieron algunos roces e incidentes inconexos o aislados como el que le sucedió a Segundo Longás, propietario de un bar llamado “Pavonni” junto a la Torre mudéjar. Un militar italiano le obligó a cambiar el nombre del establecimiento por el de “España” ya que lo consideró ofensivo hacia un oficial superior suyo que tenía ese mismo apellido, sin reparar que la denominación del bar correspondía a la marca de la cafetera del mismo. Seguramente le movió a realizar esta acción el haber sido informado de que en ese lugar se reunían los “republicanos” del pueblo.

* Fotografía (Dimas Vaquero): Firma de Mussolini que se conserva en el mencionado almacén de Barluenga.

Carlos Urzainqui Biel, 12 de agosto de 2011

Las Santas Reliquias de los Santos

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Las primeras menciones textuales sobre las Santas Reliquias en Villanueva se remontan a principios del siglo XVII, ya por entonces se celebraban el segundo domingo de septiembre. En otro documento parroquial fechado por esa época, la festividad solía coincidir con el domingo siguiente a la festividad de San Mateo, es decir el 21 de ese mismo mes y que generalmente corresponde con el último de septiembre. No era el único día en que se exponían a la veneración popular, también se hacía por Santa Águeda (existe un resto de ella en el Relicario) y por Todos los Santos. 

Hasta mediados del siglo XIX las Santas Reliquias compartían patronazgo villanovense con Santa Ana. Mientras la fiesta correspondiente a la madre de la Virgen se sufragaba con los Bienes de Propios (tienda, molino, carnicería, horno, etc.) las Santas Reliquias se celebraban gracias a las recaudaciones provenientes del monte de la Sarda (es decir los Bienes Comunales). Tras la Desamortización de 1856 el Ayuntamiento se quedó sin Bienes Propios y por tanto sin dinero para pagar Santa Ana. Mientras que la conservación del patrimonio territorial adquiría importancia tras la segregación de Zaragoza y sobre todo con la lucha por mantener la Sarda como municipal. Por tanto, que con los beneficios de ese monte se celebraran las Fiestas mayores, pasó a ser todo un símbolo de manifestación local. Hasta hace unos años las vaquillas eran sufragadas con el dinero proveniente de las contribuciones municipales correspondientes al monte (desconozco si todavía se viene haciendo). 

En el año 1897 dos periódicos de la región “La Derecha” y “El Diario de Avisos” se hicieron eco de las Fiestas en Villanueva que se celebraron entre el 25 y el 27 de septiembre. “Dieron comienzo las fiestas con asistencia numerosísima de Zaragoza y pueblos inmediatos”. La víspera, es decir el sábado 25 a las ocho de la noche, «el sonido de la campana anunciaba la clásica hoguera en la plaza de la Constitución» (actual España) «a cuyo alrededor y merced a sus luminosos rayos de luz viva y brillante, se distinguían infinidad de seres angelicales que llenos del mayor júbilo y alegría y dejando entrever sus lindas facciones y correctísimas formas, acudían presurosas a rendir el mayor tributo posible a Terpsícore, viéndose muy pronto colmados sus deseos ante la presencia de la banda de música que no tardó mucho tiempo en dejar oír en sus notas armoniosas y al compás de sus acordes, veían se bullir multitud de parejas que llenaban la plaza en cuyo sitio, todo ha sido animación y alegría durante tres noches consecutivas». 

El “Domingo de las Fiestas” se celebró la procesión y una gran misa de terno, a cuyos actos concurrió el Ayuntamiento en pleno. El entonces párroco del pueblo Don Manuel Ropiñán, «pronunció un elocuentísimo sermón donde puso de manifiesto no solo sus grandes dotes de oratoria sagrada sino poder de convicción, por lo que dio lugar a que fuera muy elogiado por tan numerosa concurrencia a estos actos religiosos». Por la tarde a las seis, se cantó por las calles del pueblo un magnífico Rosario por la banda de música y presidido por la misma Corporación. El corresponsal menciona la especial intervención de la banda musical de Villanueva en los actos religiosos interpretando «maravillosamente la bonita misa del maestro Bordese los días 26 y 27». «La no menos linda de Amezaga ¡qué encantadoras las piezas del Ofertorio! ¡Qué solos de cornetín! en la noche del 26 durante rosario general, cantado por los músicos».

Al día siguiente (lunes 27) se celebraron a las tres de la tarde «magníficas y bien organizadas corridas de pollos, donde probaron varios aficionados en ligereza y resistencia» acompañando el espectáculo la banda de música de Villanueva la cual «una vez terminadas las corridas y en medio del mayor orden se trasladaron inmediatamente a la plaza pública, donde los aficionados a la danza pudieron solazarse hasta las siete» hora en que fue interrumpido el baile para reanudarlo nuevamente por la noche.

Llama la atención la inexistencia entre los actos de las inevitables, en la actualidad “vaquillas”. Esto es debido a que antiguamente su coste era elevado y si ese año no había sido bueno, no se podía hacer frente al gasto que suponía mantener el ganado en el pueblo. Por tanto el hecho de que hubiera o no vaquillas dependía del resultado de la actividad económica a lo largo de ese año y constituye un síntoma de que hubiera sido bueno o no.

Quisiera dar las gracias a Lorenzo Ortega Lisón a su madre y hermana, que amablemente me cedieron esta impresionante fotografía, correspondiente a la procesión de las Santas Reliquias hacia 1944. Todo un documento que merece ser publicado con ocasión de la entrada número 50 en este blog. Gracias NdV. y felices Fiestas.

Carlos Urzainqui Biel 28 de julio de 2011

Carretera de Castejón

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Francisco Porta Barceló es un veterano músico villanovense al que tengo un especial aprecio porque siempre me ha atendido muy amablemente, en cierta ocasión me contó que siendo un niño fue a tocar con la banda de Tío Evaristo a Castejón de Valdejasa y que el trayecto casi les llevó un día de camino. A través de la vieja calzada romana llegaron en coche a Cagarroz, hicieron noche en este corral y subieron hasta el alto de Esteban montados en mulas o a pie. De ahí o bien en carro o si había suerte en coche, bajaban hasta el pueblo. Hoy ese recorrido se hace en tan apenas treinta minutos.

Hasta mediados del siglo XX, la única conexión que existía por carretera a Castejón era por Tauste. Recién estrenada la II República los castejoneros reclamaron una vía de acceso fácil a Zaragoza. En 1934 el Ayuntamiento de Zuera propuso unir ambas localidades a través de "Vallones", planteando incluso construir un pequeño parador en dicho monte. Pero el Gobierno acordó hacia 1935 que la carretera debía partir desde Villanueva de Gállego. Pablo Acín, alcalde villanovense en la primavera de 1936, se felicitaba de este acontecimiento ya que paliaría en gran medida el "importante paro obrero" existente en el pueblo, pero la Guerra Civil frenó el proyecto.

Recién concluida la contienda varios pueblos de Cinco Villas se reunieron con el entonces presidente de la Diputación (Allué Salvador) con el fin de retomar la idea sobre la carretera, pues era de vital importancia para la comarca. Durante la postguerra, hacia 1945, se aprueba construir un camino local entre Ejea de los Caballeros y Villanueva de Gállego atravesando Castejón de Valdejasa, a raíz de un estudio elaborado por el Ingeniero Don Alfonso Fernández Merino. La obra se ejecutará en una primer fase que concluirá hacia 1955 atravesando toda la muela del Castellar y en un segundo período treinta años más tarde, concluirá gracias a una segunda fase que llegará a Ejea. Se da la circunstancia de que es el tramo más fácil, llano y corto de los dos.

Contaba una leyenda que en los inicios de su construcción trabajaron presos provenientes del Campo de concentración de San Juan de Mozarrifar, pero este extremo no está confirmado y posiblemente por las fechas de inicio de las obras seguramente no fue así. Sí que contribuyó en gran medida a frenar la emigración en Villanueva, es más, gracias a la construcción de esta nueva carretera llegaron al pueblo nuevos habitantes. Lo cierto es que la carretera de Castejón empleó abundante mano de obra como carreteros, canteros, peones, etc. En principio su firme eran losas de piedra, pero poco después se cubrió con la actual capa asfáltica.

Para Castejón supuso esta vía de comunicación el acercamiento a Zaragoza. Para Villanueva la ampliación de su casco urbano y una revitalización de su economía. Para Zaragoza que muchos de sus habitantes descubrieran en los años sesenta y setenta un auténtico pulmón de su ciudad, aprovechando los domingos para "pasar el día" entre los pinos, sabinas y carrascas. Hoy día es paso de ciclistas y de algún que otro vehículo. Últimamente parece ser que se va a llevar a cabo la ampliación de su arcén para hacer más fácil el tránsito y sobre todo para preservar mejor el monte, que falta hace.

Como anécdota contaré que en su unión con la carretera de Huesca existe un cartel indicador que dice "a Castejón de Valdejasa 29 km." A la entrada de este pueblo hay otro de similares características que reza "a Villanueva 30 km." Quédense con la distancia que mejor les parezca.

* La foto, como no podía ser de otra forma, corresponde a una vista, casi de pájaro, de la carretera a Castejón de Valdejasa desde Villanueva.

Carlos Urzainqui Biel, 15 de julio de 2011.

El Vedao de la Venta

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Se conoce por “vedado” a un campo, territorio o sitio cercado o acotado por ley u ordenanza. En la terminología popular villanovense se llama “el Vedao” a los altos o colinas que limitan el término municipal con el Castellar. De hecho en algunos documentos se menciona a este monte como “Castellar antiguo”.

Desde tiempos remotos existen dos partidas llamadas “Alta” (que es la zona más próxima al Castellar) y “Baja” correspondiendo el aprovechamiento de esta última a Villanueva de Gállego desde al menos 1312, año en el que el Consistorio de Zaragoza otorgó el disfrute del Vedao bajo, para sus habitantes. Según una partición llevada a cabo hacia 1520 toda esta zona de monte abarca desde el llamado “cabezo de Fornillé” subiendo hacia la Venta de Coscón “por el lindero que talla el camino de Castejón” y desde ese punto al inicio de la llamada “Val de Alfocea” para retornar a Fornillé. Mientras Zaragoza se reservaba el llamado Vedao Alto que partía de la Venta de Coscón hacia las Fajas y desde este lugar a la llamada “hoya del Borde” y “puntal del hornero” para terminar encontrándose con el Vedao bajo en el llamado “balsete del platero”. En esta partida se encuentra también “la hoya de la justicia” nombre que puede apelar al incidente sufrido por dos vecinos de Villanueva de Gállego (entonces Burjazud) sorprendidos por los monteros del entonces Señor del Castellar (Ximénez de Cerdán) cuando hacían leña, porque aducían que era su término. Cerdán les aplicó el Ius Malectractandi, es decir los mandó ejecutar, lo que provocó una reacción violenta de la ciudad de Zaragoza, esto fue hacia 1475.

En la Parroquia de Villanueva de Gállego se conserva un documento que hace alusión a la pretensiones del cura de Juslibol sobre el Vedao diciendo que formaba parte de la “Partida Miranda”, a lo que se opuso el entonces párroco villanovense, llamado Francisco Orovia, diciendo que no solo se cobraba la primicia por parte de Villanueva, sino que el Vedao había sido donado a este lugar en 1312. Y que todos los nacidos, casados y fallecidos en la Venta de Coscón pasaron por su parroquia así como enterrados en su cementerio.

Robert Vaugham fue un escritor inglés que realizó un viaje por las Cinco Villas junto con el General Palafox tras finalizar el primer Sitio a Zaragoza, en agosto de 1808. De este periplo hace un relato en el que dice:

“Salimos de Zaragoza a las ocho de la mañana en un carruaje suficientemente grande para acomodar a seis personas y tirado por seis mulas. Cruzamos el Arrabal y, a través de una zona árida, donde no se encuentra agua ni lugar alguno, llegamos a la venta de Coscón, a cuatro leguas de Zaragoza donde cambiamos las mulas y tomamos un relevo de dragones. Junto a la venta existe una balsa, el agua de ella era más bien lodo y sin embargo tuvimos que beber, me sirvió de vaso el sombrero de un aragonés.

Los pormenores del inglés no son muy exactos pues pasa de largo por la balsa del Piojo y del balsete de Fornillé, cuyo cabezo debe su nombre a la cantidad de piedra caliza y yesos que había en sus laderas y que servían para calentar hornos de cal.

* En la fotografía Villanueva de Gállego en primer término y al fondo los altos del Vedao.

Carlos Urzainqui Biel 7 de julio de 2011

Las Fajas de la torraza

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Cuenta la historia oral villanovense que antiguamente el pinar era del pueblo y que a cambio del agua de la acequia de Candevanía, que suministra a la localidad, toda esa extensión y algo más pasó a pertenecer a la villa de Zuera, bajo condición de poder seguir haciendo leña los de Villanueva en la partida de “Las Fajas” o como dicen algunos “mientras el suelo pertenece a Zuera, el vuelo lo es de Villanueva”.

Según un escrito de la Corte del Justicia de Aragón, fechado en Zaragoza el 15 de septiembre de 1550 y dictado en la llamada “Sala Alta de las Casas de la Diputación del Reyno” se establece que el Concejo de Zuera garantizaba al de Villanueva «toda aquella agua que viniera en la Acequia de Zuera en el día del Domingo para siempre, para su provecho y utilidad de los dichos hombres de Burjazud (nombre primitivo de Villanueva) y que no la quitaran ni impidieran el agua corriente de la dicha Azequia» por su parte la entonces Villanueva de Burjazud entregaría cada año «cien sueldos Jaqueses» en cierto término (según el citado documento, este pacto se llama “de los cien sueldos”):

«Y a mas desto que concedieran los hombres del lugar de Vurjazud un lugar llamado Sobello para que pazcan allí las obejas, cabras y bestias de los hombres del Concejo de Zuera y/ó las Bestias de los hombres del Concejo de Burjazud, ni los unos a los otros se pudiesen vedar el pasto y uso...»

“Sobello” es una palabra procedente del latín y hace referencia a lo que sobresale o lo que está en alto. Con toda seguridad esta denominación corresponde a mencionada la partida de las Fajas. Según se desprende de esta Sentencia del Justicia mayor, en principio parece ser que se permitía un uso mancomunado del aprovechamiento que ya existía en 1312, cuando se reconoce a Villanueva, por la Ciudad de Zaragoza, el derecho de “pastoreo universal” y el uso conjunto con Zuera del monte de Vallones (zona donde se encuentran las Fajas). Posteriormente y con fecha 15 de septiembre de 1320, el rey de Aragón Jaime II reconoce el derecho de los vecinos de Villanueva de Burjazud a usar el agua de la acequia de Zuera «en el día del Domingo» entendiéndose como tal «el día del sábado por la tarde puesto el Sol y toda la noche, así como el Domingo hasta puesto el Sol». Prohibiendo a los «hombres del Concejo de Zuera» que de entonces en adelante «no poner rabiessas en la dicha zequia ni abrir filas».

Según el plano correspondiente a la Pardina de Miranda de 1849 que se conserva en el AHP de Zaragoza, (al que se hizo mención en la entrada referida a la Torraza) donde aparece la mojonación del Castellar realizada en 1735. El término de las Fajas junto con el Vedao de Villanueva, se engloban dentro de todo este territorio que llega hasta el río Ebro entre Juslibol y Alfocea. Mientras en un plano diseñado por Dionisio Casañal en 1892 del Término municipal de Zaragoza, se cita al Vedao bajo de Villanueva, como Castellar antiguo y lo sitúa como prolongación de las Fajas.

Con esto se pretende demostrar que los territorios que ocupan los términos de las Fajas, el Vedao y la Pardina Miranda son una misma cosa y que están vinculados con Villanueva desde tiempo “inmemorial” por una serie de derechos de uso que provienen de los privilegios que otorgaron los monarcas aragoneses a los primitivos habitantes de la localidad. Estas tierras tienen en común que están atravesadas por la calzada romana de las Cinco Villas y constituyen la entrada más accesible al monte del Castellar, por tanto poseen cierto valor estratégico que seguramente valorarían Sancho Ramírez, Al-Muqtadir y por supuesto el Cid Campeador, circunstancia que tampoco escapó al Ejército español de tierra.

* La fotografía corresponde a la partida de las Fajas vista desde la cueva de Colandréa (la Torraza).

 Carlos Urzainqui Biel a 29 de junio de 2011 (San Pedro, primer patrón de Aragón).

Villanueva del Cid

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En su expansión hacia el Valle del Ebro los reyes aragoneses iban estableciendo líneas defensivas que consistían en pequeñas fortificaciones militares, generalmente torres guardadas por un “Tenente” y protegidas por una serie de colonos que vivían en su alrededor cultivando las tierras adyacentes y defendiendo la posición de frontera. A lo largo de la geografía aragonesa existen numerosos ejemplos de este tipo que reciben el nombre de torrazas. Por tanto la que Sancho Ramírez quiso ubicar en esta zona de las Fajas en el pinar de Zuera, sería una más y tendría funciones a la vez que defensivas de control en las comunicaciones y apoyo en su avance hacia la fortaleza del Castellar.

Los reyes cristianos solían fundar villas con el fin de ganarse alianzas, dando tierras a los que combatían a su favor o afianzar líneas de defensa mediante la utilización de vasallos que ocupaban las llamadas “Tenencias”. Por lo general éstas solían haber sido durante el período de conquista posiciones o avanzadillas cristianas que, tras la pacificación de la zona, se convertían en lugares habitados por esos mismos colonos a quienes se les daba una casa y una “yeguada” de tierra, que venía a equivaler lo que un par de mulas podían roturar en un día, además del título de Infanzón. A la hora de configurar el casco urbano de esos lugares generalmente se disponían alrededor de la torre militar originaria.

Vimos en la entrada anterior que uno de los acuerdos a los que llegaron Sancho Ramírez y el Cid fue que los tenentes que se encontraban en la torraza se desplazaran a otro lugar. Pues bien puedo asegurar que esa nueva posición elegida como nueva ubicación de estos pobladores de frontera, dio origen a la actual Villanueva de Gállego o lo que es lo mismo se asentaron en lo que hoy es Villanueva. ¿Porque defiendo esto? El nuevo enclave se encontraba fuera de las rutas de tránsito utilizadas por los musulmanes para comunicarse con sus posesiones, por lo cual no obstaculizaban el tránsito como sí ocurría en el Pinar, pero tampoco estaban muy alejados del área de influencia aragonesa, sobre todo de la fortaleza de Supra Zaragoza. El valle del Gállego estaba habitado ya entonces por una importante población cristiana para la que este nuevo poblado, seguramente otra posición castrense, surgía como referente y refugio. Villanueva de Gállego ha tenido privilegios tradicionales en el llamado Castellar antiguo (el Vedao) y sobre todo en la partida de las Fajas. En Un lugar en la huerta señalé las características de este primer asentamiento fundamentadas en el reparto de tierras y en la construcción del Barrio Alto de Villanueva, donde se encuentra la calle de Santa Catalina a cuyo final, que era la zona más alta del casco urbano, se encontraba la ermita de su mismo nombre (generalmente este tipo de construcciones más tarde se reconvertían en iglesias). La devoción a esta mártir cristiana del siglo IV fue traída por los cruzados a principios del siglo XII y representa la resistencia de la fé en zonas ocupadas por el Islam, Villanueva en ese momento también era una posición cristiana rodeada por musulmanes.

En definitiva estoy convencido de que el acuerdo por el que llegaron el Rey aragonés Sancho Ramírez y Rodrigo Díaz de Vivar mediante el cual, el asentamiento no podía permanecer en “las Fajas” y que éste se trasladara a un lugar cercano donde pudiera cumplir también su función de avanzadilla y frontera (no hay que olvidar que el Cid era cristiano como el monarca) sentaron las bases de una “nueva villa” que no perdiera los derechos adquiridos durante su establecimiento en la Torraza. Por lo cual Villanueva bien podría llamarse “Villanueva del Cid”.

La fotografía corresponde a un cuadro pintado por Fidentino Longas en el que aparece una irreconocible calle de Santa Catalina en el Barrio Alto.

Carlos Urzainqui Biel en el solsticio de verano de 2011

La Torraza Colandrea

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Don Modesto Lafuente narra en su Historia de España como estando el Cid en Valencia fue llamado por Almostaín, rey de la taifa zaragozana, rogándole le amparase contra Sancho Ramírez, quien en su avance progresivo hacia el valle del Ebro iba apoderandose de sus dominios con la ocupación del monte del Castellar hacia 1085. Mudó el de Vivar su rumbo y volvió a Zaragoza “costole al aragonés si quiso evitar el venir a las manos con el Campeador para solicitar un acomodamiento con él, que el Cid aceptó a condición de que no molestara más a Almostaín” y Sancho regresó a sus Estados, mientras don Rodrigo permanecía en aquellas tierras.

Más detallados son los datos que ofrece Domingo Buesa en su historia sobre el rey Sancho Ramírez. Llegado el Cid a Zaragoza firmó un tratado con Al Mostaín, cruzó el Ebro y acampó en marzo de 1092, en un lugar próximo al rio Gállego. El rey aragonés enterado de esta maniobra convocó a todas sus tropas y junto con su hijo Pedro marcharon hacia Zaragoza «acampando en Gurrea, a unas cuatro leguas al norte de la ciudad». Los datos que ofrece Buesa son más definitivos, a la par que confusos. Gurrea no esta a cuatro leguas de Zaragoza, sino más del doble. Supongo que las tropas aragonesas pasaron por Gurrea y acamparon a cuatro leguas al norte de Zaragoza. Cuatro leguas son veintidós kilómetros aproximadamente y a esta distancia, al norte de Zaragoza, se encontraban por entonces la Manssio Gallicum (junto al rio Gállego) u otro edificio también desaparecido, la venta de Coscón. Este lugar se ubicaba la entrada natural y más asequible al Castellar, correspondiendo con el actual kilómetro 10 de la actual carretera entre Villanueva de Gállego y Castejón de Valdejasa. Si Ramirez pretendía defender este territorio, lo lógico es que se ubicara en un lugar que reuniera tales características estatégicas. Antonio Gascón Ricau también entiende que Gurrea es una población muy alejada para poder entablar unas negociaciones, teniendo taponanda la entrada del Castellar a las tropas del Campeador, hay que recordar que éstas estaban situadas «en la línea del rio Gállego» antes de llegar a la actual Zuera.

Gascón también menciona la existencia de una torre defensiva cristiana situada o bien en el alto de Esteban o en el “Montis Vallis” (seguramente Monte de Vallones). Esta posición pudo ser considerada peligrosa para los intereses de la Taifa ya que también obstaculizaría el tránsito por la antigua calzada romana, hacia la zona dominada por los musulmanes entre Pradilla, Sádaba y Tudela, auténtico granero de Zaragoza y ultimos restos de sus parias al norte de la Capital. De ahí, entre otras razones, que don Rodrigo se desplace desde Levante para obligar al rey aragonés, a llevar dicha construcción a otro lugar o destruirla.

Justamente en el monte de Vallones se encuentra la llamada torre de la cueva de Colandrea. El origen de esta construcción es incierto, sus actuales propietarios mantienen que la levantó uno de sus antepasados, aunque bien podría haberla reconstruído. En un escrito fechado hacia 1800 y conservado en el Ayuntamiento de Zuera se menciona el “Acampo de la torraza” en el que había un viejo edificio que hacía las veces de posada y corral para el ganado, de hecho en ese documento de habla de las cabezas que pastaban en dicho acampo. En un catastro de esa época se especifica que en “la torraza” había también muchas viñas. Según un plano que se conserva de mediados del siglo XIX en el Archivo Histórico Provincial, aparece citada la llamada “Val de Letosa” o “de viñas” dentro la actual partida de las Fajas (monte de Vallones) y situada en un triángulo formado por el camino de Castejón y el límite con Zaragoza, siendo sus vértices la venta de Coscón, la actual entrada norte del campo de maniobras de San Gregorio y la balsa de Miranda, junto al corral de Cagarroz. Ni que decir tiene que la cueva Colandrea quedaría por tanto englobada dentro de este término y por tanto la torraza podría estar situada en este monte.

Antonio Gascón Ricau cita entre los límites al norte del Castellar la “Val de Alhgera”, cuya traducción del latín podría ser “la val fría” o la “val alta”. Por corrupción lingüística Val de Alhgera puede derivar en “Vajillera”, lomas situadas en los límites del pinar con Villanueva, muy cerca de la venta de Coscón y de la torre de Colandrea.

* La fotografía de la Cueva Colandrea, fue tomada por Juan Mora hacia 1930 y se conserva en el AHP de Zaragoza.

Carlos Urzainqui Biel 12 de junio de 2011

Juan Polo y Catalina

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Desde que tengo uso de razón he oido siempre que dejamos de ser barrio de Zaragoza, gracias a un Diputado de las Cortes de Cádiz que peleó para conseguir que Villanueva de Gállego fuera pueblo. Con cierto halo romántico se decía que tenía vinculación familiar con la localidad e incluso algunos aseguraban que estaba casado con una villanovense a quién confesó, poco antes de morir, que Villanueva sería libre por fín de la dependencia zaragozana. Tengo que decir que tal afirmación me chocaba bastante. No me imaginaba yo que en un momento tan trascendental de la historia española, un señor se dedicara en exclusiva a que un lugar aragonés cobrara identidad propia. Pero algo de cierto hay en todo ésto, como suele ocurrir por otra parte en todas leyendas. De esta noticia hacia mención en mi libro, pero entonces planteaba dos posibilidades. Hoy puedo afirmar una de éllas como raíz de ese mito.

Felix Monje, el dueño de las fábricas del Comercio, no tenía hijos pero sí tres sobrinos; Fernando, Tomás y Juan Polo y Catalina. A la muerte de su tío en abril de 1806, su sobrino Fernando se hizo cargo de la herencia familiar. Juan, que había nacido en la localidad de Cabolafuente hacia 1777, había estudiado en la Universidad Literaria de Zaragoza y en las cátedras de la Real Sociedad Económica, obtuvo el doctorado en Cánones. Marchó a Madrid en 1802 donde publicó el Censo de frutos y manufacturas de España e Islas adyacentes. En la Corte ocupó la oficialía de la Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda. Elegido Diputado a Cortes en 1810 participó en Cádiz en numerosas comisiones de aquella Asamblea y en las que destacó como «decidido defensor de la libertad y de la riqueza del hombre». Fue partidario de que el Estado se apropiara de las rentas monacales como medio de obtener recursos, también defendió la abolición de los señoríos así como de todos privilegios feudales que ellos suponían. Fue elegido por noventa y ocho votos Secretario de las Cortes y posteriormente, fue Presidente de las mismas y uno de los firmantes de Constitución de 1812. Su pista se pierde poco después de la publicación de “la Pepa” y se cree que falleció a consecuencia de la peste que se declaró en la capital Gaditana por esas fechas.

Tomás Polo y Catalina también estudió en la Universidad de Zaragoza y tras participar en los Sitios se trasladó a Córdoba y más tarde a Sevilla para encontrarse con su hermano Juan. Los datos que se conservan de él dicen que participó en las Cortes de Cádiz como secretario y que una vez concluida la Guerra, fue oficial del Archivo de la Secretaría del Despacho de Hacienda en Madrid hasta 1837, año en que se jubiló.

El 6 de agosto de 1811 de aprobó definitivamente la Ley de Abolición de Señoríos, norma por la que Juan Polo tanto luchó, de su iniciativa es la desaparición de los calificativos de señor y vasallo, así como que todos los impuestos que originariamente pertenecían a los lugares de realengo pasaran a la Hacienda Pública. “Quedando incorporados a la Nación todos los señoríos jurisdiccionales de cualquier clase y condición que sean”. Procediéndose al nombramiento de todos los justicias y demás funcionarios públicos, en el mismo orden y según se verifica en los pueblos de realengo.

Fue precisamente esta ley la que sirvió para que Villanueva de Gállego dejase de ser barrio para convertirse en lo que hoy és. La peripecia de Juan fue conocida por su familia y éstos seguramente la dieron a saber entre sus allegados de las fábricas del Comercio y de aquí a Villanueva hay un paso. La trascendencia que tuvo la noticia, de que uno de los padres de este Decreto tenía vinculación con el pueblo, hizo que se convirtiera en leyenda y por tanto en mito fundacional de Villanueva de Gállego.

Carlos Urzainqui Biel 4 de junio de 2011

*En la foto, el Barrio del Comercio.

Torre del Bayle

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Esta casa de campo villanovense se encuentra enclavada entre el barrio del Comercio y el río Gállego, junto al camino que conduce al azud de la Cartuja de Aula Dei. Por su estructura cuadrangular recuerda una villae con su patio cerrado por los edificios que lo rodean, aguas adentro. Anexo a la casa principal están las dependencias auxiliares, almacenes y cuadras. El patio está separado del exterior por un enorme portalón que comunica el conjunto con la tierras de labor, que tambien recuerdan a una cuadrícula o centuriación romana. No sería de extrañar que el origen de su construcción fuera este período de nuestra historia antigua. La torre es la única que permanece habitada de manera tradicional en Villanueva, es decir con presencia permanente de su administrador o torrero que cuida de la finca, constituye por tanto un resto etnográfico de primer orden del hábitat dominante en la huerta zaragozana durante siglos.

Bayle era en el antiguo Reino de Aragón y más tarde durante la Corona, el Oficial real encargado de la administración del patrimonio regio. Según fuero aprobado en Cortes celebradas hacia 1300 tenía que ser aragonés y no podía ser judío. Entre sus atribuciones figuraba la recaudación de las rentas reales procedentes de los derechos de peaje, salinas, explotación de minas, ocupación de bienes, arrendamiento de cualquier derecho real y en su defecto, ejercer su administración. Poseía jurisdicción civil y criminal en el empleo de su cargo. También los antiguos monarcas aragoneses gobernaban “por baylia de Dios” o delegación del Altísimo.

Pero entonces ¿Qué importante personaje dió nombre a esta antigua casa de campo situada en Villanueva de Gállego? En algunos documentos que se conservan de los siglos XVII Y XVIII se la cita como “Torre del Gobernador” o “cabaña del Gobernador”. Siendo a partir del siglo XVIII cuando ya se popularizó su actual denominación. En el recuento de Cumplimiento Pascual celebrado en 1804 se dice que era posesión del Conde de Robres y una de las casas que más diezmos aportaban a la Parroquia. El primer titular del condado se llamaba Bernardo de Pons y Turell y ocupó el cargo de Regente de la Chancillería en el Supremo Consejo de Aragón. En mi opinión se trataría más de una residencia campestre de la institución en sí, más que de una determinada persona que ocupó el cargo en un momento dado. Un dato que avalaría esta idea es que en 1513 D. Alonso de Aragón, Arzobispo de Zaragoza e hijo de Fernando II el Católico, nombra procurador a su criado Juan de Aguerri y le ordena tomar posesión de las heredades «que el rey le ha dado» y que están situadas en el término de Mezalar». Precisamente la torre del Bayle se levanta junto al antiguo “Soto de Merzalar”. En el Amillaramiento de 1850 se dice que tiene una extensión con más de cien hectáreas en su mayoría poblada de sotobosque y una mínima porción de tierra cultivada (4 has).

En el primer tercio del siglo XX la finca perteneció a Don José Baqué, comerciante zaragozano de aceites, poseía entonces 91 hectáreas de cultivo todas ellas de regadío. En ella trabajaban muchos vecinos de San Juan de Mozarrifar, esto hizo que durante la II República el Ayuntamiento villanovense exigiera la aplicación de la Ley de Reforma Agraria en esta propiedad con el fin de que fuera administrada por los excentes agrícolas de Villanueva, en total sesenta y seis vecinos del pueblo que en aplicación de la Reforma “llevarían” un tercio de las tierras.

Carlos Urzainqui Biel 26 de mayo de 2011

Elecciones municipales del 12 de abril de 1931

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Las Elecciones municipales celebradas en 1931 fueron muy especiales en toda España tanto por su trascendencia política como por su proyección posterior, ya que marcaron lo que iba a ser la nación durante el resto del siglo, hasta casi nuestros días. He recogido del diario La voz de Aragón, la noticia de los sucesos que siguieron a ese día en nuestra localidad donde, según el periódico “la Proclamación de la República, (produjo) indescriptible entusiasmo”. Por su interés histórico y documental repoduzco casi literalmente la misma (entre paréntesis son añadidos míos):

En pocos pueblos de España habrá tenido el entusiasta recibimiento que en (Villanueva de Gállego) el advenimiento del nuevo régimen. Después del ajetreo electoral, en el que los republicanos consiguieron el copo con sus diez concejales, el martes (14) por la mañana fueron llegando noticias algo confusas, e inmediatamente varios directivos se trasladaron a Zaragoza para inquirir (resultados) teniendo que volver en seguida para tranqulizar los ánimos un tanto excitados, pues puede decirse que de los republicanos, no trabajaba casi nadie esperando órdenes por teléfono que continuamente eran pedidas a Zaragoza.

Por fin se acordó ir nuevamente a la capital, para lo cual el concejal republicano saliente señor Martes, puso a disposición su magnífico automóvil en el que a las seis y cuarto de la tarde traían la grata nueva. El desbordamiento espiritual fue unánime e indescriptible, ya por teléfono (habían confirmado la noticia anteriormente). La bandera tricolor ondeaba en el casino desde la una de la tarde. Inmediatamente se organizó una manifestación con la banda de música entonando La Marsellesa por todas la calles del pueblo, siendo coreada por todo el público que, descubierto, volcaba su corazón dando vivas entusiastas y ensordecedores a la República, a Galán, a García Hernández, a los presos, a España republicana y a los salvadores de la patria.

 Las banderas eran llevadas por simpáticas jóvenes (quienes portaban) la escarapela tricolor. En una de (éllas) iban las fotografías de Galán y Hernández. Por la noche se organizó un baile y se acordó que al día siguiente no trabajase nadie, para conmemorar el día del advenimiento de la República.

 El miércoles (15) a las seis de la mañana la banda de música, que tan bien dirige don Evaristo Bernal, nos despertó con una hermosa diana. A las ocho se consituyó el nuevo Ayuntamiento republicano, aunque no corría prisa porque republicano era (también) el anterior, acordándose dar fiesta a los niños de los diferentes colegios para que disfrutasen del general regocijo. Por la tarde y cuando mayor era el entusiasmo, se presentó un autobús cargado de estudiantes a los que la gente aclamó y ovacionó con un delirio indescriptible, organizándose otra (nueva) manifestación, mayor (incluso) que la del día anterior, puesto que el paro en este día fue general, haciendo el mismo recorrido por las calles con banderas y el estandarte estudiantil, que fueron arrebatados por las valientes mozas que se disputaban tal honor.

 Imposible describir el entusiasmo y la emoción que al terminar los discursos de varios oradores espontáneos, ponían todos los vecinos en sus vivas. Desde la terraza de la Casa Ayuntamiento tres estudiantes dirigieron la palaba al auditorio, siendo ovacionados todos ellos al terminar. (Concluida) la manifestación comenzó el baile en la plaza que duró hasta la una de la madrugada, (hora en la) que todos estaban ya afónicos por los repetidos vivas y rendidos por el ajetreo de dos días de emoción tan intensa. (Concluye la reseña) en Villanueva, lo mismo que en toda españa, los republicanos han dado una prueba de sensatez nunca bastante ponderada, pues no hubo que lamentar el más pequeño incidente.

 Para tener una idea de lo que sucedió realmente quisiera añadir un dato que puede resultar significativo. El 12 de abril estaban convocados a las urnas 512 villanovenses, de los cuales ejercieron su derecho 250, es decir votó el 49% del censo. En estas elecciones resultó elegido Alcalde D. Ángel Férriz Sanz y concejales: León Guillén Martínez, Santiago Lisón Rupín, Pablo Acín Salafranca, Vicente Guillén Martínez, Santiago Baudín Gracia, Vicente Serrano Corellano, Fermín Orobia Pérez, Vicente López Marqués y Faustino Biel Ginés (mi abuelo materno).

Carlos Urzainqui Biel, 17 de mayo de 2011, recogido de La voz de Aragón, sábado 18 de abril de 1931 (pág.12). Ochenta años y treinta y tres días después de los acontecimientos. Un año y un día después de iniciar la andadura con el Retabillo.

* Fotografía: Fachada del viejo ayuntamiento villanovense, construido hacia 1920 y derribado sesenta años más tarde.

San Isidro

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Las Fiestas de San Isidro son relativamente recientes, hasta los años cincuenta del siglo XX no existía esta devoción en Villanueva. Fue en esa época y en pleno nacional catolicismo cuando la Cámara Sindical Agraria de Zaragoza decidió celebrar la fecha en la capital, poco después la institución intentó que la tradición se trasladara a los pueblos de la provincia, buscando para ello "un marco más adecuado que el urbano". De esta manera llegó San Isidro a Villanueva de Gállego, otro dicen que en tren y equivocadamente.

El 16 de mayo de 1952 el diario aragonés del Movimiento "Amanecer" comentaba cómo se había celebrado el día anterior San Isidro en nuestra localidad, con presencia de las más altas instituciones agrarias de la provincia.

"En una mañana luminosa el Santo con su yunta guiada por los ángeles va contemplando los campos verdes y amarillos, no tan buenos como era de esperar ni tan malos como aquellos años atroces de la ’pertinaz’ sequía" en un pueblo en el que abundaban tractores oruga "Fordson", "Diesel", etc., los labradores villanovenses se felicitaban "por no haber padecido el ’mosquito’ y se lamentaban por la falta de agua". La procesión iba precedida por "bellas muchachas portadoras de frutos que ofrecerle" (Ascensión Cativiela, Antonia Jiménez, Conchita Lorén, Pilarín Orobia, Elvira Encuentra y Ana Mª Millán) cestas que luego se entregarían en el templo al ’Santo de los campos’.

Concelebraron la misa cuatro sacerdotes entre los que se encontraban el Rector del Seminario Diocesano (Manuel López Antal), el Dean del Pilar (Julián Nieto) y el Canónigo Julián Matute quien predicó un elocuentísimo sermón. La banda de música, dirigida por Lorenzo Suñer, acompañó la función religiosas interpretando la misa de Pío X y al final de la ceremonia se distribuyó entre los fieles el ’Pan bendito’. En el edificio de la Hermandad sindical de labradores se ofreció una comida.

Efectivamente el día arraigó sin grandes variaciones, de hecho poco a poco cada quince de mayo los villanovenses comenzaron a vestirse con el traje regional, para conmemorar el patrón de la Cámara Agraria y es que la festividad estaba organizada por esta agrupación sindical. Así siguió haciéndose hasta que llegó la Transición y comenzaron las demandas por "democratizar" las Fiestas, la Institución en peligro de desaparecer tan apenas podía contribuir con los actos oficiales (misa y Vermuth en el casino) y poco más. De esta manera el Ayuntamiento se hizo cargo de los festejos y la celebración gremial se convirtió en popular. Poco a poco San Isidro se fue llenando de contenido; primero las imprescindibles vaquillas, luego la Banda de música eligió este día para su reaparición en 1982 (tras quince años de ausencia) bajo la batuta de Jesús Peralta Macaya y a partir de 1988 con la celebración del Certamen de pintura en homenaje a Francisco Pradilla. Hasta llegar hoy día en que se han convertido en las Fiestas pequeñas de Villanueva.

La devoción a San Isidro arraigó tan rápidamente en Villanueva que poco después de su implantación, un nuevo barrio que creció en los años sesenta del siglo XX a ambos lados de la carretera de Castejón llevó el nombre del patrón de los labradores, de hecho la denominación oficial del Tinajón es precisamente "Barrio de San Isidro".

Carlos Urzainqui Biel, 11 de mayo de 2011

* La fotografía que ilustra esta entrega fue prestada por Pilar Lisón, a quien agradezco su amabilidad.

Santa Walpurgis

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En el documento que acompaña a las Santas Reliquias aparecen mencionados imnumerables santos, papas, mártires, etc., pero hay un resto en particular que me llama la atención sobre todos los demás vestigios venerados. Se trata de Santa Walburga hija del rey Ricardo de Anglia o de los anglos. Nacida en Devonshire (Inglaterra) hacia 710 murió en Heidenheim (Alemania) el 25 de Febrero de 777. Su padre, que también es santo como su tío Bonifacio, quiso peregrinar a Tierra Santa dejando a Walburga en un convento cerca de Ratisbona a la edad de once años. Parece ser que era bastante espabilada y demostró tener muchos conocimientos sobre remedios vegetales, tal es así que la gente acudía a su retiro en busca de curaciones para sus males, lo que le hacía parecer ante la devoción popular una mujer santa. Era también muy culta de hecho es considerada la primera escritora en latín tanto en Inglaterra como en Alemania.

Su festividad se celebra cada primero de mayo siendo patrona de numerosas ciudades alemanas e incluso de las comunidades protestantes del norte de Europa, es invocada como protectora especial contra la hidrofobia, las tormentas, la rabia o el mal de perro (hombres lobo), así como por los marineros durante las tempestades. Cuenta su leyenda que cruzando el Canal de la Mancha hubo una tormenta que élla misma aplacó con sus oraciones. En el norte de Europa la noche de Walpurgis es “la noche de las brujas” y anuncia la llegada de la primavera, es tradicion en estos países que los jóvenes de la localidad hagan figuras con ramajes, corten el abeto más grande del bosque y lo lleven a la plaza del pueblo, decoren las casas de las chicas que les gustan con macetas, etc. ¿Les suena?

La tradición de Walpurgis es sin duda anterior tanto a los germanos como a los romanos y hunde sus raíces en los ritos celtas de culto a la naturaleza. Una divinidad similar para los romanos era la diosa Flora que anunciaba la Primavera, muy cerca de Villanueva, junto al puente del ferrocarril que cruza el Gállego en San Mateo, se encuentran las ruinas del santuario de Nª. Sra. de los Santos. En este lugar se dice que estuvo ubicada la Manssio Gallicum y en él hubo un templo levantado en honor a la Diosa Flora (según noticias recogidas por el Padre Facy en su historia eclesiástica de Aragón). Pues bien a este sitio marchaban en romería los villanovenses cada més de abril o principios de mayo hasta el siglo XVII, por esas fechas el convento fue adquirido por los padres Agustinos, quienes cortaron las romerías y actos populares debido a los tumultos e incidentes que se producían. Coincide el arraigo de la devoción a las Santas Reliquias precisamente, con el abandono a la tradición de Nuestra Sra. de los Santos. Por tanto el culto a las Reliquias que vinieron de Ratisbona, via Roma y que hoy son las Fiestas patronales de Villanueva, serían sustitución y continuidad de la devoción que se tenía en el pueblo por la Virgen de los Santos, patronazgo que venía a su vez de los antiguos ritos de culto a la naturaleza.

Se conservan escritos de visitas pastorales en la Parroquia del Salvador, correspondientes al siglo XVIII, en los cuales el enviado del Arzobispo le dice al cura que en el retablo de las Reliquias hay figuras oscenas que deben ser sustituidas, por algo será. Incluso en algún escrito he encontrado la mención “Nuestra Sra. de las Santas Reliquias” y que curioso, en las Santas Reliquias se hace mención a una Santa (Walpurgis) cuya celebración es la trasposición de la diosa Flora de los romanos, esa que adoraban en Villanueva, antes de ser Villanueva.

Carlos Urzainqui Biel, día de Walpurgis de 2011

*Fotografía: Ruinas del convento o Santuario de Nuestra Sra. de los Santos.

Soldados de Salamina, en Villanueva

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Cuando vi la película, basada en la novela de Javier Cercas, recordé una historia que siempre he oido a mis mayores sobre la Guerra civil en Villanueva que, como todas las guerras, está llena de vilezas pero también de las mejores grandezas. Contaba en cierta ocasión un viejo republicano que en 1900 el pueblo se dividió en dos bandos por el nombramiento de médico titular. «Convirtiéndose en una lucha crónica que se fue repitiendo en cada uno de los problemas y sucesos que desde ese momento fueron surgiendo en la localidad». Perdieron este primer envite los republicanos del pueblo y crearon una sociedad de socorros mútuos llamada “Unión Villanovense”. En otra entrada hablé de Avelino Casaled, el practicante del “Casino de abajo” hoy lo haré del médico que se llamaba Manuel Rodríguez y del Farmaceútico del pueblo, Juan José Lafuente. Este último era muy querido por todos, quizás una de las razones de este reconocimiento es producto de un hecho acaecido en 1917 en esas fechas el farmaceútico se dirigió al Ayuntamiento para solicitar prestar servicios benéfico-sanitarios de acuerdo con el artículo 93 de la entonces vigente Ley para Instrucción de Sanidad, con el fin de abonarle 90 ptas. al año por el «suministro de medicamentos a las familias póbres que tengan derecho a éllos» según una lista confeccionada al efecto. En definitiva se trataba de que los más necesitados pagaran menos por medicinas, sería algo muy similar a lo que hoy son las recetas de la Seguridad Social pero abonada la diferencia por el Consistorio.

El caso es que tras el Alzamiento del 18 de julio tanto este médico como el farmaceútico fueron acusados de republicanos, detenidos y subidos a un camión con destino a ninguna parte. En esa situación se encontraban ambos cuando el oficial del destacamento militar encargado de custodiarles reconoció a Manuel Rodríguez, parece ser que eran viejos amigos no se si de pueblo, de la infancia o de estudios. El militar le preguntó al médico ¿qué hacía subido en el camión? y si sabía que destino le aguardaba, su amigo le dijo que se lo imaginaba. El soldado le odenó sin pensar que bajara inmediatamente de allí, a lo que Manuel respondió que tan culpable como él era “Don Juan José” (como le llamaba todo el mundo con profundo respeto) y que prefería correr la misma suerte que el farmaceútico. Efectivamente los dos bajaron del camión y ese día salvaron sus vidas gracias a la inercesión de un militar del que nunca se ha sabido cual fue la suya.

Don Manuel marchó a Zaragoza y se estableció como dentista, los villanovenses continuaron bajando a su consulta y, a pesar de estar poscrito, junto con otros galenos represaliados entró a formar parte de una sociedad médica en la que llegaron a cotizar en su día muchos vecinos del pueblo. En cuanto a Juan José Lafuente siguió con su farmacia en el Barrio Bajo, personas que lo conocieron dicen que se volvió más taciturno y reservado, sobre todo tras el fallecimiento de su mujer y de su único hijo, él vivió hasta finales de los años cincuenta y aún es recordado en Villanueva con cariño.

Sirva esta entrada como homenaje a tres personas cuyas vidas se cruzaron en un determinado momento crítico poniendo por delante su sentimiento de amistad por encima de cualquier otro interés y sobre todo, a los dos facultativos villanovenses cuyo único delito consistió en no estar en el bando ganador.

* La fotografía corresponde a la sede de la Unión Villanovense o Casino de abajo.

Carlos Urzainqui Biel, día de San Jorge de 2011

Semana Santa en Villanueva, hace unos años

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Un viejo documento que se conserva en la Parroquia del Salvador recoge las “procesiones y otras fundaciones del estilo” en Villanueva de Gállego hacia 1818. En cuanto a la Semana Santa se refiere las celebraciones comenzaban el Viernes de Dolores (justo antes del Domingo de Ramos) con la subida al Calvario entonando el Miserere y rezando al mismo tiempo las Estaciones y el Rosario. El Jueves Santo, poco antes del anochecer se volvía al Calvario cantando solamente el Miserere, terminando la función con el Christus factus est obro nobis y la oración Respice qad sumus super home familiam tuam. El Viernes Santo al salir el sol, partía una procesión desde la “Yglesia” que continuaba dando vueltas al mencionado Calvario con el solo rezo de las Estaciones. Por estos actos pagaba el pueblo de los Bienes Propios, dos Censos que tenia sobre si y que ascendían a la cantidad de siete sueldos más cuatro dineros por dos años (la mitad cada uno).

El calvario se encontraba ubicado aproximadamente en lo que es hoy la intersección de las calles Miguel Servet, Ronda y Santa Catalina, justo al lado de la ermita que correspondía a esa titular y muy cerca de donde estaba el Hospital del pueblo. Desde este mismo sitio también se celebraba cada tres de mayo, una ceremonia muy tradicional hasta hace unos años, la Bendición de términos. No hay que olvidar que este punto es el de mayor altitud de Villanueva con unos 263 mts., sobre el nivel del mar y sobre todo la importancia que tenía la agricultura en el pueblo hasta hace bien poco.

A finales de ese mismo siglo el párroco del pueblo escribía quejándose de que, a la hora de celebrar los oficios religiosos de estas fechas tenía serios problemas, debido a la poca fe que había entre el vecindario y a que los feligreses verdaderamente devotos, preferían coger el tren la tarde del Viernes Santo y marchar a Zaragoza para ver la procesión del Santo Entierro. Lo que no menciona el cura era la costumbre, bastante extendida entre los villanovenses, de acudir ese mismo día al Pilar antes de que dieran las tres de la tarde para pedirle algún favor a la Virgen, tradición que aun se sigue practicando y que consiste en la creencia de que si le pides tres deseos al Pilar cuando éste está descubierto, al menos se concede uno.

Hasta hace unos años recuerdo que las celebraciones eran muy austeras y tan solo se limitaban a los oficios dentro de la iglesia y la procesión del Domingo de Ramós con las grandes palmas que portaba el Ayuntamiento, por cierto era tradicional colgar las palmas en algunos balcones todo el año, lo cual debe tener algún significado mistérico como ahuyentador de los malos espíritus. También se decía que los ramos se quemaban y que con sus cenizas se impregaban en las cabezas de los fieles el primer miércoles de Cuaresma. Pero el rito más inolvidable eran las “carraclas” con estos artefactos de madera que asemejan a tacos golpendo una tabla, los chavales invadían el pueblo el mediodía de Viernes Santo convocando a los villanovenses a los oficios que eran seguidos por el Viacrucis, en el que los asistentes portaban unos magníficos faroles alumbrados por velas y que ahora han sido felizmente restaurados y rescatados.

Carlos Urzainqui, Domingo de Ramos de 2011

El motín de la Güera

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A mediados del siglo XIX se construyó una “güera” o rambla en el monte de Villanueva de Gállego, para desviar el agua que bajaba por la Val y que no pudo remediar la tremenda inundación que se produjo en verano 1923.Para evitar posteriores desastres se amplió este desagüe con una mota de tierra que desviara en lo posible las aguas hacia la Sarda. El problema es que este caudal se orientaba hacia el barranco de San Miguel y de ahí a la vecina San Juan de Mozarrifar (muy afectada también por las inundaciones de ese mismo año). Se quejaron los vecinos de este barrio zaragozano, y algún terrateniente del lugar, al Gobernador Civil de la provincia, quién remitió una orden al Ayuntamiento de Villanueva, tras los informes pertinentes,con el fin de que derribaranla veta ampliada.El consistorio villanovense se reunió en pleno extraordinario el 17 de agosto de 1926 para informar de la situación al vecindario, ya que éste debia colaborar en su soterramiento por medio de trabajos “vecinales” a partir del 20 de ese més, so pena de intervención del orden público.

El sábado 21 de agosto el muro de tierra permanecía en su sitio, mientras los villanovenses se negaban a realizar esta labor que ponía en riesgo su casco urbano. Esa tarde, mientras varias personas se encontraban congradas en la plaza de la Constitución, la Guardia civil hizo acto de presencia en el pueblo a caballo, rodeando a los reunidos. Entre los heridos por golpe de sable estuvo un señor al que abrieron una brecha en la cabeza, aunque sin sufrir graves contusiones. Su nombre era Pascual Arroyo y bajaba junto con su mujer a la concentración de la plaza. La esposa al ver a su marido herido se concaró con el Civil, al que si parece ser agredió llegando incluso a desmontarlo del caballo (al menos eso cuenta la leyenda). Elena Porta, que vivió aquellos sucesos siendo una niña, me contaba que en la herrería del “tío Lamana” que se encontraba situada en la plaza, junto a la torre vieja, la gente se escondía tras las trilladoras lanzando piedras y otros objetos a los civiles, quienes no podían llegar con sus espadas a los agresores. Ante la avalancha la gente se subió a los tejados y comenzó a tirar piedras a los guardias, en definitiva toda una revuelta popular que todavía es recordada en la población.

Lo acaecido ese día en Villanueva traspasó las fronteras locales y regionales, haciéndose éco la prensa nacional (ABC, La Vanguardia, entre otros). De los diarios regionales,La Voz de Aragón de filiación republicana, resaltó la existencia de tres heridos y varios contusos, así como la presencia de un delegado del Gobernador civil para «aquietar los ánimos y añadir que lo que se había de demoler era tan solo una parte añadida hacía poco». Según los villanovenses dicha güera había existido “desde tiempo inmemorial”. Restablecida la normalidad, la Guardia civil abandonó el pueblo que había tenido “ocupado” durante unas horas.

El Gobernador tuvo que dar explicaciones diciendo que había hablado con el alcalde y concejales para que tranquilizaran al pueblo y se fijara la fecha de la demolición, ante lo cual «aumentó la efervescencia, notificándome que era necesaria la fuerza de la Guardia civil, pues se oponían los vecinos». El Noticiero (diario católico) Hace responsable directo de lo ocurrido al Gobernador quien explica: «Dispuse que inmediatamente se cumplieran mis órdenes y al jefe de la Comandancia para que concentrara unas parejas de la Caballería y otras de Infantería, por si fueran necesarias; además mandé a Villanueva la comandante Garalena, muy querido en dicho pueblo, para apaciguar los ánimos y hacer entender que el gobenrador ni puede ordenar nada perjudicial al pueblo, ni consentir la menor desobediencia a las órdenes de su autoridad». Concluyendo el vecindario por “colaborar” en el derribo de una parte de la rambla y no toda.Todavía hoy se puede visitar esta obra comunal que tiene una longitud de unos quinientos metros y llega a medir una altitud de tres.

Estas noticias alteraron todavía más a los villanovenses, quienes acusaron al Ayuntamiento de lo sucedido en la tarde de ese sábado de agosto e incluso se llegaron a cantar coplillas alusivas al asunto, ante lo cual no quedó más remedio al Pleno que presentar su dimisión. Siendo sustituido el Ayuntamiento por orden gubernativa en los primeros días de septiembre de ese mismo año.

La fotografía no es de muy buena calidad, pero fue obtenida por Heraldo de Aragón durante las Fiestras patronales de ese año en la misma plaza donde se habían producido los sucesos y puede muy bien ilustrar el ambiente existente el día de la revuelta.

Carlos Urzainqui Biel, 10 de abril de 2011

Las Santas Reliquias de Doña Juana

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Cuenta la leyenda que las Santas Reliquias llegaron a Villanueva de Gállego gracias a la intercesión de una importante señora quien accedió a la solicitud de un sacerdote del pueblo, quien viajó a Roma con el fin de conseguir unas reliquias con que poder venerar en nuestra iglesia. Según el memorial que se conserva en la parroquia villanovense, el relicario pertenecía a Dª Juana de Córdoba Cardona y Aragón que era esposa de Don Antonio Fernandez de Córdoba y Cardona, quinto duque de Sesa, Embajador de la Corona española ante el Papa y nieto del Gran Capitán entre otras cosas.

Doña Juana era la hija mayor de Diego Fernández de Córdova, llamado “el Africano” por haber nacido en Orán y por ser gobernador de esta plaza norteafricana durante varias ocasiones. Por parte de madre descendía de un hijo de Fernando I de Aragón llamado Enrique y que fue el primer duque de Segorbe. Desconozco el grado de parentesco que tenía con su marido pero sí que se casaron en la villa de Tora (Cataluña) el 19 de Junio de 1578, llegando a tener de esta unión doce hijos. Acompañó a su esposo durante la estancia en Roma y más tarde en Valladolid, donde fue Mayordomo Mayor de la Reina Margarita. En esta ciudad falleció el duque de Sesa en 1604 tras lo cual élla se recluyó en Baena hasta su muerte en 1615, siendo en esta localidad andaluza donde está enterrado el matrimonio.

La duquesa de Segorbe (tal era el título de Doña Juana) entregó las reliquias estando en Roma en abril de 1598 al doctor «Juan Rodríguez de Villanueva, presbítero seguntino» con la condición de que «se tengan perpetuamente en pública veneración, como en la Cartuja o Monasterio de Ratisbona donde fueron veneradas». En algunos escritos se dice que seguntino es el oriundo de Sigüenza (Guadalajara), pero es posible que el documento en cuestión se refiera a Segorbe (Castellón) y que el mencionado presbítero lo fuera de esta ciudad, aunque nacido en nuestro pueblo. Ésta sería la razón por la que Juan Rodríquez tuviera la vinculación suficiente con la embajadora como para poder obtener el relicario que terminaria siendo Patron de Villanueva.

Las Santas Reliquias se encontraban primitivamente en la cartuja de San Vito, en la ciudad alemana de Ratisbona. Precisamente en esta ciudad se produjeron enfrentamientos importantes entre católicos y protestantes durante ese siglo, quizás por la negación violenta que tenían éstos hacia los restos sagrados, pues llegaron a incendiar el citado cenobio. La Orden cartujana decidió poner a salvo aquellos vestigios que consideraba divinos y trasladarlos a la cartuja de Nuestra Sra. de los Ángeles en Roma donde permanecerían hasta 1594, año en que pasaron a manos de Doña Juana. Ésta era señora jurisdiccional de Segorbe, donde poseía un administrador que cuidaba de sus rentas y administraba el señorío en su nombre y por tanto controlaba tanto la vida civil como religiosa.

Tras la Contrareforma y el Concilio de Trento, los sacerdotes católicos buscaban objetos sagrados que recordaran a los santos y mártires más venerados en su entorno, como manera de reafirmar la fe y marcar su distancia con el luteranismo. Villanueva en este sentido no iba se ser una excepción, por otra parte parece ser que en origen la finalidad de las Reliquias era velar una capilla funeraria, sin embargo su devoción en el pueblo ya era popular a principios del siglo XVII.

Carlos Urzainqui Biel, 29 de marzo de 2011.

*En la fotografía Enrique Miravete Salafranca, sacristán de Villanueva de Gállego, junto a las Santas Reliquias.

Francisco Pradilla y el Marqués de Linares

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José de Murga y Reolid era hijo segundón de una rica familia vasca que había cosechado una inmensa fortuna con sus negocios en Cuba y los ferrocarriles. Nació en Madrid hacia 1833, recibió una educación burguesa y liberal a lo largo de numerosos viajes por países europeos. La temprana muerte de sus padres y hermanos contribuyeron a que toda la herencia familiar recayese en sus manos, convirtiéndole de esta manera en uno de los hombres más ricos de España, aunque todavía le faltaba un peldaño por escalar en la pirámide del reconocimiento social. Su oportunidad llegó con Amadeo de Saboya, quien le recompensó con el marquesado en 1872 por su fidelidad y apoyo. Fue entonces cuando adquirió el terreno donde levantaría su famoso palacio en la plaza de Cibeles.

Don José proyectó en este edificio no solo su riqueza, sino también los conocimientos que había adquirido a lo largo de sus viajes. Con un gusto exquisito e ilustrado decoró la que iba ser su vivienda desde la soberbia escalera principal, construida con mármoles de Carrara, a las galerías superiores con decoración popeyana, completaban sus salones tapices de la Fábrica de Gobelinos, suelos con maderas exóticas, lámparas francesas, alfombras de la Real Fábrica de Tapices o el salón oriental con telas chinas. Entre los pintores que intervinieron en este espacio también figuró nuestro Francisco Padrilla Ortíz.

A Pradilla, que por entonces ya era un reconocido y cotizado pintor entre la burgesía madrileña, le correspondió adornar parte de la escalera principal y el salón de baile. Ésta es, sin duda, una de las piezas más impresionantes del palacio, de forma oblicua da a la fachada principal del edifico sobre la entrada. Llama la atención el techo pintado sobre fondo azul, poblado por personajes mitológicos entretejidos con adornos florales. Las paredes están cubiertas con cuadros alusivos a la música como el que representa a un trovador (tema recurrente en muchas de sus obras) o señoras observando la escena. La habitación se complementa con marcos sobredorados y amplios ventanales que dan al recinto sensación de amplitud y luminosidad.

En 1900 se concluyó la obra y poco después murieron los marqueses, pero con el fallecimiento sin hijos de los Murga nació la leyenda. Comenzó a correr por la Corte la historia de que el matrimonio eran en realidad hermanos ya que ella (Raimunda Osorio) era fruto de una supuesta relación incestuosa del padre del Marqués con una cigarrera del barrio de Lavapiés. Al descubrirse el lío gracias a una confesión del progenitor de don José, que ya se había opuesto a esta unión, poco antes de morir. El Papa Pío IX les concedió licencia para vivir juntos pero sin cohabitar. A pesar de esto el matrimonio tuvo una hija a la que habrían asesinado y enterrado entre las paredes del palacio. En los años ochenta del siglo XX saltaron a la prensa unas supuestas “psicofonías” en las cuales se escuchaba a la pobre criatura vagar por los salones de su casa. Apoyaba esta tesis la presencia de dos misterioras niñas que se asomaban al salón de baile entre las penumbras y que parece ser evocaban a esta supuesta descencia. Pues bien estas dos pequeñas no eran otras que las hijas de Francisco Pradilla, a quien su padre quiso inmortalizar asomándolas curiosas para ver lo que sucedía allá abajo, se da la triste circunstancia de que Pradilla pintó el Salón hacia 1886 y que poco después falleció la más pequeña de las dos.

* La foto corresponde al techo del Salón de baile del Palacio de Linares y tengo que agradecer a un amable guardia de seguridad que, al enterarse de que yo era del pueblo de Don Francisco, me dio todas las facilidades para sacar la imagen.

Carlos Urzainqui Biel, 21 de marzo de 2011 (Solsticio de primavera)

Tomás Alvira Martín

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Fue el creador de una saga de docentes que iniciarron su andadura en Villanueva de Gállego como Maestros nacionales. Tomás Alvira Martín nació en Alcubierre (Huesca) el 21 de diciembre de 1842. Obtuvo el título profesional de maestro elemental el 16 de septiembre de 1869 en la Escuela Normal de Zaragoza e inició su andadura docente poco después como interino y a partir de 1871 en Farlete, donde obtuvo plaza de primeras letras por oposición. En esta localidad monegrina ejercería su profesión hasta que accedió por Concurso el 31 de enero de 1878, a la plaza de maestro en Villanueva de Gállego con una asignación anual de 852,50 ptas. Tomó posesión cinco días más tarde y ejerció la enseñanza en la escuela pública hasta su fallecimiento, ocurrido veintiun años después el 6 de noviembre de 1899.

El Ayuntamiento y su Junta municipal de Educación agradecidos, le concedieron un diploma de honor expedido el 3 de junio de 1888 y en el que premiaban la labor de Tomás Alvira Martín «en vista de los adelantos que han experimentado los niños que están a su cargo» pero no solo éstos pasaban por sus aulas. En su hoja de servicios, que se conserva en el Archivo de la Administración, aparece resaltada su dedicación especial a la Escuela de adultos, sobre todo «en la temporada de invierno». Parece ser que Alvira enseñaba a sus alumnos solfeo y música, seguramente como educandos destinados a la Banda municipal y por tanto a él se debería la consolidación de la orquesta que tantos años ha perdurado en el pueblo. También me han contado de este señor una anécdota entrañable y es que por Navidades regalaba a sus alumnos “una perra gorda en participaciones de lotería”. También recoge su expediente que fue propuesto para la concesión de la medalla de Isabel la Católica.

Una muestra de su preocupación por la marcha de la enseñanza en el mundo rural es un artículo publicado en el Diario de Avisos el 30 de septiembre de 1897 en el que manifiestaba las precarias atenciones que poseían en aquellos tiempos los profesores de primera enseñanza y de lo sumamente olvidadas que estaban sus necesidades, carencias que podían hacer imposible «en un futuro no lejano el ejercicio del Magisterio». El maestro Alvira fue muy querido por toda la población y aun sigue siendo recordado por los más mayores con afecto, pues parece ser siempre estuvo muy cercano a las necesidades de sus convecinos.

Había contraído matrimonio el 14 de julio de 1870 con Antonia Belzunce Carceller, de esta unión nacieron 12 hijos de los cuales llegaron a la edad edulta 7, de éllos el más conocido fue Silvestre Tomás Alvira Belzunce que nació en Villanueva el día de Nochevieja de 1878 y del que se hablará en otra entrada. Tomás Alvira Martín falleció en Villanueva de Gállego a los cincuenta y cuatro años el 7 de noviembre de 1899. Su entierro fue recogido en la prensa local como una impresionante manifestación de duelo a la que asistieron no sólo villanovenses y sus autoridades municipales sino vecinos de localidades próximas.

* Fotografía de Tomás Alvira Martín, gentileza de su bisnieta Pilar Alvira

Carlos Urzainqui Biel, 11 de marzo de 2011

Campo del pino

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Se encontraba ubicado junto al Gállego, entre el río y la torre de Guallart, muy cerca del paseo de los plátanos. Se llamaba así por que en este campo existía un pino de grandes dimensiones. Era un árbol muy querido para los villanovenses por su singularidad y cargada de simbolismo, pues era uno de los lugares preferidos por los vecinos para celebrar el “Cinco de marzo”. Hasta este lugar acudían en romería y bajo su tronco se colocaban los músicos para alegrar y amenizar la velada. Era tan grande su copa, que ésta daba sombra a toda la orquesta compuesta por unos quince ejecutantes. No se sabe bien su antigüedad pero en un plano militar, fechado hacia 1883, aparece mencionado el llamado “árbol de la libertad” en un lugar muy próximo (esta tradición de árboles de la libertad estuvo muy difundida en el siglo XIX, era habitual, que a su alrededor, se celebraran fiestas generalmente de carácter político).

El recuerdo de la escaramuza carlista protagonizada por Cabañero y repelida por los zaragozanos en 1838 también era celebrado en Villanueva de Gállego. Ese día las cuadrillas volvían a salir al campo con sus meriendas, hasta que la contienda civil de 1936 y la posterior Dictadura franquista cortó esta celebración de manera oficial, aunque no oficiosa. En muchas casas ese día se seguía haciendo rancho y durante muchos años algunas parejas de amigos “bajaban a Zaragoza” bajo la excusa de reuniones sociales.

Mis abuelos, que procedían del bando republicano, fueron obligados a “servir la comida” a las fuerzas vivas de la localidad. Un día durante la posguerra, alguno de los comensales le preguntó a mi abuela ¿Qué les haría de comer al día siguiente? esa fecha coincidía con el cinco de marzo. Ella le contestó que le hacía ilusión hacerles rancho con arroz, creo que hasta la Guardia civil intervino para que eso sucediera (no hay que olvidar que eran los tiempos del racionamiento y el straperlo) al día siguiente los elementos más representativos del Régimen en la localidad, celebraron con mis abuelos un día tan señalado como prohibido.

En los años cincuenta se creó una cofradía bajo la advocación de San José, formada por los jóvenes de Villanueva se encargaba de organizar todo tipo de actos como excursiones, juegos, teatro, etc. Entre las muchas actividades caló enseguida celebrar el día de su Patrón haciendo una romería campestre, al igual que la de Santa Águeda pero en esta ocasión invitában “éllos”. En realidad se trataba de solapar la Cincomarzada, tal es así que durante la Transición esta festividad de San José desapareció y por tanto las excursiones campestres también. Pero el recuerdo de aquel acontecimiento que sobresaltó a Zaragoza en plena Guerra Carlista no se recuperó, al menos de manera aparente.

En cuanto al pino centenario, me dijeron los que habían sido sus dueños, que un rayo afecto a su estructura y que al final tuvieron que arrancarlo por que se encontraba en mal estado. De este árbol centenario tan solo queda su recuerdo y el nombre de la finca. Es una pena porque en un pequeño espacio de terreno convivían una serie de árboles singulares de los que quedan, a duras penas, algún platanero disperso y los pinos de la torre de Guallart.

Fotografía: Pinos en la torre de Guallart

Carlos Urzainqui Biel, 4 de marzo de 2001 (entrega 33)

Jaime Ballesteros 'Herrerín'

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Hace poco alguien me comentaba, al hilo de estas entradas, que cuántas cosas habían ocurrido en Villanueva de Gállego, no creo que sea más diferente que otros lugares y si en nuestro pueblo parece que han pasado “muchas cosas” seguramente será porque por aquí ha pasado mucha gente. Esto viene a cuento de que la historia de España está llena de parejas famosas, generalmente masculinas. Gargoris y Habidis, Indibil y Mandonio, Daodiz y Velarde, Joselito y Belmonte y el cincuenta por ciento de otro dúo tambien taurino e inolvidable, Jaime Ballesteros (Herrerin) de “Herrerín y Ballesteros” (Florentino).

Jaime nació aquí el 8 de junio de 1891, su padre era herrero en el pueblo, de ahí el mote. Ya desde su infancia sintió atracción por el toreo, cosa a la que se oponía la familia. Inició su carrera como peón de brega y más tarde banderillero. Comenzó a matar novillos por tierras aragonesas actuando en Barbastro, Caspe, Tarazona, etc. La primera vez que se puso ante un toro fue en Zaragoza hacia 1909 y por accidente, ya que tuvo que sustituir a otro diestro (Perlita) que había sufrido una cogida. Esa tarde se enfrentó a dos astados agradando mucho su labor. Desde sus inicios tuvo una encendida rivalidad con el ya mencionado Florentino Ballesteros. Se cuenta que mientras Herrerín era el torero de la clase modesta, Florentino era popular entre el artesanado y la clase alta zaragozana de la época. En cierta ocasión la Banda de la Diputación tocó un pasadoble dedicado al del Hospicio en el paseo de la Independencia, los herreristas a continuación solicitaron lo mismo para su ídolo, como los músicos no tenían partitura y no podían ejecutar la obra, se armó un gran revuelo en el que no llegaron a faltar agresiones físicas. El apasionamiento estaba en las calles, en los cafés, los casinos, en la plaza de toros etc., el que era ballesterista no admitía el herrerinismo y viceversa.

En 1912 comienza su proyección nacional en Barcelona al lado de Juan Belmonte, toreando el 16 de febrero en la Barceloneta. Recibió una oferta sustanciosa pero Herrerín tenía que incorporarse a filas como soldado de cuota hasta julio de ese año. El día 3 de agosto hace el paseillo en Madrid y gusta tanto que repite cartel dos tardes más en ese mes, la segunda con su eterno rival el día 15. Durante las Fiestas del Pilar se anunció el día 13 la primera de Feria con Gaona, Gallito y toros del duque de Veragua, actuando Herrerín como sobresaliente. Por cogida de Gaona, Joselito estoqueó los seis veraguas y antes de dar suelta al cuarto, invitó a Herrerín a que alternara con él en quites y banderillas.

En al año catorce, Jaime actuó otras tantas tardes. El día 6 de septiembre le correspondía la número quince en la plaza de Cádiz. Allí el novillo «Almejito» de López Plata le infirió tan gravísima cornada, que fallecería a las siete y media de la mañana del día 9 de septiembre de 1914. Tenía veintitrés años. Fue enterrado provisonalmente en tierras andaluzas hasta que cinco años más tarde, por cuestación popular, sus restos fueron trasladados a Zaragoza y depositados en un mausoleo que todavía se puede visitar en el cementerio de Torrero, obra del escultor Domingo Ainaga.

Su hermano Saulo también fue novillero y durante años participó en las Fiestas de Villanueva de Gállego como Director de lidia. Florentino Ballesteros llegaría a tomar la alternativa de manos de Joselito el Gallo en Madrid el 13 de abril de 1916, pero su trayectoria también sería corta y trágica pués murió de cornada un año más tarde.

Carlos Urzainqui Biel, 25 de febrero de 2011

-- Entrega nº 32 de Villanueva.script, una serie realizada en exclusiva para NdV

Virginio Fornasari

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Hace años en un curso de doctorado conocí a Dimas Vaquero, me contó que estaba investigando sobre los italianos en Aragón durante la Guerra Civil, entonces yo le dije que en Villanueva habían estado muchos soldados de esta nacionalidad y que todavía quedaban restos de esa presencia. Estuvo en el pueblo, vimos lo que más podía interesarle y él a su vez, me prestó la reseña del diario de uno de esos combatientes que se había alojado en la localidad.

Virginio Fornasari era maestro de escuela elemental en la localidad italiana de Taverna (Piacenza). Contaba 24 años cuando fue movilizado el 4 de marzo de 1938, para marchar a la guerra de España. Cuenta en sus memorias que viajó con documentación falsa en virtud de los acuerdos del Comité de No intervención y del Pacto de Munich. Junto a él lo harían un centenar de compañeros con destino al frente de Aragón.

Fornasari llegó a Villanueva procedente del frente de Gandesa. Escribe en su diario que al comandante jefe de su batallón no le agradó demasiado el lugar que les habían destinado para el alojamiento de sus soldados, dado que los oficiales eran ubicados en las casas de los vecinos, y el resto donde disponía la Guardia Civil. Pero también reconoce que tampoco había otros alojamientos disponibles mejores. Prosigue: “Soy asignado a la casa de la familia de Vicente Serrano (Corellano) que me aloja en una bella camera. Paso algunas veladas en compañía de la familia, delante del hogar en el que arde algún tronco de pino, mientras fuera sopla un viento frió y veloz” (el cierzo).

Tiene sus primeros contactos con la lengua española y hace conocimiento “con la alegre Gregoria, la sarcástica Amalia, la gentil e inocente Blanquita y con la diferente Matilde” (de todas estas jóvenes de entonces creo que tan solo vive en la actualidad, una). Entabla relación con el señor cura, “conocido por el cojo”, escribe en italiano lo zoppo (Mossen Julián Velilla, párroco de Villanueva en ese tiempo, tenía un defecto en una pierna, se dice que por una travesura de chaval). “Persona curiosa, gentil y enigmática, habla un poco de italiano. Mi sussurra al’orecchio que todas las chicas de Villanueva tienen el novio con los rojos, en la otra parte del frente. Desaprueba por varios motivos un baile organizado por los oficiales italianos. No voy a participar porque no sé bailar”.

Continúa su diario describiendo su vida en Villanueva: “Bajo a bañarme al río Gállego y paseo solitario desde la Cartuja a Zuera por la vía del ferrocarril, también a San Mateo y especialmente a Peñaflor. Mi patrona Donna Isabella me avisa maternalmente de que no ande solo. Bajo a dar una vuelta a la ciudad (Zaragoza) con algunos antiguos colegas, no andando sino corriendo. Hacemos ejercicios en la zona suroeste de Villanueva en un territorio árido e inculto con un molino de viento abandonado”, (es posible que se refiera al lugar que hoy ocupa el antiguo campo de futbol).

Virginio abandonaría el pueblo a fines de junio de 1938, por haber sido transferido a la frontera del levante, en el sureste de Teruel. Según me cuenta Ermela, nieta de Vicente e Isabel, Fornasari aún mantuvo contacto epistolar con su familia. Su abuela le contaba que este señor se pasaba las noches escribiendo (lo que no podía imaginar es que aquellos papeles volverían a Villanueva algún día). Para que no tuviera frío, la mujer le hacía algún caldo o le prestaba un manta.

Carlos Urzainqui Biel, 18 de febrero de 2011.

Entrega nº 31 de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV

El pozo de la torre de San Miguel

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Hace unos días Mª Ángeles Magallón, que es una especialista del mundo romano en Aragón, me comentó que si excabáramos un poco en los torres de Villanueva, aparecerían restos de la época imperial sin duda. Esto podría suceder, con toda seguridad, en la torre de San Miguel. No obstante en ese lugar existe un abrevadero con todas las características de haber sido un sarcófago de la época.

Pero hoy no me voy a referir a la historia del edificio en sí, que ya aparece citado en el siglo XVI, sino al manantial que existe a sus pies y más concretamente a un artículo que publicó la Revista de la Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales hacia 1950 titulado “Aguas mineromedicinales de Zaragoza” y en el que se habla del «pozo de la torre de San Miguel». Entre sus muchas cualidades técnicas, que vendrían muy bién para llenar espacio y quedar como entendido, pero aburridísimas de leer, dice que la temperatura con la que sale de la tierra es de 16º (por lo que se estima que dentro del yacimientos sea de 15º), que su eficacia se ha comprobado en muchos casos para las afecciones del pecho, dolores de estómago, inapetencia, debilidad de estómago, desarreglos de la menstruación, toses, asmas, dolores reumáticos o gotososo, crónicos, dolores osteocopos, herpes, convulsiones y afecciones nerviosas.

Ubica el manantial en una cuadra con suelo de cemento, lo que a juicio del autor es un peligro ante posibles contaminaciones. Sin embargo «los indicios de materia orgánica pudieran tener su origen en capas de turba del terreno, el agua se encuentra a 11 metros de profundiad y, según dicen, siempre al mismo nivel» ya que no se nota variación en los períodos de estio. El pozo está revestido de ladrillo y tiene en su fondo grava y arena. Si se coloca al trasluz un vaso de cristal con el líquido «se notan pequeñísimas suspensiones» su sabor es algo terroso y no acusa «desprendimiento de sulfúrico».

El propietario en el tiempo de artículo se llamaba Ricardo Gracia (abuelo de José Mª Bardavío, que además de ser buen amigo mío es uno de los mejores entendidos en Buñuel). Este señor decía que los trabajadores de la torre «beben corrientemente de este agua sin haber padecido nunca enfermedad infecciosa ni notar ningún desarreglo. También lo hacen de la acequia del Gállego que sirve para el riego, pero mejor de ésta por ser más fresca y más limpia» sin embargo «no vale para cocer las legumbres». Antiguamente ls gente iba allí porque decían que curaba el dolor y la acidez estomacal, aunque sin provocar «efecto prugante».

Según la revista de la Academia, el agua de este yacimiento es considerada como «sulfatado calcica». Algunos autores del siglo XIX citan además otra fuente en las cercanías con aguas sulfurosas, aunque quede siempre la duda «de que pudiera reducirse el sulfato o tratarse de un manatial de grietas» hecho a simple vista no les parezca a los autores del artículo. En mi opinión las aguas del barranco donde se encuentra situada la torre, al filtrarse y entrar en contacto con el subsuelo calizo y arcilloso producen este efecto.

Hoy día el manatial permanece cerrado, sellado y olvidado, hace años que no se hace uso de él aunque quedan restos de tuberías, conductos y desagües. Por lo que se aprecia, parece ser que en los años sesenta del siglo XX se pretendió hacer de él un pequeño embalse o piscina del que tan solo quedan los muros. Sin duda alguna en tiempo de los romanos ya existía esta corriente ahora bien, del uso que hicieron ellos es un misterio.

Carlos Urzainqui Biel, 10 de febrero de 2011

Santa Águeda

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Santa Águeda o como se dice coloquialmente “Santagueda” es una de las celebraciones más populares en Villanueva desde siempre, de hecho era uno de los pocos días en que se exponía a veneración pública las Santas Reliquias, ya que contiene algunas piezas procedentes de esta joven siciliana de Catania, que vivió en el siglo III y que por resistirse a las solicitudes amorosas del senador Quintianus, que era bastante mayorcito y no va con segundas, sufrió torturas por negarse a satisfacer los deseos del político. Cuentan que llevada a un lupanar o prostíbulo, fue expuesta para que se pervirtiera, Águeda permaneció incólume e impasible (como he dicho cualquier parecido con la actualidad política italiana es pura coincidencia). Quintiliano ya mosqueado ante la situación ordenó que le cortaran los pechos, la respuesta de la que posteriormente sería Santa fue: "Cruel tirano, ¿no te da vergüenza torturar en una mujer el mismo seno con el que de niño te alimentaste?

 

Según cuentan, el Etna hizo erupción un año después de su muerte en 250 y los pobladores de Catania pidieron su intervención (la de Águeda) logrando detener la lava a las puertas de la ciudad y no solo eso, la tumba de la mártir tampoco fue afectada. Desde entonces no solo es patrona de su ciudad, sino de toda la isla. Siendo invocada para prevenir los daños del fuego, rayos y volcanes. También se recurre a ella por los males de pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. Es patrona de las nodrizas y en general se le considera protectora de las mujeres y en particular de las enfermeras.

 

En Villanueva era tradicional que las mujeres tocaran las campanas de la iglesia en tal fecha y se hacía un baile en el que las chicas “elegían pareja”. Pero el acto que revestía más trascendencia social era sin duda la comida campestre. Las jóvenes de Villanueva de Gállego marchaban a las riberas del Gállego o a los Pinares para pasar el día en cuadrilla. La foto que publico pertenece a una celebración de Santa Águeda por los años cincuenta del siglo XX. Después las romerías ya incluyeron hombres es decir, las chicas organizaban “todo” y los chicos iban de acompañantes. No solo era una celebración iniciática sino también la practicaban personas mayores, que disfrutaban de la fiesta bajando a cenar a Zaragoza y luego “al Oasis”, siempre en cuadrillas de amigos. Parece ser que ahora ha cambiado la cosa en algunos aspectos, pero seguramente como todas costumbres, se han ido adaptando a los tiempos.

 

 

La celebración de Santa Águeda tiene mucho que ver con las Saturnales romanas, asu vez herederas de las celebraciones griegas. En torno al Dios Baco se reunían las mujeres en secreto en una arboleda del monte Aventino entre el 16 y 17 de marzo. Estos cultos terminaron llamándose “Bacanales” siendo tal el escándalo que producían, que el Senado limitó su celebración ya en el 198 a.C. Precisamente en el sur de Italia tenían estos festejos mayor raigambre. La iglesia Católica no hizo sino adaptar el rito pagano a la devoción cristiana que, sobre todo durante el Franquismo, solapó a la celebración de los Carnavales.

 

Carlos Urzainqui Biel, dia de Santa Águeda de 2011

Abel Bueno Gros

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Cuando era pequeño e iba a misa todos los domingos, fui monaguillo unos años, siempe me llamaba la atención un cuadro que estaba colocado justo encima del gran retablo del Altar Mayor. Me chocaba además que estuviera lleno de angelitos, era como si estuviera tan saturado el mencionado retablo, (muy recargado de por sí con seres celestiales) que algunos se hubieran salido de él.

Tras una reforma efectuada en el templo a mediados de los noventa, el lienzo desapareció y nunca más de supo de él. Hace unos tres años el párroco de Villanueva me mandó un trabajo peculiar que consistía en fotografíar todas las imágenes que se encontraban en un viejo cuarto tras el coro y allí estaba. Luego en un viejo recorte de prensa leí que representaba «la adoración del niño Diós por los ángeles» en esa misma reseña se decía que Abel Bueno habia demostrado un pincel excelente y buen gusto. «Mil enhorabuenas a dicho señor, a toda su familia y mil votos de gracias en nombre de todos los católicos de este pueblo. Contento puede estar Villanueva de tener un hijo tan agradecido que sabe emplear sus dotes en beneficio de la iglesia en que fue hecho hijo de Diós». La firma del cuadro no deja dudas. “Dedicado a la iglesia de Villanueva de Gállego 21 de septiembre de 1897, Bueno Gros”.

Efectivamente había nacido en Villanueva de Gállego el 20 de septiembre de 1872 su padre, Manuel Bueno Carreras era Secretario Judicial en el pueblo y su madre, Catalina Gros Sabaté, era natural de Villanueva. Fue el hijo mayor de varios hermanos, entre ellos Amalia que vivió toda vida en la localidad. Fue alumno de Tomás Alvira padre, más tarde estudió Bellas Artes en la Academia de San Fernando de Madrid apadrinado por su paisano Francisco Pradilla. Entre 1887 y 1889 escribó un diario de su vida donde anotó sus peripecias pintando las riberas del río Gállego cruzando la barca de Peñaflor.

Con apenas 23 años abrió una academia de dibujo y pintura en Zaragoza, justamente en el número 9 de la entonces llamada “Plaza del pueblo” hoy del Carmen. Este centro de enseñanza funcionó hasta la muerte de su fundador en 1945. Por su estudio pasaron muchas jóvenes que por su extración social no podían tener acceso a la Escuela de Artes. En la puerta del edificio existía una gran placa esmaltada en la que rezaba:

Academia de dibujo y Pintura.

Director Abel Bueno Gros.Profesor con título oficial

Clase especial para señoritas

Dibujo para carreras especiales

Pintura Labores Artísticas.

Dibujo para obreros.

Clases de noche.

Consiguió que el Ayuntamiento de Zaragoza le subvencionara por aquellas fechas con 1.500 ptas. anuales para dar clases a las niñas de las Escuelas Municipales de enseñanza Primaria, previamente seleccionadas por sus dotes artísticas por la Junta local, asistiendo gratuitamente a las clases de su Academia. Hace poco leí que varios pintores sudamericaron se desplazaron a España para aprender de Don Abel.

Impartía dos clases diarias de once a una de la mañana en dos grupos, con un total de cuarenta alumnas y una duración del aprendizaje de tres años. Las enseñanzas estaban orientadas entre otras cosas «al dibujo aplicado a labores de bordado». Las niñas empezaban los estudios a los doce y quince años.

Casado con Manuela Monreal Oliver tuvo varios hijos entre ellos el Cardenal ya mencionado en una entrada anterior e Isabel, una esperanza de la pintura aragonesa fallecida a los 23 años en 1929.

Carlos Urzainqui Biel, 28 de enero de 2011

San Antón y las hogueras

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Estaba pensando en escribir algo por San Antón cuando una amable lectora me animó a ello y como todos los santos tienen novena pues hay va. El 17 de enero es una fiesta muy tradicional en Villanueva, hace años en cada barrio y en muchas calles era habitual ver las hogueras, alguna de ellas impresionantes por sus dimensiones duraba varios días, como la que hacían un tío mio y sus vecinos en la calle de los Fueros. La completaban con enormes troncos que traían del monte, lo que permitía que ardiera más despacio y aguantara más tiempo. Muy cerca de allí varios críos hicimos una con cañas y restos de un campo de maíz, nos duró media hora. Algunas personas se atrevían a saltarlas, pero no recuerdo que se pusieran patatas asadas y cosas así, aunque es posible claro. No sé cuántas se quemarán en la actualidad pero la que más trasciende es la que organiza cada año el Ayuntamiento.

San Antonio Abad, más conocido por San Antón, nació a mediados del siglo III en una localidad de la región del Alto Nilo llamada Heracleopolis Magna, cerca del Delta. Cuenta la tradición que sus padres eran ricos hacendados de la zona que murieron cuando apenas él contaba 20 años. Dice la historia que poco después de este suceso escuchó unas palabras que Dios le envió: “Vende cuanto poseas y dáselo a los pobres, tendrás un tesoro en el cielo”. Antonio desde entonces vivió hasta los 105 años aislado en el desierto, primero durmiendo en un sepulcro y más tarde entre rocas, tan solo comía pan y sal. Ayudaba a otros ermitaños a sobrevivir en aquellos parajes, lo que hizo que su fama sobrepasara las dunas hasta las de otro famoso eremita llamado Pablo. Se dice que este anacoreta se alimentaba tan solo de una hogaza que le suministraba un cuervo, una vez que le visitó Antón y el pájaro apareció con dos panes en el pico en señal de hospitalidad. Al morir Pablo, Antonio lo enterró con ayuda de dos leones, por eso es patrón de los animales y de los sepultureros.

A lo largo de los 85 años de su vida en que practicó el anacoretismo Antón tuvo numerosas tentaciones pero a todas resistió. Según la iconografía cristiana el cerdito que lo acompaña simboliza el mal, pues en las culturas orientales consideraban a este animal impuro (todavía así lo ven judios y musulmanes). San Antón fue invocado en la Edad media contra los males de la peste, al igual que San Sebastián cuya festividad se celebra cada 20 de enero. Incluso existió una orden hospitalaria que apadrinaba cerdos para que éstos consumieran por las calles los restos que encontraban, llevaban como distintivo una campanilla, como la que suele adornar al que acompaña al Santo. Por tanto la intercesión a San Antón sería para que los animales no transmitieran el mal a los humanos.

San Antón también representaría el viejo tema de la lucha entre el bien que resiste y el mal representado por el cerdito. Las hogueras tendrían un significado purificador, el fuego quema los malos espíritus, significando a la vez fin y principio. Fin del año viejo y principio del año nuevo, en algunos países se celebra el cambio de año quemando lo viejo en hogueras al igual que las Fallas o las hogueras de San Juan. En cuanto a comer productos derivados del cerdo en las fogatas, también vendría a ser una especie de sortilegio.

Carlos Urzainqui Biel, día de San Sebastián de 2011

Cuando la Chata reinó en Villanueva

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Fue al final de la tarde de un caluroso domingo de verano, más concretamente el 28 de julio de 1912. Un día antes el alcalde del pueblo (que era republicano radical) había recibido un telegrama del Sr. Gobernador Civil en el que le indicaba el paso de SAR. Doña Ysabel de Borbón Infanta de España, por Villanueva de Gállego. Inmediatamente reunió al Consistorio para comunicar el acontecimiento que se avecinaba. Acordándose por unanimidad un recibimiento caluroso en el Casino de la Unión, donde se le ofrecería un “refrigerio” y al que acudiría la Banda de música del lugar, asi mismo se acordó dar aviso a «todas la autoridades y personas visibles del pueblo a fin de rendir los respetos debidos a SAR.»

La Infanta en cuestión se encontraba realizando un viaje por tierras aragonesas y llego a Villanueva prodecente de Huesca con dirección a Zaragoza. Muchos villanovenses esa tarde no dormirían la siesta y seguramente otros perdonaron las faenas agrícolas de la época relacionadas con la cosecha. Unos por curiosidad, otros por entusiasmo monárquico, el caso es que la multitud se agolpó en la carretera a ver pasar la interminable caravana de automóviles que acompañaba a tan egregia dama, lo cual no dejaba de ser un espectáculo por ese tiempo.

Con una elegante blusa “eliotropo” (violeta), falda gris y sombrero paja con flores, Doña Isabel descendió del automovil siendo recibida por el Alcalde de Villanueva, quien amablemente le ofreció su brazo para ayudarle a subir las escaleras del Casino, este detalle fue comentadísimo en la localidad debido a la filiación política del primer edil y la adscripción monárquica del Centro, tal como me comentó en su día un señor que vivió el acontecimiento siendo niño. Durante su estancia la Infanta entregó al Ayuntamiento la cantidad de 75 pesetas «para distribuir entre los pobres de la localidad». Cifra que fue repartida con ocasión de las Fiestas de las Santas Reliquias entre una lista de 22 personas que pertenecían a la «beneficiencia municipal». Tras esta visita que seguramente no duraría más de hora u hora y media, la Chata abandonó el pueblo.

Isabel de Borbón era la hija mayor de Isabel II, por tanto hermana de Alfonso XII y tía de Alfonso XIII. Fue Princesa de Asturias desde su nacimiento el 20 de diciembre de 1851 hasta 1857. Luego, durante la Restauración de su hermano Alfonso también ocupó este cargo, hasta el nacimiento de la Infanta Mercedes. Contrajo matrimonio con apenas 17 años con el príncipe italiano Cayetano de Borbón dos Sicilias, fue una boda de conveniencia y la novia no fue advertida de que su esposo padecía epilepsia. Cayetano se suicidó en Lucerna en 1871 dejando viuda de por vida a Isabel.

Gran aficionada a la fiesta de los toros fue siempre muy popular entre la población, quien la conocía por el apelativo “la Chata”. Cuando se proclamó la II República las nuevas autoridades no le pidieron que se exiliara en atención a su edad (ochenta años) y por su cercanía al pueblo. Doña Isabel siguió los pasos de su sobrino, muriendo el 23 de abril de 1931 en el convento de Auteuil cerca de París. En 1991 fue enterrada en el palacio de la Granja, lugar al que estaba muy vinculada pues pasaba allí las vacaciones y organizaba tertulias y reuniones. En algun lugar he leido que la Infanta Elena es el miembro de la Familia Real que más se parece a la Chata.

Carlos Urzainqui, 17 de enero de 2011

Manzanete

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Se llamaba Nicolás Manzano, o al menos eso parece, pero todo el mundo lo conocía por “Manzanete”. Era el terror de los niños, Herodes a su lado podía haber instalado una guardería. Sobre su vida se había construido una tremenda leyenda en la que por no faltar, aparecía como telón de fondo hasta Millán Astray. Vivía en un humilde granero situado en las escaleras que unen las calles de Santa Catalina y Santa Teresita, de hecho a ese callejón todavía se le conoce como “las escaleras de Manzano”. El lugar más temido por los crios villanoveses entre los años cincuenta, sesenta e incluso setenta del siglo XX. Hoy día al pasar por ese lugar, todavía alguno piensa que va aparecer su figura por entre las puertas la pequeña casita transformada en peña para chavales, lo cual no deja de ser curioso.

Se contaba que fue castigado con una pena de destierro a vivir quinientos kilómetros a la redonda de su casa y que eligió Villanueva por encontrase a esa distancia Campo de Criptana, que de esa localidad manchega era originario (en realidad hay 482 Kilómetros entre los dos pueblos). Se dice que al llegar a Villanueva un agricultor le dio trabajo, comida y techo y que cuando este murió, prometió ir cada festividad de Todos los Santos a fumarse un puro delante de su tumba como señal de agradecimiento, cosa que aseguran algunos haberlo visto hacer. Se contaba que por Navidades siempre había un lujoso coche aparcado en el Puente ancho, eran sus familiares que venían a visitarle. Se rumoreaba que podía haber vivido muy bien pero no quiso saber nada de ellos. Otra historia que circulaba sobre este personaje decía haber sido cocinero del mismísimo Millán Astray, quien era su pariente y valedor.

Pero la historia de Nicolás fue mucho más sencilla que la que tejió su propia leyenda. Como he dicho en alguna otra entrada, en San Juan de Mozarrifar existió una prisión donde se concentraban todos los presos del frente republicano procedentes de Cataluña y el Bajo Aragón. Seguramente Manzano fue un combatiente republicano que iba detenido en uno de esos trenes destinado al campo de concentración de San  Juan, quizás al llegar a la estación de Villanueva vio la posibilidad de saltar del vagón y escapar, cosa que hizo. Ya en tierra se encontró con su protector a quien le pidió ayuda, éste se la prestó y así libre se convirtió en Manzanete. Seguramente por protección se inventó una historia terrible para que nadie le molestara y efectivamente, nadie le molestó o al menos eso parece.

Nicolas Manzano fue el resto de sus días una institución local, temido pero respetado. Los propios vecinos alimentaban una leyenda en la que seguramente nadie creía, pero todos contribuían a alimentarla porque todos sabían que era su refugio. Cuando le perdí el miedo hablé con él alguna vez, me pareció que era de un anticlerial radical tremento pero una gran persona, seguramente con más cultura de la que aparentaba. Solo y muy mayor, el Ayuntamiento se preocupó por enviarlo a la Casa de amparo donde falleció hace unos diez o quince años, rodeado de monjitas que también le querían pero le temían. Que malos ratos nos hiciste pasar Manzano y todo, porque tu vida fue la del exilio interior.

Carlos Urzainqui Biel, Dia de Reyes de 2010

Ya vienen los quintos

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Una tradición que se repite año tras año, incluso una vez desaparecido el servicio militar, es “la noche de los quintos” que coincide con el 31 de diciembre. Ese día los chavales que cumplen la mayoría de edad, es decir los dieciocho en ese mismo año que termina, se reunen en una cena. Lo que viene después ha ido variando según los tiempos y las modas, claro.

Antiguamente tras esta reunión “inciática” los mozos rondaban las calles del pueblo “robando macetas” y colocándolas en las puertas de aquellas que eran sus novias o sus pretendidas. También solían “arramblar” con todos aquellos trastos viejos que encontraban por la calle y los colocaban en un lugar visible, generalmente en el “Puente ancho”. Me da la sensación que antiguamente con todo este material hacían una hoguera a modo de falla valenciana, en los últimos tiempos que se llevó a cabo tan singular tradición tan solo se dejaban aparentes algun toldo o aparejo de labranza, hoy día esta costumbre ya ha desparecido.

El día de Sabado Santo los quintos volvían a reunirse y se encaminaban a los sotos próximos al río Gállego. Cortaban un chopo y lo trasladaban al pueblo, plantándolo junto a la carretera, siempre en un lugar perceptible a todos. En tiempos se colgaban regalos y los mozos trepaban por el árbol para conseguir sus recompensas, el chopo se sigue haciendo hoy día, pero su plantación se ha trasladado al último día del año. He leido en un libro que se titula La rama dorada, escrito por  Ronald Fraser que esta tradición está muy extendida por Europa y que tiene un origen celta, al igual que otro festejo también desaparecido y que consistía en adornar una galera con ramajes, arbustos y guirnaldas, a la que se engarzaban unas caballerías vistosamente engalanadas, igual que la fotografía que acompaña a esta entrada y que me ha sido cedida amablemente por María Luisa Gaspar. Montados en esta carroza, los quintos volvían a rondar el pueblo acompañados de la música, recogiendo generalmente alimentos para una merienda, este acto era muy tradicional durante las Fiestas patronales y se vino celebrando hasta mediados del siglo XX, viniendo a ser un antecedente al actual desfile de carrozas y creo que se llamaba “La llega”. He oido que, en algun momento dado, los quintos eran los encargados de ejecutar el Dance durante las Fiestas y por tanto, los sufridores de los acerados dichos que les dirigía el Mayoral o el Diablo.

Otro evento, pero este revestía más oficialidad, era la talla en el Ayuntamiento. No solo era un trámite para iniciar la movilización castrense, sino también era el momento en que el consistorio aprovechaba para echar alguna reprimenda a los futuros soldados si habian tenído alguna actitud negativa en sus celebraciones. El día del sorteo también revestía cierta solemnidad y los futuros soldados madrugaban para recorrer la distancia entre Villanueva y Zaragoza andando y así enterarse que destino les había tocado en suerte. Hasta hace unos años la celebración era solamente masculina a la que se han unido, de un tiempo a esta parte, las Quintas y todavía hoy, las señoras quitan los toldos de las puertas en el atardecer del 31 por si acaso.

Como he dicho la fotografía me ha sido cedida por María Luisa Gaspar y parece ser, fue tomada a mediados de la década de los veinte del siglo pasado en el Bario Bajo de Villanueva. Obsérvese que uno de los personajes que aparece en la imagen porta en sus manos un instrumento musical parecido a una gaita o un chiflo.

Carlos Urzainqui Biel, 29 de diciembre de 2010

Un Pinar en los depósitos

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Los días 19, 20 y 21 de febrero de 1958 se llevó a cabo una original plantación de árboles en Villanueva por los niños y niñas de las Escuelas Nacionales y del Colegio del Frente de Juventudes (Hogar rural). El lugar elegido para la siembra se encontraba a la salida del pueblo en dirección Huesca, en el margen izquierdo de la carretera. Justo en una ladera que separa los depósitos municipales y en terrenos cedidos por el Ayuntamiento. En total se plantaron en esos días 2.000 pinos, 200 olmos y 500 tuyas (una especie de ciprés que recibe también el nombre de “árbol de la vida”), dentro del llamado plan para la creación de “Cotos Escolares de Repoblación forestal”.

Según una noticia que recogió la prensa zaragozana, el domingo 23 y después de la misa mayor a la que asistieron la Corporación Municipal en pleno, al frente de su alcalde don Plácido Yera Torres. Junta Local de Enseñanza Primaria, representaciones de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos, Distrito Forestal y otras entidades de la localidad se dirigieron con el señor cura párroco, don José Royo Ramo, y los protagonistas de la repoblación guiados por sus maestros, al lugar donde se hallaban las mencionadas plantaciones. El sacerdote procedió a la bendición de los terrenos y seguidamente exhortó a los niños a seguir con la tarea en bien del árbol «que es la mayor riqueza que el hombre pueda tener, consiguiendo de esta manera hacer a los pueblos más hermosos y más atractivos, más interesantes, más bellos y también más ricos» terminó el cura su alocución dando gracias al Ayuntamiento por su colaboración en bien de la repoblación forestal.

Una vez terminados los actos, el Ayuntamiento obsequió a los niños y niñas de las siete escuelas, que ya entonces existían en la localidad, con bolsas de caramelos. Por otra parte el Alcalde solicitó de profesores y alumnos «cuidar con gran esmero los árboles que se habían bendecido, para seguir con el ofrecimiento premios para el próximo año a los que más se distinguieran en aquellos lotes que se hallaran más florecientes y mejor cuidados».

Parece ser que cada niño tenía asignado, a modo de pradinazgo, un número determinado de árboles a los que cuidar con la obligación, cada determinado tiempo de regar, limpiar y mantener. La política medioambiental en sí dio buen resultado, de hecho creció un importante pinar junto a la carretera, justo debajo del Tinajón. Con el tiempo el lugar se convirtió en un parque al que incluso le colocaron algún que otro banco y unas escaleras de cemento en mitad del bosquecillo, era en definitiva un lugar agradable, simpático, con cierto romanticismo que se había convertido en un sitio representativo de Villanueva de Gállego. Incluso algun vecino continuaba la labor que habían iniciado aquellos niños años antes.

En un momento dado y de eso no hace mucho, hubo pinos que fallaron y se cayeron, el agradable lugar se convirtió en peligroso y fue entonces cuando alguien decidió arrancar todos los árboles que se encontraban entre las mencionadas escalerillas y la entrada del pueblo, quedando la otra mitad y un solar desangelado donde antes, como había dicho el cura, había un lugar atractivo.

Carlos Urzainqui Biel, 17 de diciembre de 2010

Foto: lo que queda del pinar en los depósitos.

Avelino Casalé Guillén

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En la entrada nº18 hablaba de la rondalla de Avelino Casalé, en ésta me referiré a su persona. Nació en Villanueva el 18 de junio de 1891. Su padre, Fernando, era peluquero en el pueblo. Avelino obtuvo en 1918 el título de practicante y comadrón por la Universidad de Zaragoza, compatibilizando sus estudios con un trabajo como contable en la Sociedad Española del acumulador Tudor. 

Según me cuenta su hija Carmen fue un músico autodidacta, llegando a aprender y dominar varios instrumentos de cuerda como la guitarra, bandurria, laud, etc. Casado con Felisa Benedí Luengo tuvo tres hijas, de las cuales tan solo sobrevive Carmen, quien recuerda como su padre conoció a Fleta y con quien llegó a ejecutar como acompañante.

Debía ser bastante joven cuando creó la rondalla, al menos ya a principios del siglo XX existía en Villanueva una “orquesta de pulso y púa”. Solían actuar siempre en el pueblo y más asiduamente en el casino Republicano primero y la Unión Villanovense después. No solo ofrecían conciertos y pasacalles, sino también bailes. Su mujer también cantaba bastante bien y Carmen, recuerda como ella misma interpretó “Francisco Alegré” a la edad de nueve añitos, acompañada por los músicos de su padre.

De ideas republicanas era el practicante de la Sociedad de socorros mutuos, me cuentan que cada abonado a esta entidad pagaba 25 cts., mensualmente por atención primaria. Precisamente “cobrando la iguala” por sus servicios en este Centro, le sorprendió el 18 de julio. Avisado por su hija Pilar de que habían ido a buscarle a casa, Avelino en lugar de escapar volvió para ver qué pasaba, se despidió de su mujer y huyó al monte sin olvidar su maletín de practicante, por si hacía falta. Después de estar un tiempo en los pinares pasó al lado republicano, donde estuvo atendiendo a los heridos primero en el frente y después en un hospital de Barcelona. Cuenta Carmen que su madre supo que estaba vivo gracias a una fotografía de ella misma que la mandó por la Cruz Roja, desde entonces les escribía como si fuera un primo hermano. Mientras tanto les habían impuesto una multa de 2.000 ptas., como contribución al bando nacional. Recuerda también que hubo italianos en su casa y que siempre le llevaban galletas, tenía 9 meses cuando Avelino tuvo que exiliarse.

Al finalizar la Guerra Casalé estuvo en el campo de concentración de Argelès sur mer y más tarde en Ajacio (Córcega). En 1949 se reunió con su familia en Canfranc, donde vivió un episodio casi rocambolesco, retornando de nuevo a Francia. Durante su exilio continuó con su vocación y su trabajo, ejercía de barbero para todos los españoles que había en aquel tiempo exiliados y consiguió una bandurria gracias a una donación de 3.000 ptas. Volvió a formar un grupo, esta vez con otros cuatro exiliados que animaban las fiestas de los españoles, reuniones que también llegaron a ser controladas por la policía española. Aunque estuvo en Zaragoza cuatro años antes de su fallecimiento, Avelino no retornó ya a Villanueva, murió el 18 de septiembre de 1968 en París a la edad de 77 años. Su hija todavía conserva el material quirúrgico que le acompañaba siempre y con el que salió de casa aquel lejano día del verano de 1936.

Carlos Urzainqui Biel, 6 de diciembre de 2010

-- Entrega nº 22 de Villanueva.script, una serie realizada en exclusiva para NdV

Señal de Roque

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Ultimamente se está poniendo de moda recuperar refranes que hablan sobre el tiempo meteorológico (serán cosas del cambio climático). Es curioso pero cada pueblo o comarca tiene sus refranes típicos en este sentido, generalmente relacionados con algún accidente geográfico próximo. Es el caso de Monte oscuro, con este nombre se conoce a la sierra de Alcubierre en Villanueva y los pueblos del valle del Gállego, seguramente por la tonalidad negruzca que se aprecia de sus laderas, pobladas de sabinas. Dicen los agricultores villanovenses:

Cuando Monte oscuro lleva sombrero,

Hasta el más pesado, corre ligero

Según la tradición esto es una señal inequívoca de que va hacer cierzo. El sombrero son las nubes que se posan sobre San Caprasio. Este fenómeno puede deberse a la evaporación de las aguas del Gállego y el Ebro que es barrida hacia el Este, formando nubes a la altura de la sierra sierra de Alcubierre y por eso, es preludio de que “va hacer aire”. Dicen los más observadores que este aviso ultimamente falla bastante.

Otro aliciente atmosférico visible desde antiguo por los hortelanos de Villanueva es la llamada “Señal de Roque” o como se dice en fabla:

Guara degollau

Zaragoza chipau

Consiste la mencionada señal en lineas de nubes que bajan por la sierra de Guara, envolviendo sus estribaciones poco a poco con la neblina, se dice que este efecto preludia lluvia. Es poco corriente en los últimos tiempos y también poco fiable pero, según cuentan los abuelos, antiguamente era infalible. Cuando veían estas formaciones nubosas procedentes del Pirineo, cargadas de humedad, que entraban en contacto con las capas bajas de la atmósfera posándose sobre la sierra, era señal clara y segura de que iba a caer agua. Hay personas que han visto este mismo fenómeno en Monte oscuro, con idénticas consecuencias.

Hace poco me contaron otro refrán referente a la lluvia: “Aire de Pina trae lluvia fina”. La localidad de Pina se encuentra a cuarenta kilómetros Ebro abajo, el aire que sopla de esa dirección (sur/este) es cálido, casi bochorno. Al entrar en contacto con las capas frias que vienen del norte, favorece las precipitaciones. Las tormentas También tienen sus presagios, se dice que las peores son aquellas que atraviesan el rio Gállego, en las casas se encendían velas para que esto no sucediera. Más que atravesar la tormenta el cauce se produce una fuerte evaporación que, en contacto con las nubes que cargadas de humedad que proceden del oeste, descargen precipitaciones abundantes. A veces he oido: “a ver si escampa que tengo que regar” este comentario que parece un contrasentido no lo és, de hecho existe un refrán que dice: “agua de lluvia, no quita riego”. Parece ser que el efecto no es el mismo en la tierra si se riega a manta o si se riega por aspersión.

Existen refranes curiosos como “Mañanas de niebla, tardes de paseo”. Las nieblas matinales, cuando se levantan, suelen dar paso a tardes soleadas. “Tres días de rosada, uno de aguada”. La rosada es la escarcha invernal, mientras que la aguada se produce en verano y viene a decir que en la tierra, tres días de escarcha producen los mismos efectos que uno de rocío en verano. Pero existe un refrán meteorológico que me gusta por el sentido de humor socarrón que posee, me lo contó hace años un amigo y dice así:

Cuando la picaraza

Canta alegre en el soto

O llueve, o avienta

U hace un tiempo u otro

 Carlos Urzainqui Biel, 29 de noviembre de 2010

Fotografía: El nuevo Tinajón con Monte oscuro al fondo

El yayo Fanio

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Evaristo Bernal García nació en Villanueva el 25 de octubre de 1862, era hijo de Mariano y de Petra. Militar de profesión se sabe que estuvo en Cuba, sirviendo en el “Castillo de la Cabaña” en la Habana hacia 1896. Por sus servicios en esta guerra fue condecorado por Alfonso XIII en 1902 con la Medalla militar de 3ª clase. De regreso a España prestó servicios como músico militar en el Batallón de Cazadores de Álava. Fue en Vitoria donde conoció a su mujer, Estefanía Ibáñez, con quien tuvo un hijo que seguiría los pasos de su padre, pero moriría jóven. Más tarde formó parte de la música del Gobierno militar de Zaragoza, puesto en el que se jubiló.

Un alumno suyo, llamado Francisco Porta, recuerda de él que era una persona muy recta y estricta como profesor, había que estar a la orden y a la hora en el más puro estilo castrense. Si dabas una nota mal había que repetirla las veces que hiciera falta hasta que salía correctamente. Escribía música y realizaba arreglos para que sus educandos entendieran todo a la perfección, era un hombre que vivía la música.

El aprendizaje se realizaba en un par de meses de academia con solfeo e instrumento. Inmediatamente salían a tocar tanto al baile como a los pueblos. Tras la Academia, los más jóvenes pasában a ensayar con los mayores. Los ensayos se llevaban a cabo en el escenario del salón de baile del Casino, se realizaban dos veces por semana y si alguno quería repasar en su casa se llevaba el papel, pero eso ocurría pocas veces. Éstos duraban desde las nueve hasta las once de la noche, ejecutando cada pieza hasta que sonaba correctamente.

Personalmente tengo una anécdota de Evaristo Bernal, vivía en la misma casa que mis abuelos. Mi madre, siendo una niña le llamaba “yayo Fanio”. El director poseía un enorme piano de cola que entusiasmaba a élla y en cuanto podía se sentaba delante de él, levantaba la tapa y comenzaba jugar con las teclas, Evaristo le enseñó algo de solfeo pero la muerte de éste, ocurrida el 28 de febrero de 1938, la dejó sin maestro.

La primera noticia que he recogido sobre la dirección de Bernal en la Banda data de 1905. El 10 de diciembre de ese año el Cardenal Soldevilla giró una visita pastoral, con tal motivo la banda dirigida por él ejecutó durante la comida, ofrecida al prelado, numerosas composiciones musicales entre las que destacó la prensa del momento el preludio del Anillode Hierro y la Retreta Austriaca. Otra noticia que recogió Heraldo de Aragón sobre la banda fue el 8 de enero de 1907, con motivo de un festival organizado en el Casino de la Unión de Villanueva: «Una hora antes de la señalada para dar principio era en el de todo imposible penetrar en el salón debido a la gran afluencia de socios, que acompañados de sus respectivas familias, había”. A petición de todos los concurrentes al acto fue ejecutada la jota aragonesa y el simpático joven Maximiano Castán, nos dejó oir una bonita colección de cantares”.

La fotografía corresponde a la Banda de Evatisto Bernal hacia 1915.

Carlos Urzainqui Biel 22 de noviembre (día de Santa Cecilia) de 2010.

Mañana lunes, NdV publicará la 20ª entrega de la serie Villanueva Script

NdV publicará mañana una entrega especial de la serie Villanueva.script. Será especial por varios motivos: con ella son ya 20 los artículos firmados por Carlos Urzainqui y porque servirá para rendir homenaje a Santa Cecilia, patrona de los músicos, al estar dedicada al que fuera director de la Unión Musical de Villanueva, Evaristo Bernal García.

Villanueva.script es ya una referencia imprescindible para acceder de una forma amena a multitud de historias, datos, anécdotas y curiosidades sobre nuestro Villanueva y los villanovenses. 

Más leyendas sobre Aula Dei

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Hace unos días escribí sobre los pasadizos que conducen a la Cartuja de Aula Dei, pero hay más leyendas sobre este monasterio. He leído recientemente en la prensa que va a salir un libro que habla sobre la huida de Hitler, tras la II Guerra Mundial, a Argentina. Según su autor el Fhürer no se habría suicidado en el bunker de la Cancillería sino que logró huir, siendo la figura que aparece muerta en las fotografías un doble.

La leyenda sobre la fuga de Hitler es casi tan vieja como el final de la Guerra, siendo su destino generalmente América y en especial la zona sur del Continente, donde por otro lado se refugiaron muchos nazis alemanes. Todas estas historias coinciden siempre en un mismo punto geográfico, España. Según la obra mencionada el Fhürer habría llegado a Barcelona procedente de Austria y, tras atravesar el norte peninsular, se embarcó en un submarino que lo llevó a Bariloche, en Argentina, donde había una de las muchas colonias alemanas del "Cono sur".

Sí que es cierto que muchos nazis escogieron España para poder huir a otros países y que fue Perón quien organizó una red para trasladarlos. Otros sin embargo se quedaron en el Levante español, sobre todo en Andalucía. Yo mismo oí una leyenda que circulaba en los años sesenta según la cual, Franco ofreció refugio en España a Hitler y este aceptó. Eligiendo como residencia, a modo de purgar sus pecados, la Cartuja de Aula Dei por ser este un lugar seguro ya que, al estar allí era muy difícil localizarle y además había perdido su nombre original. Lo cierto es que la leyenda está ahí aunque conociendo al personaje creo que su estancia sería difícil.

Otro de los mitos que circulan sobre la Cartuja dice que no se permite la entrada de mujeres y que en cierta ocasión, durante una visita de la Reina de España, al marcharse quitaron todas las baldosas por donde ella había pisado.

La única reina de España que ha pisado Aula Dei es Doña Sofía y lo hizo con motivo de la restauración de las pinturas de Goya el 11 de noviembre de 1998. Por cierto, es la única mujer que no precisa bula papal para entrar en el reciento. Anteriormente visitaron el monasterio, con la correspondiente autorización del Pontífice la Infanta Isabel de Borbón en 1912, la pintora Teresa Grasa, que a finales de los setenta llevó a cabo una de las muchas restauraciones de los frescos goyescos en compañía de su marido Carlos Bardoza y una secretaria judicial en 1995.

Volviendo a los dictadores, la primera esposa de jefe de estado español que entró en una cartuja fue la mujer de Franco, Pilar Polo, lo hizo en un cenobio de la provincia de Burgos.

Conchita Pisa, que vivió en la torre de Lindar y del Pino de pequeña, me cuenta que los cartujos solían darle chocolate que fabricaban ellos mismos, y también vendían a los campesinos rosarios confeccionados con pétalos de rosa. Cuando salían de paseo había días que podían hablar y otros no, en esos días no podían ni siquiera pedir un vaso de agua y saludaban a la gente levantando el brazo siguiendo su camino.

Carlos Urzainqui Biel, 14 de noviembre de 2010.

-- Entrega nº 19 de la serie Villanueva.script, en exclusiva para NdV

La rondalla que rondó con Miguel Fleta

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Rondalla viene de ronda, para unos se trata de un vocablo de origen latino mientras que para la RAE. proviene del árabe rubt o rapita. La palabra en sí tiene un significado eminentemente castrense y medieval, pues hace referencia a la parte exterior de la muralla o el camino que rodea la población. La calle Ronda en Villanueva, se ha llamado siempre a la circunvalación que parte de la plaza de la Estación y rodea el bario Alto hasta la calle Zaragoza. Para don Roque Barcia, en su Diccionario enciclopédico editado en 1882, rondalla es en Aragón la “ronda de mozos” que por la noche se dedican a cortejar a las jóvenes de la localidad. Para mí existe otra acepción que es aquella en la que los “quintos”, también acompañados por música, recorren las calles recogiendo alimentos para organizar una fiesta, seguramente es un recuerdo de las antiguas cuadrillas que velaban por el sueño de sus convecinos o de los soldados que iban a la guerra. Por tanto rondas y rondallas en las tierras del Ebro en general y en Villanueva en particular han existido siempre.

Las primeras noticias documentadas sobre la existencia de una rondalla en Villanueva están recogidas en las actas del Casino Republicano Radical  hacia 1908 cuando se cita a los “tañedores” que intervinieron en un baile con música de cuerda y a quienes se les abonó 6 ptas. en un concierto. La voz de Aragón también se hace eco, durante las Fiestas patronales celebradas en 1926, de la mencionada Rondalla “que animaba los bailes del casino Unión Villanovense”. Estaba dirigida por don Avelino Casalé y la componían nueve ejecutantes que se llamaban Pablo Acín, Fernando Biel, Modesto París, José Gil, Manuel Gracia, Victorio Vicente, Pedro Casanova, Casimiro Sánchez, Victor Morte Francisco López y Joaquín Acín. Yo llegué a conocer a este último integrante quien me contó que había acompañado de ronda al mismísimo Fleta en 1917, año que participó en el concurso de Villanueva y que fue seguido por el auditorio con un rotundo silencio mientras ellos le hacían el acompañamiento.

Con motivo de la inauguración de las Escuelas Municipales, el 30 de marzo de 1927, el grupo volvió a intervenir, esta vez acompañando a los cantadores Amalia Zapata y Mariano Cebollero quienes entonaron la siguiente jota:

Al gobernador le honra

Su visita a Villanueva

Porque demuestra que quiere

Que haya despensa y escuela

(Anótese el famoso eslogan regeneracionista de Costa “despensa y escuela”. El Gobernador civil de Zaragoza en esas fechas era el General Montero de Torres, que no asistió al acto y sí un representante).

 En Zaragoza querían

Un alcalde salvador

Al señor Allué pusieron

Que va ser su redentor.

(Allué Salvador fue alcalde de Zaragoza durante la Dictadura de Primo de Rivera)

 En cierta ocasión prestaste

Tu apoyo a Villanueva

Y hoy el pueblo agradecido

Te dedica sus escuelas

(Don Miguel tenía una importante vinculación familiar con la localidad a través de su suegro, y parece ser ayudó en la construcción de su Ayuntamiento).

Fotografía: rondalla de Avelino Calasé publicada en el diario La voz de Aragón en septiembre de 1926 (HMZ.)

Carlos Urzainqui Biel el día de San Carlos Borromeo, 4 de noviembre de 2010

-- Entrega nº 18 de Villanueva.script, una serie realizada en exclusiva para NdV.

El alcalde de Villanueva en 1808

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La Guerra de Independencia tuvo un impacto tremendo en Villanueva de Gállego. Valga como referencia de esto la cifra de población la cual, justo después del segundo sitio de Zaragoza, se vio reducida a la mitad. Por tanto no es extraño que de este período nos hayan llegado numerosas historias y leyendas de las cuales, la que más me ha atraído desde siempre es la que voy a contar. A casa de un labrador honrado de la localidad acudía todas las noches un soldado francés «más grande que un mallo» quien dejaba sin cena a la familia y pretendía a la hija del dueño de la posada. Una noche, harto de estos abusos, el padre de la jóven esperó al gabacho detrás de la puerta y cuando éste entró le asestó tal “astralazo” que lo “desnucó”. El aragonés arrastró el cuerpo del infortunado a la cuadra, siendo en este instante cuando aparecen dos versiones y la historia se convierte en leyenda: una de ellas dice que a la mañana siguiente arrojaron al muerto a la acequia de Zuera, donde apareció (era tan grande el militar, que “entibó” el cauce y el agua se desbordó). Encontrado por sus compañeros convocaron al pueblo en la plaza y preguntaron ¿Quién había sido? al no responder nadie tocaron a degüello, teniendo que huir el vecindario despavorido hacia el monte. Otra versión, que es la que más he oido, dice que al día siguiente el padre y uno de sus hijos llevaron el cadáver en un volquete a la “hera” y bajo una “femera” lo enterraron. Aun existe una tercera versión que dice fue emparedado y años más tarde apareció en una casa al derribar un tabique.

Sea como fuere la leyenda parece extraida de una obra de Calderón de la Barca, por eso el título parafraseando al edil de Zalamea, aunque en Villanueva no se trataba del Alcalde. Hay que decir que tiene cierto significado atávico. Era costumbre en los pueblos de la ribera del Gállego arrojar a los “forasteros” a la acequia, bien a modo de “bautismo civil” o como forma de echarlos del lugar. El labrador arroja al francés a la acequia para expulsar algo extraño, algo que no quiere volver a ver.

Los mitos tienen en sí cierta base real que sustancia su interpretación posterior y algo de cierto debe tener esta leyenda pues un amigo me contó, que hace muchos años un tío suyo se encontraba arreglando una casa de su propiedad cuando al excavar, para hacer una toma de agua, apareció un uniforme militar del siglo XIX, unos huesos y algo que parecía metal ya oxidado, seguramente habían encontrado al francés que habían enterrado y no emparedado, en aquel lugar. La casa en la época de los Sitios no existía porque entonces era extramuros del pueblo, con lo cual parece confirmarse la historia de enterrarlo bajo un montón de “fiemo” (hecho cargado también de cierto simbolismo).

Y es que la leyenda en sí cobra cierto sentido relacionándola con lo ocurrido realmente. Una de las medidas revolucionarias que impuso Napoleón entre sus tropas fue la exigencia de que éstas convivieran con la población ocupada, como vehículo para exportar los principios de la Revolución Francesa principalmente (antes de este hecho los militares tan apenas entraban en contacto con la población civil). La presencia del Ejército napoleónico en Villanueva se focaliza sobre todo durante el segundo sitio, cuando el Marisal Gazán establece un importante cuartel militar al mando de casi diez mil hombres, en un lugar que por entonces tan apenas poseía setecientos habitantes. Por desgracia ya no quedan muchas casas antiguas en Villanueva pero, vayanse a saber qué sorpresas nos pueden deparar las pocas que aún quedan.

NOTA: Leyendas de este tipo están bastante extendidas por toda la geografía aragonesa, en otros lugares el francés es “encerrado” en una cuba de vino.

La fotografía corresponde a la calle donde, según me han dicho, aparecieron los restos del soldado francés.

Carlos Urzainqui, 28 de octubre de 2010

Todos los túneles conducen a Aula Dei

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Hace unos días alguien me sugirió la idea de escribir algo sobre los interminables pasadizos que, según se cuenta, cruzan el subsuelo villanovense. Es cierto que en el Barrio bajo de Villanueva existían grandes casas solariegas, en la mayoría de los casos su posesión correspondía a las villas campestres existentes en el término, siendo ocupadas temporalmente cuando sus moradores tenían que subir al pueblo para realizar alguna gestión. Estas casonas tenían a su vez enormes bodegas, hoy día gran parte de estos edificios ya no existen y los subterráneos se encuentran compartimentados o tabicados entre varias viviendas, en su mayoría de nueva edificación. Estos caños son quizás el único resto de ese pasado, ofreciendo a quienes lo contemplan una sensación de misterio ya que, al estar separados de la casa del vecino por una pared nueva, dan la sensación de enigma tras el muro. Otra cosa a tener en cuenta es que los recorridos sutberráneos nos pueden parecer muy largos y a la vez ser cortos y que un trayecto prolongado es difícil si no hay ventilación.

Se dice que el pasadizo es tan largo que atraviesa la calle de Pradilla y se prolonga hasta Aula Dei. Esta leyenda del túnel que lleva a la Cartuja está muy extendida y casi todos los propietarios de torres y casa de campo con los que he hablado me han hecho la misma pregunta, tanto en Villanueva como en San Juan. ¿Es cierto que desde la torre hay un pasadizo que comunica con la Cartuja, y que según cuentan, por él circularían los monjes para atravesar el río llegar a este lado?

Una explicación a esta historia habría que buscarla en los paseos que hasta hace muy poco realizaban los cartujos por la huerta (realmente lo hacían cruzando el el azud de Urdán). Antiguamente la presencia de éstos, con sus largos hábitos, sombreros de paja, sus barbas y su aspecto extraño y misterioso impresionaría a los más pequeños, a quienes se les advertía para que no se aventuraran por los subterráneos, ya que si aparecían en la Cartuja jamás regresarían a casa y si lo hacían, lo harían vestidos de esa manera, o lo que podía ser peor, que en uno de esos viajes se encontraran con un monje. Por tanto sería una manera de controlar a los más jóvenes.

Un tío mío (primo de mi abuela) era torrero en la casa Lindar y éste, cuando yo era pequeño y los visitaba algún domingo con mis abuelos, me advertía que no me asomara a un tremendo pozo, que todavía existe, no fuera que apareciera por allí algún cartujo pues él, había visto a uno de ellos salir por aquel mismo lugar esa semana.

Como he dicho, hace unos años los habitantes de Aula Dei solían atravesar el azud y llegar hasta San Juan y Villanueva, hablaban con los labradores e incluso pedían agua a las mujeres en las casas. En cierta ocasión me contaron que llevaban planos y que miraban éstos de vez en cuando, seguramente para orientarse. Algunos aseguran que buscaban sus antiguas propiedades, que les fueron arrebatadas durante la Desamortización. Lo cierto es que los cartujos llegaron a tener algo, no mucho, tanto en Villanueva como Zuera y San Mateo.

Ahora bien, la idea de un largo túnel que atraviesa la huerta, cruce el Gállego y llegue hasta la Cartuja es bastante improbable, pero por si acaso no conviene entrar en ningún agujero, no nos vaya a aparecer algún cartujo.

Carlos Urzainqui Biel, 22 de octubre de 2010.

-- Nº 16 de la serie Villanueva.script, en exclusiva para NdV

El campo del Judío

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La toponimia en algunos casos constituye una auténtica fuente arqueológica pues la denominación de un determinado lugar, paraje o edificio, puede indicar la existencia en ese sitio de una actividad vital de pasado que en la mayoría de los casos hoy día nos es desconocida. El término municipal de Villanueva está plagado de parajes con reminiscencias a ese pasado tanto en el monte como en la huerta, y que nos hablan del devenir de este pueblo a lo largo de los siglos.

En el monte todavía se levantan los restos del llamado "corral de los curas", situado en paralelo al kilómetro 7 de la carretera de Castejón y en el centro de la Val, este mote seguramente le viene por la posesión eclesiástica que sufrió en tiempos, al igual que el corral y torre de Guallart. Quizás a esta zona se refiere un documento de principios del siglo XIX donde se dice que en dicho lugar se encerraba el ganado "del Capítulo eclesiástico de Zaragoza" o, lo que es lo mismo, la Archidiócesis Cesaraugustana. Muy próximo a la torre mencionada se encuentra el "Campo grande". Descripción que hace referencia a una parcela de tierra de labor que en tiempos constituía una centuriación romana. Estas consistian en una extensión cuadrangular de aproximadamente 100 metros por 100 metros, gracias a la visiones por satélite que reproducen en internet todavía es posible observar restos de estas cuadrículas en la huerta villanovense. Sin alejarnos de la histórica torre de Juncería pero en dirección al río Gállego se encuentra otro campo, llamado "del pino". Conocido por este nombre gracias a que en sus ribazos se encontraba un árbol de considerables dimensiones y que, según me contó en su día un señor ya mayor, bajo su sombra se colocaban los músicos cada cinco de marzo durante la celebración de la popular romería que se celebraba ese día, el pino en cuestión desapareció a consecuencia de un rayo.

Existen referencias también que hacen mención a antiguos usos comunales de la tierra, en su mayoría provenientes de la Edad Media. El "Vedao" (lugar acotado o cerrado). Las "Suertes" (lotes de tierra asignados por sorteo). El "Prao" (zona comunal de pastos). Los "Royales" (lotes de tierra entregados por el Rey a los colonos que se establecieron en Villanueva, etc.

Otros hacen mención al destino de sus rentas como "el campo del maestro", "Santa Ana", "La Virgen", etc. Antes del período desamortizador los beneficios de estas tierras iban destinadas al maestro o a las cofradías correspondientes. Hace unos meses alguien me preguntó por la tradición vinícola de Villanueva y yo le contesté que todavía existe un término en el monte que se llama "Cruz y Viñas", entre el pueblo y la urbanización de Las Lomas, y en la huerta existen "los majuelos", que también hacen referencia a determinados campos utilizados para el cultivo de vid o plantados con viñas nuevas tras la roturación.

En la zona conocida por "La Virgen" o "el Vergel" se encontraba la ermita de Burjazud. Para acceder a ella se hacía por el puente "del ojo de la muela". En documentos del siglo XII se hace referencia a la "Almenara de Burjazud" como límite norte de la Juncería; es posible que esa almenara o molino se encontrase en dicho lugar ya que, tal como dijo en su día Manuel José Pedraza, la denominación de la muela puede hacer referencia a la existencia en tiempos de un molino.

Pero hay un término que siempre me ha llamado la atención y ese es el llamado "campo del Judío". A pesar de alguna publicación que he leído, no me consta la existencia de ninguna aljama en Villanueva, ni tampoco de comunidad hebrea. No sé si se refiere a un mote o apodo o si en realidad pudo ser propiedad de alguien con esa procedencia. Lo cierto es que el campo existe y se encuentra en la intersección del Prao y el lindero norte del de la Virgen, junto a la acequia de Rasilla (por cierto, esta denominación se refiere a un tipo de ladrillo bastante costoso y que parece ser se empleó para la construcción de su nacedero).

--Fotografía: Vista de restos de una centuriación junto a la torre del Bayle, tomada desde Google heart.

Carlos Urzainqui Biel, 16 de octubre de 2010

Nº 15 de la serie Villanueva.script, escrita en exclusiva para NdV.

Un hijo adoptivo muy singular

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El que fuera durante muchos años cardenal arzobispo de Sevilla, José María Bueno Monreal, nació en Zaragoza el 11 de septiembre de 1904. Tras sus estudios eclesiásticos en el seminario de esta ciudad se doctoró en Teología y Derecho Canónico por la Universidad Gregoriana y más tarde en Filosofía por la Pontificia Academia de Santo Tomás en Roma. También era Licenciado en Derecho por la Universidad Central de Madrid, donde ejercició como canónigo y profesor de su seminario. Fue obispo en Jaca durante la posguerra, en los años cincuenta pasó por la diócesis de Vitoria y en 1957 creado cardenal arzobispo de Sevilla por Pío XII. El cardenal Bueno Monreal falleció en Pamplona el 20 de agosto de 2987, siendo enterrado en la catedral hispalense bajo una sencilla losa de mármol blanco en la capilla de San José.

Su vinculación con Villanueva viene por parte de su padre, Abel Bueno Gros. Pintor de vocación, montó en 1892 una academia de dibujo y pintura en la "Plaza del Pueblo" (actual plaza del Carmen) de Zaragoza, llegando a tener gran prestigio ya que en ésta se formaron muchos artistas tanto nacionales como extranjeros. Debía ser bastante polifacético, pues dirigió la revista aragonesa La Enseñanza Privada. Hasta hace pocos años, sobre el retablo del Altar Mayor de la iglesia parroquial de Villanueva, se encontraba colgado un cuadro pintado por don Abel en el que se representaba "la adoración del niño Dios por los ángeles".

El domingo 10 de mayo de 1959 José María Bueno Monreal recibió el título de "Hijo adoptivo de Villanueva de Gállego". Con tal motivo se levantaron "varios arcos de triunfo" y, en el momento de su llegada, comenzaron a voltear las campanas y sonar las bombas reales a los acordes de la "Banda de música" que condujo a la comitiva hasta la iglesia parroquial donde se cantó una "solemne Salve". Una vez finalizada la ceremonia el Cardenal "dio a besar su anillo a todos los fieles en número superior a los dos mil quinientos, durando el besamanos más de una hora". Ya en el Salón de plenos del Ayuntamiento se llevó a cabo el acto de entrega por parte del alcalde de Villanueva, Plácido Yera Tórres, del Título de hijo adoptivo al purpurado. Éste, tras agradecer el nombramiento, recordó a sus paisanos que él también había sido un villanovense más durante muchos momentos de su vida y que lo único que lo diferenciaba en esos instantes era el capelo. Tras estas palabras bendijo a todo el pueblo. Se le obsequió con un vino de honor celebrado en el casino de la localidad, tras el cual, regresó a Zaragoza.

El acuerdo se tomó por aclamación en sesión extraordinaria celebrada en el Ayuntamiento el primero de abril de 1959 "patentizado así la satisfacción sinceramente sentida por este vecindario de contar entre los suyos a tan esclarecido Príncipe de la Iglesia".

Algo que mucha gente no sabe es que Bueno Monreal, poco después de su llegada a Sevilla, organizó un "grupo de estudiantes católicos universitarios" del que formó parte activa Felipe Gónzalez Marquez y algún otro personaje más, que posteriormente alcanzaría notoriedad, como Rafael Escudero o Javier Pérez Royo.

En Villanueva vivieron muchos años una hermana de su padre llamada Amalia y sus tres hijas, Conchita, Carmen y Teresa. De esta última tengo imborrables recuerdos de cuando yo era pequeño. Entraba en la sacristía luciendo unos bisones que llevaba engarzados al cuello y todos los monaguillos nos poníamos en formación, la temíamos más que a Mossen José (el cura). Tengo la sensación de que murió pensando que su primo llegaría a ser Papa.

Carlos Urzainqui Biel, 10/10/10

*En la fotografía, documento por el que se nombra Hijo adoptivo de Villanueva de Gállego a Don José María Bueno Monreal.

Voces del pinar

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El otro día escribía sobre voces o vocablos característicos de Villanueva y su entorno, dije que no se diferenciaban en mucho del habla popular aragonesa (para mí la fabla, que queda bien). El pinar, que aunque sea de Zuera tiene también algo nuestro, posee no solo una interesante masa forestal, cada día en más peligro, sino que contiene un bosque de significados y palabras que, si no son originales, son características o peculiares. Todos conocemos que un galacho es un meandro que se ha quedado aislado del río o un curso muerto de éste. Pero también existen galachos de secano que son aquellas zonas cultivadas rodeadas por bosque o matorral y aisladas del resto de parcelas agrícolas, el más conocido el llamado “Galacho de los frailes” situado cerca del cabezo llamado de “la Palomera”. Este último nombre, como el de “Pilarotes”, no está muy claro.

Las Fajas: Es la denominación popular con la que es conocido por los villanovenses este bosque meditérraneo, situado a unos diez kilómetros en dirección noroeste del pueblo. El nombre le viene seguramente por la colonización medieval de la zona. Cuando los reyes aragoneses se asentaban en un lugar entre otras cosas, distribuían las tierras entre los afortunados terratenientes mediante tiras alargadas de tierra llamadas “fajas”. La actual zona de huerta situada entre la actual fábrica de harinas y la vía del ferrocarril se llamó en tiempos con este nombre: “las fajas del rey”.

Esta partida de pinar, sobre la que Villanueva tiene derecho “al vuelo”, es decir, a cortar leña para consumo propio aunque en algunas épocas también se ha pretendido para la caza. Se encuentra ubicada dentro del monte de Vallones. Éstos consisten en profundos barrancos poblados por vegetación forestal, muy frescos incluso en verano y que no son cultivados. Al contrario que los barrancos anchos y susceptibles de cultivo, que reciben el nombre de “Vales”. La de Villanueva tiene diez kilómetros de longitud y nace de la intersección de las llamadas vales de Letosa, la Cueva, Valimpia y Castellar. También existe el vocablo Varillo que define aquellas vales por cuyo fondo, generalmente extrecho, discurre una senda o camino. En el monte alto existe un varillo que se llama “de los bojes”.

Ya dentro del término municipal hay tres denominaciones que siempre me han llamado la atención; una es el Cabezo de las monas. El nombre puede provenir de la palabra latina munio que significa “excavar”, por tanto, sería el cabezo excavado. Otra, la Balsa del piojo. Se trata de un antigua construcción hídrica destinada al abastecimiento de la calzada romana de las Cinco Villas, no obstante se encuenta junto al camino de Castejón de Valdejasa. Este pozo artifical ha permanecido casi inalterable hasta hace muy pocos años en que alguien, decidió retirar el “buro” o suelo de arcilla que renetía el agua. La balsa de encuenta en el centro de la Val de Villanueva y en documentos antiguos se menciona como “de la fuesa” o del foso, quizás de este término derive en la palabra “piojo”. Para terminar quisiera mencionar el cabezo de Fornillé o cabezo del horno, antiguamente existían muchos hornos de cal en Villanueva, hasta hace poco quedaba alguno, supongo que en este lugar existiría uno, por otra parte las lomas cercanas son bastante calizas.

 Carlos Urzainqui Biel, 30 de septiembre de 2010

*En la imagen, una vista panorámica de la partida de las Fajas.

Miss Villanueva 1935

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Cuando entrevisté a Carmen Miravete Oñate me pareció estar hablando con la mismísima Escarlata O’Hara, quizás porque los vientos de nuestra Guerra Civil se llevaron muchos mundos como el de ella. Esta jovencita que nació en el Barrio Bajo ronda ahora los noventa años y fue Miss Villanueva de Gállego en 1935.

Me cuenta que estaban cosiendo en casa de Pilar Aranda, una señora viuda que tenía un taller de costura al lado de su casa y al que acudían unas cuantas chicas, un día llegó una de ellas y les dijo que bajaran al Ayuntamiento, porque habían venido del periódico La Voz de Aragón, para hacerles unas fotografías, que iban a salir en una revista que se llamaba Monte y Huerta.

Carmen recuerda como los fotógrafos cuchicheaban entre ellos y decidieron hacer una foto juntas a una prima suya (Julia) y a ella misma, vamos, que la cosa era entre una morena y una rubia (la rubia era Carmen).

Al terminar el pase le llamaron a un aparte y le dijeron que le habían elegido "Miss Villanueva". Se asustó y se negó en principio, dijo que su padre no lo aceptaría pero le convencieron. Otra pequeña pega fue que tenía 16 años por lo que le aumentaron la edad a 17.

El siguiente paso era presentarse a Miss Aragón. A mediados de abril de ese año le llevaron al Gran Hotel. Allí conoció a otras misses como ella. Recuerda a la de La Almunia, que acabaría siendo Miss Aragón y que se llamaba Maruja Soria, a la de Zuera, Carmen Abril, a la de Jaca, etc. Las llevaron a la Diputación, al Ayuntamiento, al Casino Mercantil, les obsequiaban con bombones, perfumes y más cosas. Recuerda que siempre le llamaban "Miss Villanueva, Miss Simpatía" y confiesa: "Me querían todas porque en mí no veían rival".

El acto fue en el Teatro Parisiana (lo que después se llamó Argensola). "Fue una cosa muy bonita, primero desfilamos las concursantes por una pasarela mientras nos llamaban, salías delante y todos te aplaudían, me acuerdo que vi a mi prima Julia y le saludé con la mano tímidamente, cosas de crías, a mi padre lo ví con corbata, cosa que me hizo mucha gracia". Después una obra de teatro en la que actuó Irene López de Heredia, "que era una artista entonces de las buenas", y un certamen de jotas, "fue una noche completa".

Les volvieron a colocar de nuevo en el escenario todas sentadas, con un hermoso ramo de flores cada una, para escuchar cual era el veredicto del jurado, favorable a la representante de La Almunia.

Luego vino la guerra y el pueblo se llenó de militares, falangistas e italianos, todavía recuerda alguna palabra. Intentó hacer teatro para animar a la gente, pero fue imposible porque se echaba a reír. Fue enfermera durante tres meses en lo que había sido "el Casino de los de abajo" donde levantaron un hospital provisional. Trabajaba en el estanco de su primo Emiliano Ortega cuando conoció al que sería su marido, que estaba con otros soldados de descanso en Villanueva. Me cuenta que cuando eran jóvenes no le gustaba que hubiera participado en un certamen de belleza pero luego, al hacerse mayores y alquien le decía: "¡Ay, que maja está usted!", él afirmaba:

-¡Fue Miss!

-¡Ahora lo dices!, contestaba ella.

Se casó a los veintidós años y se vino a vivir a Zaragoza, tuvieron un bar en el Tubo y después se trasladaron a Épila, en cuya azucarera trabajó su esposo y allí sigue Carmen, siempre solícita en la residencia donde vive.

Carlos Urzainqui, 24 de septiembre de 2010

-- Nº 12 de la Serie Villanueva.script, en exclusiva para NdV.

Val de la Bigarda

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El otro día alguien me preguntó si existía un vocabulario expresamente villanovense, en principio la cuestión me extrañó pero le dije que le respondería desde estas líneas. En principio quisiera diferenciar lo que es una forma coloquial y tradicional de hablar y otra muy distinta una lengua o un idioma. Villanueva se encuentra muy cerca de Zaragoza y además en un lugar muy céntrico por el que ha pasado mucha gente de los más diversos sitios, por tanto es difícil que existan palabras propias. En este pueblo hay personas procedentes del País Vasco, de Navarra, de Castilla y en los ultimos años del sur de España, en definitiva existe un flujo importante y por tanto puede darse incluso el caso de que aquí se conozca una palabra, nada común a cien kilómetros a la redonda pero muy popular, pongo el caso, en Albacete o Palencia.

Recuerdo que cuando yo era crio y jugábamos en el recreo o en la plaza solíamos decir; “primer”, “segun” (primero, segundo) como en Cataluña al fin y al cabo estamos en la misma área geo-lingüística y eso también influye, unido a la cantidad de catalanes y bajoaragoneses que llegaron a la población desde fines del siglo XVIII con la instalación de las papeleras. No obstante los villanovenses poseemos una impronta muy marcada por la influencia del Pirineo aragonés y sobre todo su vertiente francesa, gracias a la inmigración permanente hasta casi nuestros días y que se comparte con el resto de municipios del llamado Bajo Gállego, además hay que tener en cuenta que el nombre que tiene este curso fluvial es “río de los galos” por algo será. Mi apellido es un claro ejemplo de esa influencia ultrapirenáica, pues son muchas las personas que tienden a unir las vocales “a” “i” en una sola diciendo Urzanqui, una muestra de liaçon. Otra tendencia curiosa es la que consiste en unir el artículo con la palabra siguiente si ésta empieza por vocal, también se utiliza muy amenudo la expresión “de” o “de que” antes de una palabra que suele indicar acción “no haces más que de trabajar” (no haces más que trabajar) o rizando el rizo “que d´estudiar” (que estudiar). Existe también el uso y abuso del prefijo “es” esbarar (desviarse o resbalar), esbaratar (romper), esculiminar (eliminar) o del “arre” arrejuntar, arrebullar, arremolinar (amontonar), arremangar (subirse las mangas de la camisa). No falta en este pequeño repaso la famosa aversión al esdrújulo tan aragonesa: “cantaro” por “cántaro”. Hay un hecho que cabría destacar y es que no hay un habla homogénea, sino muy dispersa e individual.

En definitiva poseemos características lingüísticas muy similares al resto de la geografía aragonesa con distintas variantes siempre dependiendo de la influencia del castellano que para mí es la construcción idiomática dominante, por ejemplo en Villanueva a una loma nombra como “cabezo” y en la vecina Zuera se dice “puy”. (Hasta el siglo XIX el cabezo de Fornillé se conocía por “puy Fornitero”. Esta denominación corresponde a que en ese lugar existía en tiempos un horno de cal o un tejar). En Villanueva a la fruta “granada” se le llama “mengrana” como en las altas Cinco Villas y Caspe, mientras en el campo de Zaragoza se dice “mangrana”. Por otra parte los términos lingüísticos relacionados con la agricultura son muy similares a los del resto del valle del Ebro: “entibo” (presa o freno) “ador” (turno de riego) “guebra” (campo sin sembrar), “aplanar” (polisémico; cansado, allanar) “mantornar” (dar segunda labor a la tierra después del barbecho), “aguacibera” (regar justo después de sembrar) “escardar” (podar) “fascal” (varias acepciónes también: hacina o mala presencia física) etc. Existe alguna que otra reminiscencia de la llamada “fabla aragonesa” por el uso del prefijo “Ch”; chiflar (silbar), chistar (callar), charrar (hablar en exceso), chispear (lluvia fina), “chanar” (fallar). Un amigo mío que se llama Jesús Royo Martínez y que su padre es de Villanueva da clases de latín en un instituto cerca de Zaragoza, allí les cuenta a sus alumnos que cuando su madre les dice que vayan a comprar un “fullatre” (una torta de mil hojas) les está hablando en latín, pues al fin y al cabo la palabra “fulla” es hoja y de ahí el aragonesismo “chulla” para denominar a los filetes.

Hay vocablos enternecedores como “festejar” (cortejar a una chica), “miaja” (migaja). Descriptivos “horache” (frio) o misteriosos “badil” (recogedor), reblar (parar) o más famosos “pozal” (cubo). Los hay de influencia italiana como “russiente” (ardiente), arcáicos como “vicera” (rebaño comunal) y equívocos “panizo”. La mayoría de la gente piensa que es lo forma en que nombramos al maíz en aragón, pero el panizo es una planta asiática conocida en esta zona desde el siglo XII y por tante anterior, mientras tanto el maíz es americano e implantado en Aragón hacia finales del XVIII.

Ahora bien, en Villanueva existen algunos vocablos que no he oído pronunciar en ninguno de los pueblos de su entorno y que por tanto los hacen singulares por ejemplo “Vajillera” (esta palabra no está registrada en el diccionario de la RAE) se trata se una serie de lomas que se encuentran situadas a partir de kilómetro cinco de la carretera a Castejón de Valdejasa. Exactamente no sé el origen del término pero ya en el siglo XI aparece citado en algunos documentos como límite norte del monte del Castellar la llamada Val de Alghera, que se encuentra la sur de estas lomas, pudiendo ser por tanto el nombre actual derivación de esa primitiva denominación. Bien es cierto que hasta hace unos años en esos cabezos se han encontrado bastantes restos cerámicos y de ajuar, lo que da por pensar que existe la posibilidad de que el nombre actual por tanto viniera de “vajilla”. Esto indicaría también una ocupación humana anterior pero, a excepción de estos restos no se conoce nada más.

En un plano de finales del siglo XIX aparece una mención a la “Aljerecía” término por el cual todavía hoy en día es conocido el lugar donde se encuentra el restaurante El Sella. Esta demoninación es sinónimo de “fabrica de yeso” o yesería (RAE).

Tanto el diccionario de la RAE como en el de Francés antiguo recoge la expresión “Bigarda”. En castellano significa alto y desgarbado, así como fraile de vida licenciosa. Bigardo fue efectivamente un fraile franciscano que tuvo muchos seguidores en la Baja Edad media en Alemania, Italia y la Provenza (en Francia). Éstos rechazaban el voto de obediencia, viviendo libres y desordenadamente pero dentro de la regla franciscana. En el siglo XIV algunos de éllos llegaron a ser tratados como herejes y condenados a la hoguera por sus creencias. El significado de la palabra ha pasado a ser despectivo. También parece ser que existe un juego llamado la bigarda, consistente en arrojar palos utilizando otro como raqueta. La Val de la Bigarda es lo que ahora se conoce por “calle Zaragoza”.

Carlos Urzainqui, 18 de septiembre de 2010

Nº 11 de la serie Villanueva.script, en exclusiva para NdV

Una calzada romana construida por los italianos

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En la mayoría de las ocasiones las cosas más simples dan ideas originales. Esto me pasó a mi cuando escuche esta frase referida a la calzada romana del Merzalar, me hizo gracia a pesar de ser un contrasentido pero como titular periodístico queda bien.

Los escritos antiguos se refieren a esta zona de la huerta villanovense como un lugar en el que había una ermita, varias casas de labranza, abejares y un molino papelero. Hace unos años, en un campo bajo la balsa de las Pesqueras, se encontraron restos de una edificación posiblemente romana, ya que se hallaron piezas de mortero con cal, revestimiento y arena propio de las construcciones imperiales, también se han encontrado restos de terra sigilata itálica y cerámica de Muel del siglo XVII. La historia oral dice que en este lugar estuvo primitivamente el pueblo y que luego se traslado a su ubicación actual. Por las referencias que se tienen del asentamiento seguramente se trataría de una venta o parada de posta que durante la Edad media se movería a la “villa nueva”. La anteriormente citada balsa y la pavimentación que la rodea, quedan como testigo de ese habitat primitivo.

Otro de los restos visibles son los vestigios de calzada romana que existen todavía en el camino que parte de la citada alberca y va en dirección al barrio del Comercio. Llama la atención la extraordinaria anchura que tiene este tramo, casi unos cinco metros, en algun trecho se conservan todavía restos de este empedrado, ultimamente deteriorado por el puente del ferrocarril y una capa de grava que cubre la calzada. Este tramo es muy similar al existente en la torre del Aliagar y tiene en común con aquel que ambos son vias de cabañera que se dirigen hacia el rio Gállego.

Durante la Guerra civil, los soldados italianos acampados en Villanueva se dedicaron a utilizar a los presos del campo de San Juan de Mozarrifar, situado en la papelera de las Navas, como mano de obra para llevar a cabo trabajos comunitarios. Una de estas “tareas” consitió en recuperar el viejo pavimento romano, reconstruyendo la vieja calzada de Merzalar, quizás por aquello de que los fascistas italianos sentían admiración por Roma y se creían herederos de aquella época. Sin duda alguna les debió llamar la atención las características de esta via pecuaria y decidieron unir el pasado imperial romano con el nuevo estado fascista, en definitiva todo cobra algún sentido.

Otra cosa es el significado de Merzalar, parece ser que una de las acepciones es la de “Santuario”. La ermita en cuestión estaba dedicada a Nuestra Señora de Merzalar. No se tiene constancia de su aparición por lo cual debe ser bastante antigua o incluso que se trate de la cristianización de una divinidad anterior. No es extraño pues junto a las ventas o Manssio romanas siempre existía, además de una balsa, un santuario. Esto también indica que durante la dominación musulmana existió en la zona una comunidad cristiana que mantuvo una capilla o ermita que perduró hasta principios del siglo XIX.

En el recuento cumplimiento parroquial de 1804 de dice: «Existió en tiempos muy antiguos la hermita de Nª Sra. de Mezalar» según consta en Sentencia definitiva fechada el 21 de enero de 1559 y obtenida por D. Antonio Bagüés, cura párroco de Villanueva de Gállego, por la que «sin su permiso y de sus sucesores en el curato no se pueda enterrar en ermita alguna del pueblo» mandando enterrar «los huesos de Sebastián Casanova y traerlos a Villanueva desde la ermita de Nª Sra. de Merzalar donde se enterró». «Ahora se halla arruinada dicha ermita de Merzalar».

Carlos Urzainqui Biel, 16 de septiembre de 2010

Nº 10 de la serie Villanueva.script

Atlético Villanueva C.F.

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Como cada mes de septiembre vuelve el fútbol, como si alguna vez se fuera de nuestras vidas, o más concretamente la Liga. Por eso y porque está de moda voy a hablar de este deporte. Alguien me contó hace unos años que, hacia 1930 recaló por Villanueva un Jefe de Estación de Ferrocarril, originario del País Vasco, que tenía dos hijos muy aficionados al balompié. Quizás para integrarse en el pueblo, quizás porque ya se conocía esta actividad, el caso es que estos jóvenes organizaron un pequeño equipo local al que uniformaron con la camiseta del Atlético de Bilbao, al fin y al cabo provenían de esa ciudad. El mencionado jefe de estación se llamaba Jacinto Urbizu, por lo cual y visto el apellido seguramente la historia sería así. Mariano Morte París me entregó esta fotografía, en la que aparecen algunos villanovenses de esos años uniformados con la camiseta a rayas propia del club vizcaino. La historia oral queda de alguna manera testimoniada con este documento como los orígenes del Villanueva de Gállego C.F.

De los integrantes, Mariano tan solo pudo identificar a un tío suyo que aparece situado a la izquierda del portero. Por lo demás el retrato en sí es verdaderamente interesante. Posiblemente es la única imagen que se conserva del equipo con esta indumentaria, ya que en los años treinta aparecen vistiendo la actual blaugrana. El aficionado con la bocina y la colocación de los jugadores completan una foto sin duda representativa de ese momento històrico que se podría ubicar en torno a 1928/29. Las razones exactas del porqué de la sustitución de una prenda por otra no las sé, pero me las imagino y tendría algo que ver la fascinación que producía la capital catalana en el Aragón rural de la época.

En enero de 1936 "Diego del Olmo y otros" presentan una instancia en el Ayuntamiento solicitando la concesión de un terreno de 100 metros de largo por 60 de ancho, para emplazar en dicha extensión un campo "donde poder dedicarse al deporte del fútbol". El 6 de febrero el Ayuntamiento concede a la "Sociedad Villanueva F.C." el terreno solicitado en la partida denominada "Casilla", además de entregar "por esta sola vez" la cantidad de 25 ptas. en concepto de subvención.

Tras la Guerra Civil el equipo se refunda el 26 de mayo de 1949, de la mano de Daniel Cativiela Cortes "jugándose partidos amistosos todos los domingos y días festivos" teniendo como entrenador a Ricardo Castán. La alineación titular de esa temporada estaba compuesta por José Benedé (portero), Abel Hernández, Bienvenido Pradilla, Fernando Morte, Guiu, Alfredo Bescós, Pedro Orobia, Lope, Ángel Baudín, Alberto Calvo y Emilio Porta. La sede social del Club se encontraba en el Casino la Unión, siendo este lugar a la vez vestuario pues desde ese lugar, se conserva alguna imagen, los jugadores subían al campo uniformados. El equipo pronto ascendería a Primera Regional llegando a disputar varias finales de copa en el ámbito federativo. Una de ellas se jugó el 6 de enero de 1953, tras un agónico partido !con cuatro prórrogas! frente al Utebo en el histórico campo de Torrero.

Carlos Urzainqui, 10 de septiembre de 2010

-- Nº 9 de la serie Villanueva.script, publicada en exclusiva por NdV

De dónde viene la Banda de Villanueva de Gállego

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Los sonidos rítmicos están presentes en nuestras vidas desde la más remota antigüedad y Villanueva no es una excepción de ello. Las primeras noticias documentadas sobre la presencia de la música en nuestra localidad datan de 1818. Por esas fechas el Mayordomo de la cofradía de Nª. Sra. de Burjazud tenía entre sus obligaciones, contratar a los músicos que debían actuar el día de su festividad, que era el 8 de septiembre Natividad de la Virgen. En 1844 el Ayuntamiento acuerda «abonar 320 rls., de vellón sobre los Bienes Comunales del lugar, como era costumbre» a unos ejecutantes venidos de Tabuenca para animar las Fiestas. Hacia 1855 existía en Villanueva una “Milicia urbana” compuesta por 85 miembros que disponían de 74 fusiles y 50 bayonetas, éstos recibían la instrucción a ritmo de tambor y cornetín.

En 1868 se produce la llamada “Revolución Gloriosa” que permitirá la vuelta de la Milicia urbana «como defensa del Estado liberal y el orden constitucional». Esta compañía decide crear una “escuela de adultos” «con el religioso fin de que después de la instrucción, familiarizar al pueblo con el sistema de contabilidad métrica, dedicando a la civilización política y moral explicando algo de la historia de España y alguna lección geográfica, donde comprende que será de algún provecho para la organización, surtiendo además el doble efecto de distraer a los integrantes de gastos innecesarios en cafés, juegos y tabernas». No sería de extrañar que el origen de la Banda de música estuviera en esta iniciativa.

Hacia 1872 las Fiestas en honor a las Santas Reliquias estuvieron amenizadas por la actuación de la música «los dos días de la fiesta tanto en la misa conventual, como en los demás actos religiosos, bailes públicos y acompañamiento de los danzantes». El Ayuntamiento pagará a los instrumentistas 125 ptas. Teniendo la obligación de «amenizar un refresco para todo el pueblo en la Casa Consistorial» tras los oficios religiosos. No será hasta 1877 cuando aparezca mencionada, en la documentación municipal, una «Orquesta local» que solemnizó las Festividades mayores de Santa Ana, Virgen de Burjazud y Santas Reliquias. Agrupación que también será contratada por el Ayuntamiento «para acompañar el Dance». El libro de primicias de la Parroquia recoge en 1878: «los músicos del pueblo han asistido a la procesión de comulgar y al “Domingo in albis”». En años posteriores acudirán a las festividades de Corpus, Pascua, Purísima y Ascensión conjuntamente con los «cantores». Cobrando por esta serie de intervenciones diversas cantidades que oscilaban entre las 20, 30 y 40 ptas. anuales. En 1881 dos miembros de esta primitiva sociedad musical, Julián Sarto de 50 años y Segundo Monzón de 28, ambos labradores y vecinos de Villanueva, en representación de la banda ajustaron las condiciones económicas para su actuación en las Fiestas Patronales por la cantidad de 120 ptas. En años posteriores se vuelve a contratar “la orquesta del pueblo”.

El periódico La Derecha, en su edición del 29 de septiembre de 1897 se hace eco de las fiestas de Villanueva de Gállego, que dieron comienzo el día 25 las ocho de la noche con el sonido de la campana que anunciaba la clásica hoguera en la plaza de la Constitución, a cuyo alrededor se colocó la banda de música que «no tardó mucho tiempo en dejar oir sus notas armoniosas» prosigue diciendo el cronista refiriéndose a este conjunto musical:

“Formada por indivíduos dedicados a las faenas agrícolas y dirigida por don José Orobia, hijo de este pueblo, modesto y probo empleado de la estación del ferocarril, bajo cuya direción fue ejecutada y cantada la misa escrita para piano por el señor Arellano, director que fue de la escuela de sordo-mudos y ciegos de Zaragoza y arreglada para la banda por el inteligente e incansable señor Orobia. Al igual que todos los bailables del numeroso repertorio interpretados con tanto gusto y afinación, «que han hecho arrancar numerosos aplausos de tan grande auditorio».

José Orobia Domenche había nacido en Villanueva en 1852, su padre, de nombre Juan, era labrador y nacido también en el pueblo al igual que su madre, Adela. Fue agricultor y propietario, ocupaciones que compatibilizaba con las de ayudante en la estación de Ferrocarril, ejerciendo como telegrafista. Fue director de la música hasta al menos 1904, falleció el 11 de marzo de 1925 a la edad de 72 años. Tuvo un hijo de nombre Francisco, que siguió la tradición ferroviaria de su padre y del que se ha perdido la pista.

Carlos Urzainqui Biel, 29 de agosto de 2010

-- Nº 8 de la serie Villanueva.script

El código de las Santas Reliquias

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Hace tres años el entonces recién llegado párroco a Villanueva, Fernando Urdiola, me pidió un peculiar trabajo consistente en desentrañar la Bula que se encuentra en la sacristía de la iglesia y en la que se relata la historia de las Santas Reliquias. Tengo que decir que conté con la impagable colaboración de Alfredo Encuentra Ortega, que es profesor de Latín. El texto se publicó en su día mediante un tríptico que se entregó durante la Fiesta mayor y, con algunas modificaciones, dice así:

Fontes nobis falutares Deus praebuit, Sanctoru reliquias multis beneficys Fcaturientes

"Yo Gregorio, Hermano Prior de todas las casas y convento de San Vito Mártir, en el lugar que llaman Priiel junto a la imperial ciudad de Ratisbona, de la universal y singular orden cartujana", recibí la visita del Padre Don Francisco de Quintana "Comisionado para la provincia de Alemania" el 5 de marzo de 1591. Éste tenía la intención de conocer las Santas Reliquias que se conservababn en el templo de dicho cenobio. Tras mostrarle el Altar mayor donde "a derecha e izquierda del Santísimo Sacramento están visibles cajitas y cofres con la inscripción, en muchas de ellas, SS. Relicario" el Reverendo padre se interesó por una "urna esférica que cuelga sobre el altar de San Vito". Tras lo cual, los cartujos le mostraron "un antiquísimo y vetuso pergamino que contiene una Bula con caracteres manuscritos" y que, junto con las Reliquias, había sido rescatado tras un incendio en la iglesia por un anterior Prior de la Orden en dicha cartuja, de nombre Benedicto.

En esta Bula están censadas las Reliquias que contienen la mencionada urna y entre las que se encuentras las siguientes:

Clavo de la Santa Cruz del Señor.

Vestidos de las Santísima Virgen María.

Cabellos de San Juan Bautista.

Reliquias de los Apóstoles Pedro, Pablo, Andrés, Juan, Santiago, Felipe, Thomas, Santiago, Simón, Matías, Bernabé y los Evangelistas Lucas y Marcos. Santos Mártires macabeos y Santos Inocentes.

Papas: Clemente, Cleto, Alejandro, Urbano, Fabiano, Cornelio, Sixto y Cipriano.

34 Obispos mártires, entre los que destacan Dionisio Areopagita y San Valentín, San Blas, San Lorenzo o San Vicente entre otros.

7 hermanos mártires, a saber, Pantaléon, Abdón, Hipólito, Romano, Antonio, Anastasio y Adriano.

13 Santos, entre los que figuran Cosme y Damián.

40 mártires, entre los que hay confesores. Los papas Gregorio, León y Martín. Obispos, Abades. Paulo (primer eremita), San Nicolás, San Jerónimo, San Antonio y varios más.

32 Mujeres, entre las que se encuentran María Magdalena, Santas Águeda, Cecilia, Lucía, Cristina, Sabina, Santa María Egipciaca, Santa Rosa y "otros tantos santos a cuyas oraciones nos unimos".

Sigue relatando el cocumento que el hermano Benedicto donó, "procedentes de su casa" un conjunto de reliquias que fueron añadidas a las anteriores y entre las que se encuentran: San Sebastián, San Pedro, Túnica de San Juan Evangelista y además "un pequeño relicario de boj que contiene 37 piezas, entre las que se encuentran de San Lorenzo, de Santa Bárbara, "et agnus in medio", de las Once mil vírgenes, Santas Catalina, María y Salomé. Además de recuerdos de la Pasión como columna de Nuestro Señor Jesucristo, Santo Lignun Crucis y del Sepulcro del Señor: Piedra y óleo. Por si fuera poco aparece también Santa Walpurgis "Filiae Richardi Regis Angliae" o hija del Rey Ricardo de los Anglos.

El Padre Quintana hizo entrega de la esfera y su contenido del día veintisiete de diciembre de mil quinientos noventa y cuatro a la Cartuja de Santa María de los Ángeles "junto a las Termas Dioclesianas de la ciudad de Roma" lugar en el que permanecieron hasta el 17 de abril de 1598. Fecha en la que fueron donadas a Dª Juana de Aragón, esposa de D. Antonio de Córdoba y Cardona, embajador de la Corona española ante el Papa, con la condición de que "dichas Santas Reliquias se tengan perpetuamente en pública veneración como en la Cartuja o Monasterio de Ratisbona donde fueron veneradas". Figura como uno de los testigos en este acto el "Doctor Juan Rodríguez de Villanueva, presbítero seguntino".

Según una nota manuscrita en la parte inferior del documento, este relicario fue visitado en Villanueva de Gállego el 29 de julio de 1714 por D. Thomás Broto y Pérez. Visitador General del Arzobispo de Zaragoza, Ilmo. S. Rvdo. D. Jospeh Tellez Pellicer.

Carlos Urzainqui Biel. 13 de agosto de 2010

-- Nº 7 de la serie Villanueva.script

¡¡Porta, Porta, Porta!!

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Con este curioso encabezamiento y una colección de fotografías de sus goles, el diario PATRIA de Granada homenajeaba al "artillero rojiblanco" de origen aragonés, en su página 20 (sección "Los Deportes") el 21 de mayo de 1972. Tras haber conquistado el trofeo Pichichi formando parte del primer equipo de la ciudad.

Enrique Porta Guiu nación el 17 de diciembre de 1944 en Villanueva, dentro de una familia con amplia tradición futbolística. Se conservan fotografías del pequeño Quique dándole patadas a un balón con apenas cinco años, aunque de forma más seria se inició su carrera deportiva en las categorías inferiores del Real Zaragoza, gracias a la ayuda de Daniel Cativiela Cortés (entonces presidente del equipo local) y de Julián Arqué. Jugó en el Amistad y superó las pruebas para formar parte del Zaragoza de los "Magníficos" pero ser de la cantera no era precisamente un mérito en ese tiempo y las condiciones no superaban a las ofrecidas por la Sociedad Deportiva Huesca. En el Alcoraz jugó durante la temporada 1967/68, donde demostró su olfato goleador marcando 34 dianas.

Ser futbolista de primera en aquella época no era como hoy día ni mucho menos. Debutó en la División de Honor contra el Atlético de Madrid como defensa y en esa posición jugó los cinco partidos que disputó ese año. La temporada siguiente se vio obligado a militar en el filial, tras ser descartado por el técnico argentino Néstor Rosi. Retornó al primer equipo en el año 70. Pero fue la temporada 1971/72 cuando anotó 20 goles en liga oteniendo el "Trofeo Pichichi" como máximo goleador de la competición, así como 5 tantos en la Copa. Tras años en la sombra Barcelona y Madrid pretenden hacerse con sus servicios pero el presidente del Granada pide por él 20 millones de pesetas, a millón por acierto en la portería contraria en aquella temporada, lo que supone un auténtico blindaje para el de Villanueva, que seguirá jugando en los Cármenes hasta cumplir siete temporadas.

En 1975 Quique Porta fichará por el Real Zaragoza donde terminará su carrera deportivav coincidiendo con los Zaraguallos. Su despedida del fútbol será contra el mítico Pelé, en un partido jugado en La Romareda contra el Palmeiras brasileño. Lobo Diarte, cuando pasa por la ciudad, lo suele visitar en su "chocolatería", que regenta junto con su mujer Pilar (villanovense también). Allí los recuerdos futbolísticos son permanentes de una persona que puede presumir de dar su nombre a dos campos de fútbol, el actual y el viejo del Villanueva, que se titula Enrique Porta desde 1997, año en el que se le tributó un merecido homenaje.

Rafael Moneo Aranzadi pertenecía al Athletic Club, pero era más conocido futbolísticamente por Pichichi, destacando por su gran capacidad goleadora durante los 1910 y 1920. En los años 50 el periódico deportivo Marca tuvo la idea de entregar un trofeo al máximo goleador de la liga española, eligiendo el Alias del legendario futbolista como referencia. La primera edición fue ganada en 1952 por Telmo Zarra, que ha sido el jugador que más ocasiones lo ha recibido (6) y el que más goles ha conseguido (38). Empatado con el mejicano Hugo Sánchez, con la diferencia a favor del bilbaíno ya que éste lo consiguió tras disputar 30 partidos y el americano 35. Ahora bien, el futbolista mejicano es el único que ha conseguido el trofeo cuatro años consecutivos.

En 2002, con motivo del cincuenta aniversario del Pichichi, Marca regaló a Enrique Porta una fotografía en la que aparece en posición imposible, rematando acrobáticamente para anotar de cabeza uno de sus goles.

Carlos Urzainqui Biel

--Nº 6 de la serie Villanueva.script, escrita para NdV

Pepe Botella

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Uno de los actos más populares de las Fiestas es la salida de los "cabezudos" anteriormente tan sólo aparecían la víspera, encorriendo a los niños mientras éstos se burlaban de ellos. Hoy día persiguen a los chavales algún otro día más, generalmente festivo y últimamente acompañados por una pareja de gigantes que representan a un matrimonio de labradores.

La comparsa de Villanueva tiene casi cien años de antigüedad documentada. En un acuerdo plenario del Ayuntamiento fechado en torno a 1915 figura la compra de "cinco cabezudos". Algunas de estas figuras tienen bastante antigüedad, constituyendo verdaderas obras de arte gracias a una lograda caracterización y a pesar de algún retoque posterior. El grupo tradicional está compuesto por la Bruja, quien según algunos representa a "una chica de vida alegre". El Morico, quien parece más un negro cubano con su puro y su sombrero caribeño. Un personaje con tricornio, representación satírica de un guardia civil y al que se llama "Verrugón". El Diablo y Napoleón o también conocido por "el tuerto". Este último es un estereotipo del rey José I Bonaparte ya que en la parte posterior del bicornio que luce, aparece escrito el mote con el que ha pasado a la historia, "Pepe Botella". El canto superior del sombrero está bordeado por la bandera tricolor francesa y en la cara interior puede leerse el famoso estribillo con el que se le recuerda:

"Pepe Botella

Baja al despacho

Ahora no puedo

Que estoy borracho"

Su rostro aparece deformado luciendo un ojo cerrado y el otro abierto pero con abundantes ojeras. Las mejillas reflejan un colorete "rojo tinto" combinado con un mal afeitado, prueba evidente de haber bebido. Para terminar luce una casaca militar de color verde. He visto muchas caricaturas injuriosas dedicadas a este monarca pero siempre gráficas. Una tan evidente y representativa nunca y me gustaría saber si existe algún otro cabezudo con estas características.

Si hay algo de lo que no se puede acusar al hermano mayor de Napoleón es de ser alcohólico, pues era abstemio. Se dice que la fama de borracho le viene por una incautación de vino que hizo en Calahorra, cuando entraba en España con sus tropas. También se dice que gracias a este Rey se conserva la costumbre del "tapeo" pues parece ser que ordenó se pusiera un trozo de alimento sólido encima de los vasos de vino, con el fin de que entrara algo de comida en el cuerpo antes que el líquido y de esta manera rebajar los efectos violentos del alcohol, por tanto se trataría de una medida de control social. Otra cosa es el llamado "equipaje del Rey José" en el que se le acusa de incluir, entre otras muchas cosas, la "perla peregrina", auténtica joya de la Corona española que retornaría a tierras americanas, donde se la llevaría tras la guerra de la Independencia.

José Bonapare nació en 1768, era año y medio mayor que su hermano el Emperador. Fue el primer rey de España con estudios universitarios, pues era abogado de profesión. Desempeñó tareas diplomáticas y antes de "reinar" sobre los españoles, estuvo como monarca de Nápoles. Anulado por Napoleón abdicó en 1813 y se exilió a Estados Unidos, donde los mismos liberales que habían luchado contra él en España le propusieron como rey de México, demasiado para un republicano convencido. Retornó a Europa en 1830 y murió en Florencia en 1844.

Si hay algo de lo que verdaderamente se le puede acusar es de mujeriego empedernido. Casado con Julia Clary tuvo dos hijas, Cenobia y Carlota. Mientras su mujer, enamorada de Italia, no pisó España ni tampoco salió de Europa, José tuvo varias amantes. Se cuenta que siendo rey de Nápoles la viuda de un militar se presentó en su despacho para reclamarle una pensión y la hizo su "querida". En Madrid también tuvo algún que otro escarceo, otorgando al paciente esposo el honor de ser Grande de España y gentilhombre de su cámara. En Filadelphia mantuvo un sonoro romance con una descendiente de Pocahontas, con la que tuvo dos hijas. Evidentemente el cabezudo de Villanueva está muy alejado de la personalidad seductora que tuvo realmente José I.

Carlos Urzainqui Biel, 31 de julio de 2010

--Quinta entrega de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV

Grupo de teatro

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En cierta ocasión vino a predicar, el Domingo de las Santas Reliquias, un canónigo del Pilar llamado Julián Matute Hervás (que anteriormente había estado provisionalmente como cura en Villanueva). Cuenta la tradición que tras la Misa Mayor y poco antes de finalizar la procesión, el sacerdote subió al balcón del Ayuntamiento y en presencia de la multitud que estaba congregada en la plaza, comenzó a arengar a los fieles diciéndoles que era una pena que un templo parroquial tan amplio y tan hermoso, estuviera todavía inacabado a mediados del siglo XX y lo que era aún peor, y es que las paredes que cerraban el espacio reservado a crucero y altar mayor se utilizara como corral de ganado bravo (la llamada popularmente "media naranja"). La homilía hizo reflexionar al auditorio y poco a poco, las fuerzas vivas locales comenzaron a planear como trasladar el corral de las "vacas" a otro lugar.

La construcción de la iglesia se había iniciado a finales del siglo XVIII, a raíz de la ruina de la anterior, erigida en el siglo XIII y previo escándalo del arzobispo Saez de Buruaga al contemplar que el lugar donde se decía misa los domingos era un viejo granero utilizado como almacen del diezmo. Las primeras ceremonias y enterramientos en este lugar están datados hacia 1804. Tras varias vicisitudes, entre otras la de haber sido incendiada por las tropas francesas en febrero de 1809, estaba todavía sin un campanario en condiciones, a pesar de las obras de reforma y adecuación llevadas a cabo durante el XIX.

La voluntad por finalizar el templo era firme, pero el dinero en aquel tiempo escaso. El por entonces párroco (José Royo Ramo) comenzó a organizar colectas, pedir ayuda al Arzobispado y al Ayuntamiento. Según me cuenta Mariano Morte París, entre él y su prima Matilde, formaron un grupo de teatro con el fin de recaudar fondos con destino a la conclusión de la iglesia. La idea fue bendecida por Mosén José y enseguida se configuró un conjunto compuesto por una treintena de villanovenses quienes, entusiasmados con la idea, se lanzaron a la escena. Consiguieron libretos, hicieron vestidos, ensayaban, seguramente con ayuda de Doña Julia (la maestra) e hicieron varias representaciones. Los títulos de las obras que interpretaban los desconozco, así como la cantidad que pudieron recaudar.

Seguramente hubo bastantes integrantes pero la fotografía (donada por María Luisa Gaspar) corresponde a una de esas ocasiones en que llevaron a cabo una de sus actuaciones. Los componentes de este grupo de teatro son de arriba abajo y de derecha de la fotografía a la izquierda los siguientes:

1ª fila: Pedro Gil, José Gracia, Fidentino Longás, Abel García, Félix Cativiela.

2ª fila: Mariano Vallés, Benito Calvo, Antonio Bueno, Abel Hernández, Simón Martín, Fernando Biel.

3ª fila: Encarna Lorén, Matilde Morte, José López.

4ª fila: Nieves Sarto, Conchita Morte, Mª Luisa Gaspar, Pilar Carrasco, Julita Pérez, Joaquín Acín.

5ª fila: Mariano Morte, Julia Núñez (maestra nacional), Herminia Salafranca.

6ª fila: Carola Gracia, María Sabaté, Elvira Encuentra, Carmen Casalé, Teresa Dieste.

Carlos Urzainqui Biel (Julio de 2010)

-- Cuarta entrega de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV.

Santiago Aguilar

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Aunque su familia era oriunda de San Juan de Mozarrifar, Santiago Cándido Aguilar Oliver nació en Villanueva, más exactamente en la llamada calle Alta (actual Pilar Monzón Barberán) el día 3 de octubre de 1899, junto con un hermano gemelo que falleció en el momento del alumbramiento. Fue el único varón de cuatro hermanos y a quien le impusieron el mismo que nombre que tenía su padre. Éste era veterinario de profesión y muy querido en el pueblo, en el que ejercició como tal muchos años hasta su fallecimiento el 18 de mayo de 1910. El pequeño Santiago comenzó muy pronto a tener afición por la música. Marchó a Barcelona, de donde era originaria su madre (de nombre Carmen) para continuar sus estudios. La temprana muerte de ésta, tras el fallecimiento paterno, puso en peligro su dedicación a la música. Con 18 años solicitó al Ayuntamiento de Villanueva una beca exponiendo que "teniendo muy adelantados sus estudios de canto, a cuyo arte por iniciativas ajenas aspira dedicarse y, no encontrando medios económicos para sufragarse la mencionada carrera, a causa del progresivo encarecimiento de las más esenciales materias de vida". Contestó el pleno municipal a esta solicitud el 27 de octubre de 1917 "con harto sentimiento y pesar se ve privado de acceder a sus deseos por no tener este Municipio medios suficientes para gravar sus presupuestos con el dispendio que supone una concesión como la que solicita el interesado".

Ante las dificultades el joven Santiago tuvo que abandonar la idea de regresar a Barcelona pero se trasladó a Madrid, a casa de una hermana de su padre (Trini Aguilar). Allí conocería a Pastora Imperio, con quien aprendería canto y se revelaría como compositor de obras para cine, colaborando asiduamente con Adolfo Aznar y Florián Rey. Llegaría a escribir guiones para varias películas como El milagro del Cristo de la Vega (1940) y El rey de Sierra Morena (1949). Compuso una ópera para Miguel Fleta cuyo título era Chistvs (estrenada el 11 de febrero de 1936), publicó libros sobre Chaplin y escribió en los periódicos Madrid y Ahora, siendo miembro del equipo redactor de la revista Cinegramas. Siempre junto con Adolfo Aznar fundaron la productora Cinematografistas Españoles Unidos. Falleció en Madrid a la edad de 54 años tras una interverción quirúrgica. Parece ser que tenía una personalidad introvertida y retraída, su vida estuvo dedicada plenamente al mundo de la composición y la escena.

He leído en algún lugar que en su familia no había antecedentes artísticos. Su primo Luis (hijo de Bernardo Aguilar, veterinario también de Villanueva) fue músico militar de profesión y llegó a formar parte de la Banda de la Diputación Provincial de Zaragoza. Dirigiendo a ésta última participó durante las Fiestas de las Santas Reliquias que se celebraron entre el 21 y 26 de septiembre de 1946, interviniendo, como era tradicional, en la procesión, pasacalles, conciertos, bailes y retreta final.

Ovidio Calvo Aguilar, sobrino del compositor, ha llevado a cabo la labor de recuperar la memoria de Santiago gracias a la siguiente página web: http://www.terra.es/personal2/ovidio.calvo/aguilar.htm

Carlos Urzainqui Biel (Julio de 2010)

-- Tercera entrega de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV

La resinera

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El pinar de Zuera, o para entendernos en villanovense “el monte de las Fajas”, esconde muchas sorpresas y misterios. Una de las últimas en salir a la luz ha sido a raíz del incendio ocurrido en agosto de 2008. Resulta que esparcidas por toda la zona quemada han aparecido cantidad de restos cerámicos. En principio pensé, como alguna otra persona que también las ha visto y me lo dijo, que se trataban de “terra sigilata”, pues cerca se encuentra la calzada de las Cinco villas que iba a Pamplona, pero la cantidad y la dispersión de trozos que existen no avalan esta idea.

Entre los muchos restos de terracota que encontré hay unas pequeñas macetas casi enteras. Lo cierto es que no me hacía idea para qué podía haber servido aquello. Mis cavilaciones iban entre recipientes de plantero hasta restos de urnas. Un día hablando de este tema con un señor mayor, éste me sacó de dudas. Las vasijas en cuestión correspondían a la explotación de resina que existió en el pinar a mediados del siglo XX, aunque investigando he encontrado que a principios de esa centuria también se utilizaba la corteza de pino para “curtidos”. A la vista de la cantidad de restos de terracota parece ser que la extracción de resina fue una industria floreciente en la época de posguerra, debido sobre todo a la carencia de materias primas y la necesidad de suministrar productos básicos como jabón, fósforos, barniz, papel o plagicidas.

Esta práctica ya se realizaba en la antigüedad y  consiste en una incisión que se hace en corteza del pino (no vale cualquier tipología ya que tiene que ser resinero) provocando que el líquido caiga en estos vasos. Los componentes básicos que se obtienen son la Colofonia  cuyo principal uso va destinado a las artes gráficas (por ejemplo tintas de impresión y adhesivos), pinturas, esmaltes, soldaduras, redes de pesca, limpieza y hasta confección de flores. Y la Trementina que es utilizada para elaboración de fragancias, insecticidas y disolventes, entre otras muchas aplicaciones.

Este producto semisólido y pastoso, de consistencia pegajosa e insoluble al agua, es elaborado y transformado mediante el procedimiento químico de polimerización. En la actualidad la fabricación de resinas sintéticas como el poliéster o el poliuretano, hacen inviable la producción tradicional de resina natural, Cuba es uno de los principales productores de este tipo.

Una vez obtenida la resina, ésta era trasladada a la factoría instalada en Villanueva donde se sometía a su elaboración y transformación. Lo que hoy queda de esta abandonada y semiderruida “resinera” es un enorme solar cubierto de hierba, rodeado por un muro de adobe y piedra, cuyos pilares están rematados por pináculos triangulares. El recinto, al que se accede por un enorme portalón de madera, se encuentra entre la Estación de tren del pueblo y el paso a nivel del cementerio, debajo de la vía del ferrocarril y junto al camino que va al barrio del Comercio.

 Carlos Urzainqui Biel (junio de 2010).

-- Segunda entrega de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV

Mari

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Hacía tiempo que me asomaba al blog de NdV porque, hay que decirlo, viene bien para enterarse de muchas cosas que ocurren en Villanueva de Gállego. Una noche de verano encontré una referencia sobre María Antonia Orús Sacacia. Se me ocurrió escribir puntualizando esa información, más que nada porque la viví. Fue muy simple, el Ayuntamiento quería que participara en las primeras ediciones del Concurso Pradilla y ella prefirió regalar un cuadro suyo que se conserva en el hall, de esta manera entré en contacto de manera puntual con la página.

A modo de entronque con aquella intervención, voy a seguir hablando de Mari (que era así como se la conocía familiarmente). Nació el 10 de marzo de 1949 en la clínica de Roncalés, en Zaragoza. Pasó sus primeros años en la torre del Hospitalico, en Villanueva, que era donde vivían sus padres (Andrés “el tío Royo” y María, que falleció hace apenas un par de años con casi cien). Muy joven comenzó a destacar por su afición a la pintura, en un programa de fiestas de principios de los sesenta se anuncia una exposición suya en la entonces Hermandad Sindical, con apenas doce o trece años. Tras terminar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza se trasladó a Barcelona, donde obtuvo la Diplomatura en la Superior de San Jorge.

Hacia 1970 comenzó a realizar exposiciones en varias ciudades españolas y francesas (Barcelona, Teruel, Morella, Burdeos, Zaragoza, Logroño, Pontevedra, Huesca, Avilés, Madrid, Segovia, etc.). Compatibilizaba esta actividad con un puesto de trabajo en el Hospital de Nuestra Sra. de Gracia, donde daba clases de pintura a los enfermos.

Poco a poco logró montar un enorme estudio de pintura en su casa de la calle Ronda, allí había cuadros por todas partes y también se vivieron algunos momentos de la transición, preparando papeletas para el Referéndum de 1976 o decorados para las primeras “semanas culturales” del Club Juvenil San José.

Hacia 1980 su vida tomaría un giro importante. Conocería a los propietarios de la galería Goya de Zaragoza, que se convertirían en unos auténticos mecenas. Crearía su propia academia en un piso de la plaza de San Miguel y contraería matrimonio con Julio Senent. Ingeniero de Telecomunicaciones, fue trasladado a Menorca, allí nacerían sus dos hijos, Julio y Diana, viviendo en Villa Carlos (Els Castells) hasta 1988. En este año su marido fue trasladado a Huesca. La vida parecía encarrilarse, cuando una rápida y fatal enfermedad se la llevó con apenas 41 años, el 27 de marzo de 1989.

Sería difícil cuantificar su obra. En cuanto a la calidad de la misma, toda tiene algo en común. Engancha a quien la mira, su pintura sugiere vida incluso más allá de lo que el propio ojo puede ver y a la vez, una tremenda serenidad y quietud. A mí me ha impresionado siempre como capta la luz, da igual un paisaje mesetario, montañés, mediterráneo y sobre todo en su etapa menorquina. María Antonia Orús aprovecha cada rincón del lienzo para expresar algo que da sentido al conjunto, sus cuadros son como un puzzle lleno de pequeños detalles igual de importantes, consiguiendo que el espectador explore toda la obra. Ella misma lo escribió en 1979:

“Soy de la opinión de que al pintor se le debe conocer en toda su expresividad, donde las simples notas de color pueden valer tanto o más que un cuadro de profundidad expresiva”.

Para finalizar quisiera añadir una faceta desconocida de ella. Era también una excelente ceramista. Le gustaba trabajar con la arcilla, decorándola con diferentes acabados, utilizando técnicas novedosas y logrando efectos muy curiosos.

Carlos Urzainqui Biel

 --Primera entrega de la serie Villanueva.script, realizada en exclusiva para NdV.

Carta de Carlos Urzainqui a los lectores

Como bien dice nuestro querido administrador he escrito un libro sobre mi pueblo, Villanueva de Gállego. Como dije el día de su presentacion no sabría decir cuando comencé a escribirlo, quizás cuando escuchaba a mi abuelo contar la historia de la "Unión Villanovense" o quizás, cuando iba al "soto de la Virgen", a ver si encontraba algo de lo que contaba mi  abuela que había visto cuando ella era joven. A lo largo de cinco años de carrera y ocho de investigacion fui recopilando muchos datos que quedaron fuera de la obra, otros estaban incompletos y otros he ido encontrando referencias más tarde.

El caso es que hace un par de años, tras publicarlo, me encontré con un montón de información que no sabía como canalizar. Propuse al Ayuntamiento alguna manera de llevar a cabo este proyecto pero no obtuve respuesta positiva y, por lo tanto, esta cuestión quedó pendiente de resolverse.

A principios de este año me planteé realizar un blog. Me puse manos a la obra pero es tanta la documentacion que no sabía por donde empezar hasta que, por casualidad, se me ofreció la oportunidad de comenzar con el concurso de pintura Francisco Pradilla. Cual fue mi sorpresa cuando NdV se hizo eco de esta publicación y su administrador no tardó en ponerse en contacto conmigo para ofrecerme colaborar.

Lo cierto es que llegamos a un acuerdo rápidamente porque sus ideas coincidían con las mías, por lo que quiero dar las gracias a Noticias de Villanueva por permitirme comunicar a los demás todo un trabajo que estaba estancado y que no veía forma de sacar adelante. Además es una manera de ampliar el trabajo iniciado y también de dar respuesta a muchas preguntas que todavía se hace mucha gente. Creo que es una buena oportunidad de poder transmitir cosas de nuestra historia y costumbres, además de un reto interesante.  En principio me gustaría que la periodicidad fuera semanal pero no puedo garantizar nada, no obstante un par de noticias al mes si que podré dar, sin duda poco a poco iremos cogiendo ritmo. Un saludo a todos y hasta pronto.

Carlos Urzainqui Biel

Carlos Urzainqui, nuevo colaborador de Noticias de Villanueva.

Carlos Urzainqui Biel se ha incorporado al equipo de colaboradores de Noticias de Villanueva. Urzainqui, natural de Villanueva de Gállego, es licenciado en Filosofía y Letras en la especialidad de Geografía e Historia y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Historia Contemporánea. Ha colaborado en numerosas publicaciones y revistas y desde hace diez años participa en un programa de la Cadena Ser en el Bajo Gállego. Carlos es la persona que más y mejor ha investigado la Historia de Villanueva, lo que le acredita como un gran conocedor y un privilegiado especialista sobre la vida en su pueblo. Prueba de ello es su libro "Villanueva de Gállego: un enclave rural en la huerta de Zaragoza", la mejor obra escrita hasta la fecha sobre el pasado de nuestro municipio, fruto de una década de estudio, documentación e investigaciones, que todavía continúa en la actualidad.
 
En Noticias de Villanueva nos llena de orgullo y satisfacción poder contar con su colaboración, que seguramente será rigurosa. Estamos convencidos de que la sección que va a llevar su firma, con el título de "Villanueva.script", va a ser del agrado de todos. Seguid muy atentos porque pronto publicaremos la primera entrega de los contenidos exclusivos para NdV que Carlos Urzainqui está preparando ya.


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